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Es la Historia de un guapo y excentrico millonario, quien parece haber quedado flechado por los encantos de una ?señorita de compañia? sin embargo lucha contra el dolor de la verdad y sin saber si ella le corresponde.
Basado en la cancion de Michael Jackson ? ?Who is It? esta es una adaptacion de la historia de esta cancion.
En la ventana se contempla la ciudad, los rascacielos se ven imponentes dentro del corazon del centro empresarial, miles de personas caminando sobre el pavimento, ruido de autos, anuncios coloridos inundan la vista, afuera del Penthouse, la servidumbre alista todo para lo que parece el repentino viaje del patron, todos corriendo y pasando por delante del Mayordomo, el señor Fred, estaba sentado frente a la puerta, viendo o haciendo guardia por si su jefe necesitaba algo, aunque en el fondo sabia que ahora, su jefe necesitaba estar solo, porque necesitaba procesar lo que acaba de enterarse, o al menos eso el creia.
Dentro de la habitación, sentado en un enorme sofa y con el paisaje del ventanal, Fernando estaba sentado, con la mente en blanco, mirando al horizonte, tratando de descifrar que es lo que habia pasado, como en pocos meses habia cambiado su vida, aquellos ojos grises, que le habian robado el corazon, pero que ahora sentia tan lejanos, habian removido todo lo que el pensaba que ya habia tenido resuelto en la vida, era un hombre exitoso, con una fortuna considerable, el hombre que buscaban los medios de prensa, y sobre todo las mujeres, ese hombre habia conocido hace meses a un bella e interesante mujer, por recomendacion de algunos amigos del medio empresarial, sin saber lo que pasaria despues.
-?Ella es maravillosa?- le habia dicho un empresario en una convencion- excelente profesional.
-?Si Fernando, de hecho que si?-dijo otro millonario en una cena en navidad-?no pierdes nada si la conoces?.
Fernando recordaba esas palabras cuando sus ?amigos? lo vieron solitario, y le indicaron a esa mujer que se acercara, ella de manera seductora, clavo sus ojos grises y lo miro de manera sutil, los ojos miel de Fernando habian quedado hipnotizados.
-Mucho gusto-dijo ella-sr. Colunga.
-El Placer es mio-dijo Fernando y como todo un caballero ingles tomó su mano y la besó. Ella lo miro seductora aunque algo sonrojada, sacó de su bolsillo una pequeña placa plateada con un solo nombre grabado en él.
-Soy Alex-
Fernando estaba recordando el dia que la conoció y se acercó a su escritorio, del cajón del medio sacó la placa plateada, la miro con desde.
-Te di dinero, te di mi tiempo, prometimos vivir como uno solo, necesito saber la verdad, pero que puedo hacer, ahora te vas y no dijiste nada, solo te fuiste.
Fred escuchaba afuera lo que su patron estaba diciendo, lo triste que se veía el sr. Colunga, cuando poniendo sus manos sobre el ventanal, dijo:
-NO puedo más, ¿con cual de todos estaras hoy Alex?
Fernando habia tirado al piso la placa plateada, preguntando con quien estaría Alex en ese momento.
Le dijo a Fred.
-Vamos a un lugar Fred, tengo algo que hacer antes de viajar, pero necesito que tu estes conmigo-
Fred asintió y vio salir a su jefe, decidido a terminar con todo lo que lo atormentaba
Una mujer corria por las escaleras de emergencia de un edificio, una peluca rubia estaba moviendose, ella portaba apresurada un maletin, parecia pesado pero lo blandia con elegancia, unos ojos grises inexpresivos veían hacia adelante, solo pensando donde estarían los ojos miel del amor de su vida, que estaba haciendo en ese momento, pero no habia tiempo para esos pensamientos, al final de la escalera, un grupo de algo de cinco mujeres la esperaban, para realizarle un cambio de look completo, la siguiente victima esperaba ansiosa a su ?compañia?.
La vistieron, maquillaron, le colocaron una peluca morena, pestañas postizas un vestido de fiesta y labial color rojo, le dieron un bolso negro y una tajeta plateada.
-Este es tu pase de entrada- dijo un hombre detras de ella, maravillado con su obra maestra- dame el maletin.
Ella actuaba con inercia, era parte de su vida todo ese ritual, asi habia logrado contactar con un monton de señores adinerados, asi habia sido su vida, sus ojos grises se vian totalmente tristes, pero no podia llorar, se arruinaba el maquillaje, asi que se contuvo y camino hacia el lobby, salio del edificio y subio a la limosina blanca que la llevaria a su nuevo objetivo.
Tras unos minutos en el auto, llego a una mansion, el auto la dejo en la puerta y ella tocó el timbre, la servidumbre la hizo pasar, en la estancia, ella esperó hasta que llego un hombre en silla de ruedas, ella se puso delante de ese hombre, mostro su mirada seductora y saco de su bolso la tarjeta plateada y se la entregó al hombre.
-Bienvenida Celeste, te estaba esperando- el hombre manipulo su silla de ruedas electrica y la llevo a su habitacion.
Fernando y Fred llegaron a un apartamento cerca de su mansion, Fernando usaba ese lugar para sus encuentros con Alex, parecian haberse complementado muy bien, ella lo visitaba seguido, Fred lo veia siempre llegar tarde a la mansion cuando salia con ella, y suponia que se encontraban ahi.
Pero hoy esa lugar estaba destruido, fotos tiradas por el suelo, restos de copas rotas, como si hubieran tenido una discusion, como si hubieran desatado su rabia y frustracion en esa habitacion.
Fred abrió la puerta y dejo que Fernando pasara, el miro con nostalgia lo que habia pasado ayer, cuando se entero de la verdad, cerró los ojos y recordo sus lagrimas cuando Alex le dijo que no era el unico con quien salia, cuando ella dijo que solo lo hacia por dinero y que Fred habia pagado por tenerla ahi con el.
Fernando cerro los ojos y recordo la platica acalorada que tuvieron.
-NO es cierto-dijo el, con un retrato de ellos dos en sus manos-
-Si lo es, esa es mi vida, asi he vivido siempre-
-Que facil para ti decirlo de esa manera- dijo Fernando- es como si todo lo que prometiste se hubiera perdido en el tiempo Alex ¿o como debo llamarte?
-¿que?
-¿Quizas Celeste, Camilia, Patricia o con que nombre te llaman los millonarios con los que sales?
-Fernando yo?
-Mis amigos me dijeron que lo intentara, no se si fue broma de ellos, crueldad de la gente y una burla tuya, que sabiendo que sales con todos me dijeras frases como ?te quiero, quiero vivir contigo, prometo amarte para siempre? mientras cobrabas por esos servicios.
-Asi fue antes- dijo Alex- pero contigo fue distinto.
-¿En que sentido?¿sabes que aunque digas todo esta vez ya no te voy a creer?
-Fernando por favor.
-Vete, por favor Alex- dejame solo-Fernando le dio la espalda, y logro controlar las lagrimas que estaban saliendo
Alex se trató de acercarse pero el gritó.
-VETE, LARGATE DE AQUI- todo lo que encontro cerca, una botella de vino y lo lanzo al suelo, tomo las copas y las tiro tambien, y el retrato de los dos y termino en el piso -FUERAAA
Alex salio asustada y huyó, ahora Fernando volvio a abrir los ojos, estaba ahi solo tratando de no torturarse con los recuerdos de momentos de pasion, de amor junto a ella, ya no habia vuelta atras, debia dejar todo atras, fue hacia la biblioteca del apartamento, en el escritorio habia un cajon abrio y vio todas las tarjetas plateadas que habia juntado, todas con un nombre distinto, cuando uno de sus amigos le dijo la verdad, Alex no es una mujer normal, ella es una dama de compañia, bastante famosa y ha estado con todo el circulo de empresarios.
Fernando le dijo a Fred que era hora de partir, sacó todas las tarjetas y se las entregó.
-Haz lo que quieras con ellas Fred, es hora de partir- dijo Fernando.
-¿Esta seguro señor?-Fred recibio las tarjetas y las guardo en el bolsillo.
-Si amigo, estoy seguro, larguemonos de aqui, mi avion me espera.
Ambos salieron del apartamente, Fernando estaba decidido a terminar con sus dudas y que mejor en un lugar lejos de todo ese dolor.
Fred se veia pensativo, veia triste a su patrón, el que se habia comportado tan bien con el desde que empezaron a trabajar juntos, miraba con desden las tarjetas plateadas que le habia dado, en su intento de huida queria dejarlo todo, era su derecho a vivir este dolor, pero si era tan intenso, era porque guardaba sentimientos tan fuertes por aquella mujer, y Fred sabiendo cuan sensible era y que de verdad se merecia vivir un amor de verdad, tenia en mente algo, quizas bizarro, pero de seguro que al final sería por el bien de todos.
En la mansion del millonario, Alex dejaba al hombre durmiendo, queria salir de ese lugar que le producia nauseas, sabiendo que lo que acababa de hacer era lo de siempre, pero ahora que Fernando la amaba, cada hombre que la tocaba le generaba asco, el detalle era que no podia salir de esa espiral, porque el hombre que la controlaba era quien le habia ofrecido una vida cuando nadie creyo en ella, esas personas que la vestían y arreglaban eran como su familia, pero cuando Fernando llego todo cambio.
Ella tomo el maletin plateado, el trabajo estaba hecho, salio de la mansion y la limosina la esperaba, subio y su jefe estaba ahi, esperando ansioso su recompensa.
-Muy Bien chiquita otro mas .
-¿Es todo por hoy?- dijo ella.
-Pues creo que si, aunque se que hay otro que esta feliz por conocerte- el hombre saco su telefono y reviso algo en sus mensajes- te espera dentro de dos horas, supongo que será suficiente.
Ella estaba pensando que si dejara todo que pasaría, si por un momento siguiera lo que le decia su corazon y dejara que el amor la complemente, y llene el vacio que tenia por la vida que habia llevado, sintio la necesidad de salir y de ir donde estaba su amor su guapo de ojos miel.
Aprovechó que el hombre la dejo en el camper donde la arreglaba, mientras nadie la vió salio corriendo del lugar y tomó un taxi, rumbo a la casa de Fernando, sabia que tenia que decirle que lo amaba.
Fernando estaba en su Helipuerto, el helicoptero lo estaba esperando, tomaria un vuelo privado en el aeropuerto de las afueras, pero queria evitar el trafico, por aire era mejor. Fred lo vio cuando caminaba pensativo.
-Señor ¿esta todo bien?
-No lo esta, pero es lo unico que puedo hacer Fred.
-Lo entiendo señor, el capitan ya lo espera.
-Gracias-
Fernando caminaba lentamente hacia el helicoptero, antes de subirse, un pequeño destello de ilusión le hizo voltear, quizás ella regresaría y le diría que lo ama, quizás ella estaría en la puerta y le pediría que no se vaya, Pero al dará la vuelta solo estaba Fred, con ligera decepción levanto la mano y se despidió de su amigo, Fred también levanto el brazo, y Fernando subio al helicóptero, este despegó dejando la enorme mansión Colunga con rumbo al aeropuerto.
El taxi de Alex se paró en frente del portón de la mansión Colunga, ella bajo rápidamente y se fue a tocar la puerta con desesperación, tenía que hablar con Fernando, aunque sea solo decirle que lo amaba y si el la había olvidado, vivir con el vacío de la culpa por no haber sido sincera.
Por dentro Fred estaba en la zona de vigilancia, mirando por las cámaras a Alex que estaba en la puerta, le dijo a los hombres de seguridad que abrieran el porton, para que ella pasará Pero que esperara por el un momento. Alex vio abrirse la puerta y entro corriendo Pero los hombres le dijeron que esperara, ella sentía que podría ver de nuevo a Fernando y se emocionó, Pero solo vio a Fred acercandose a ella, en la mano tenía ciertas tarjetas plateadas, y ahí entendió todo.
-¿Fernando está?
- No debería estar aquí señorita.
-Fred se lo ruego necesito hablar con el - dijo ella y empezó a llorar, el maquillaje empezaba a derretirse junto con sus lágrimas.
- Lo siento, no puedo hacerlo, el ya no está aquí.
Alex escucho el ruido de un helicóptero a lo lejos, sabía que Fernando estaba ahí, lo había perdido.
-Por favor solo dígale que lo amo.
-¿Cuál de todas ellas lo ama?- Fred dejo caer todas las tarjetas plateadas que Fernando había conseguido, todas con nombre distinto, todas las que ella había entregado a sus ?clientes?.
- Usted sabía de lo que yo hacía- dijo ella en su defensa.
- Quizás Pero solo debía limitarse a servirle de compañía, el señor ha conocido la desgracia de su primera relación y estaba tratando de recuperarse, ser un apoyo para él, no ser motivo de un nuevo dolor.
-Pero me enamore, no es difícil sentir cosas por el, es maravilloso.
-Debio haber sido sincera con el, Pero ya es tarde, el señor no volverá, ni yo sé a donde va.
Alex escucho todo y se sintió morir, lo había perdido, no había vuelta atrás, miro con tristeza las tarjetas en el piso y sabiendo que ese era sus destino dió media vuelta y salió de la mansión.
El camper dónde estaba su vida, su círculo de trabajo estaba ahí, la habían seguido, su dueño la vio y solo atinó a mirarla con odio y a golpearle La cara, Alex recibio el golpe y se quedó en silencio, ya sus ilusiones se habían acabado, había perdido todo, ya nada podía dolerle más.
Fernando estaba volando en su avion privado, un largo sofa para un solo pasajero, un lujoso bar, todo a la altura del dinero que habia cosechado con esfuerzo, todo eso no le importaba, se sentí miserable, en parte porque no le gustaba dejar todo, el era resiliente siempre, aun cuando todo le iba en contra, pero tambien tenia el derecho de dejarlo todo, de empezar de nuevo.
Esta echado en su largo sofa, tenia un vaso de whisky al costado, queria cerrar los ojos y dejar de pensar, solo queria sentir paz, se quedo dormido al instante, el licor logró dejarlo cansado y sobre todo, algo relajado, el avion seguis su destino, un lugar cerca a la playa lo esperaba.
Alex estaba triste, como desconectada, las mujeres que estaban junto a ella le limpiaban el rostro, el maquillaje diluido por sus lagrimas, empezaba a formar surcos negros en su piel, no dejaba de llorar, queria salir de ahi, pero el desprecio de Fernando pesaba mucho en su corazon, ya lo habia perdido, se habia ido lejos y sin retorno cercano, lo extrañaba demasiado.
El hombre que se hacia cargo de ella, entró al camper, la vio desganado por la travesura que habia hecho, pero era su mina de oro, tenia que usarla hasta donde más podía.
-Cambio de planes, el cliente que te dije misteriosamente desistió, tenemos tres horas para tu nuevo cliente, será lejos de la ciudad asi que mientras viajamos tenemos el tiempo preciso para cambiarte, aqui esta todo y sobre todo, aqui esta tu identidad- le paso la dichosa tarjeta plateada, en el decia ?Alex?, ella no se percató y la recibió sin mirar, ni quejarse, la guardo en el bolso que debia llevar y siguio dejandose vestir.
Fernando habia llegado a su lujosa casa de playa, estaba en otra ciudad, lejos de los murmullos de sus disque amigos, de la gente que sabia quien era, de todo lo que sentia que le hacia daño, aun pensando que quizas le hubiera dado otra oportunidad a Alex, o si es que asi se llamaba, de explicarse, quizas hubiera entendido que realmente sentia por el, pero su orgullo le gano, asi que firme en su decision de haber huido de todo, se puso comodo, se quito la gabardina que llevaba, dejo el saco negro y se quedo solo con su camisa blanca, luego se puso unas pantuflas negras y salio a su terraza, las olas a pesar de la noche caian como brisa fresca, algo que lo mantenia relajado, miró a la inmensidad del mar en esa oscuridad y suspiró.
-Es tiempo de olvidarla, es tiempo de sacarla de mi vida.
En la mano tenia una tarjeta plateada, la habia conservado por inercia, ahi decia ?Alex?, decidido a olvidarla la tiró al mar.
Alex venia en la limosina resignada, llevaba su pelo negro amarrado en una coleta baja, el maquillaje ligero, ya que le habian indicado que su cliente era algo raro y necesitaba verla lo más natural posible, que se parezca más a ella misma, un traje de sastre negro con blusa blanca y zapatillas de tacon alto, decidio no llevar el bolso y sacó la tarjeta plateada para ponerla en el bolsillo del saco, no le importo el nombre que iba ahi, ya le daba igual todo.
Su dueño le abrio la puerta del auto cuando llegaron al lugar.
-Iras a la playa, la verdad no se porque te pusieron un sastre en plena playa, pero es requisito del cliente, tu solo se tu misma.
-?si fuera yo misma estaria con Fernando ahora?- penso Alex para si misma.
-Bueno-el hombre se quedo algo contrariado al no recibir respuesta de Alex. normalmente ella diria algo, pero esta vez solo penso en Fernando- has lo tuyo nena.
Alex vio el helicoptero, un helicoptero que le resultaba algo familiar, pero ya anda tenia sentido, subio y fue llevada a la casa de playa más linda que habia visto, pero habia algo que le resultaba familiar, la llevaron a la sala de la casa, era como recien hubiera estado habitando gentem sin embargo la servidumbre corria de un lado al otro acomodando las cosas, cuando de repente Alex sintio un olor conocido, un aroma que quizas penso jamas volver a sentir, una fragancia muy masculina, muy seductora que la habia enamorado, pero como estaba ahi.
Fernando estaba hastiado de las visitas, pero Fred le habia dicho que era importante, eran unos minutos, un asunto que solo podia resolver el, nadie más que el, le dijo Fred que una ejecutiva estaria ahi, necesitaba asesoria urgente y la habia solicitado de ultima hora, era crucial para sus negocios que lo atienda esa misma noche.
-Disculpe usted que la haya hecho venir hasta aqui, me dijo mi mayordomo que era super importante- Fernando estaba hablandole a la mujer que estaba de espaldas hacia el, pero conocia muy bien esa silueta.
-¿Fernando?- Alex no lo podia creer, está en su casa, estaba con el, cuando ya creia haber perdido toda ilusion de poder hablar por lo menos una vez mas .
Fernando no quiso mostrar su emocion al verla, pero me mantuvo firme
-¿Tu que haces aqui?
En eso una sirvienta le paso el telefono, Fred estaba en la linea.
-¿Fred?
-Solo le voy a pedir una cosa señor Colunga, hable con ella, por favor nunca lo habia visto asi de enamorado desde que Blanca lo dejo, desde que ella lo engaño, con Alex ha sido autentico, por favor hable con ella, de lo contrario yo habre fracasado como su más fiel amigo.
Fernando agradeció el gesto de Fred, en realidad aun seguia enojado pero la amaba demasiado para no dejarla hablar un rato, dejo el telefono a un lado y se acerco a ella.
-Fernando por favor necesito solo un momento quiero decirte lo que paso en realidad,
-¿Cual es tu nombre?-dijo Fernando con voz dulce.
Alex saco la tarjeta plateada que llevaba en el bolsillo, la miro y descubrio el nombre, que no se habia percatado antes ?Alex?, tiro al piso la tarjeta sin dudarlo.
-Mi nombre es Carla, llegue a este lugar porque la vida me llevo y la vida me lleva de nuevo a tus brazos.
-Mucho gusto Carla, soy Fernando, un hombre que se ha enamorado de ti.
Fernando la tomo de la cintura con una mano, la acerco a su cuerpo y tomo su nuca con la otra mano y la beso, el era el dueño de toda su visa, el verdadero dueño de su corazon, ella era suya.
-Ya no importa nada- dijo Fernando al separarse por un momento- eres mia, solo mia.
Ella en silencio dejo llevar al fin habia encontrado su lugar seguro, habia encontrado el vacio que le faltaba llenar, lo besó como si hubiera un futuro, solo ellos en ese momento. no importa quienes sena, solo eran ellos.
FIN??