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| San Marcos Evangelista | ||
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| Evangelista, mártir | ||
| Nombre | Juan Marcos | |
| Nacimiento |
Siglo I Alrededor del 15 |
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| Fallecimiento | 25 de abril de 68 Alejandría |
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| Venerado en | Iglesia ortodoxa copta Iglesia ortodoxa Iglesia católica Iglesias católicas orientales Iglesia anglicana Luteranismo |
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| Festividad | 25 de abril | |
| Atributos | León en el desierto; obispo en un trono decorado con leones; hombre ayudando a navegantes venecianos; hombre sosteniendo un libro con "Pax tibi, Marce (Evangelista meus)" escrito en él; hombre sosteniendo una palma y un libro; hombre con un libro o pergamino acompañado por un león alado; hombre con un cabestro alrededor de su cuello; hombre escribiendo o sosteniendo su evangelio; rescatando a esclavos cristianos de los sarracenos | |
| Patronazgo | Arica, Mainar, Egipto, Venecia, Aguascalientes (México), San Marcos (Nicaragua), San Marcos (Guatemala), Ciudad de San Marcos, Hinojares, Mancha Real, bárristers, Belicena (Vegas del Genil), y otros (ver artículo). | |
San Marcos Evangelista (en griego: ??????; en latín: M?rcus; en copto: ??????; en hebreo: ?????) (siglo I), también conocido como Marcos el Evangelista, es considerado tradicionalmente el autor del Evangelio de Marcos y el fundador y primer obispo de la Iglesia de Alejandria
Suele identificársele con Juan, llamado Marcos. Este personaje aparece varias veces en los Hechos de los Apóstoles. Se le cita por primera vez en Hechos 12:12, cuando Simón Pedro, milagrosamente liberado de la cárcel, se refugia en casa de María, madre de "Juan, por sobrenombre Marcos". Acompañó a Pablo de Tarso y a Bernabé en el primer viaje de Pablo (Hechos 13:5), pero se separó de ellos cuando llegaron a Panfilia, regresando a Jerusalén (Hechos 13:13, en estos versículos se hace referencia a él simplemente como "Juan"). Cuando Pablo iba a iniciar su segundo viaje, tuvo una grave disputa con Bernabé a propósito de "Juan, llamado Marcos": Bernabé quería que fuese con ellos, pero Pablo se negaba, ya que les había abandonado en el viaje anterior. Pablo y Bernabé terminaron por separarse, y Marcos acompañó al segundo en su viaje a Chipre (Hechos 15:37-39).
No está claro si este personaje, "Juan, llamado Marcos" es el mismo al que se hace referencia en algunas epístolas atribuidas a Pablo, concretamente en 2Timoteo 4:11, Colosenses 4:10, Filemón 1:24 y en la Primera Epístola de Pedro (1Pedro 5:13). En Colosenses se dice de él que es sobrino de Bernabé (Colosenses 4:10), lo que podría explicar que este disputase con Pablo acerca de Marcos.
En el final de la Primera Epístola de Pedro, este se refiere a "mi hijo Marcos". Mientras que las iglesias copta, católica y ortodoxa aseguran que se trata de un hijo espiritual (es decir, que Marcos hubiese sido bautizado por Pedro) o que simplemente Pedro le tenía mucho cariño, varios teólogos protestantes no tienen inconveniente en interpretar que podría tratarse de un hijo biológico, fundamentado en la palabra griega "huios", que se aplica a descendientes.
Según el Evangelio que se le atribuye, cuando Jesús fue apresado en el Huerto de los Olivos, le seguía un joven envuelto en una sábana, habiendo especulado algunos con la posibilidad de que este joven fuera el mismo Juan Marcos.
La tradición dice que Marcos evangelizó como Obispo de Alejandría, en Egipto, donde realizó varios milagros y estableció una iglesia y su famosa escuela cristiana, nombrando un obispo, tres presbíteros y siete diáconos y murió allá como mártir el lunes de Pascua 25 de abril del año 68 (o en el 64 según algunas fuentes).[2]? Se narra que siete años antes de su martirio viajó a Marmarica y Libia.[2]?
Según la tradición, la Iglesia Copta de Etiopía tiene su origen en las prédicas de San Marcos, autor del Segundo Evangelio en el siglo I, que llevó el cristianismo a Egipto en la época del emperador Nerón.
Los Hechos de San Marcos, un escrito de mitad del siglo IV, refieren que San Marcos fue arrastrado por las calles de Alejandría, atado con cuerdas al cuello. Después lo llevaron a la cárcel y al día siguiente le volvieron a aplicar el mismo martirio hasta que falleció.
Marcos es considerado por la tradición cristiana el autor del evangelio que lleva su nombre. Puesto que él no fue discípulo directo de Jesús, por lo que basó su relato ?siempre según la tradición? en las enseñanzas de Pedro. El autor más antiguo que asignó a Marcos la autoría de este evangelio fue Papías de Hierápolis, en la primera mitad del siglo II, en un testimonio citado por Eusebio de Cesarea.
«y el anciano decía lo siguiente: Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden de lo que el Señor dijo e hizo. Porque él no oyó ni siguió personalmente al Señor, sino, como dije, después a Pedro. Éste llevaba a cabo sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades, pero no como quien va ordenando las palabras del Señor, más de modo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria. Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso». (Eusebio, Hist. Ecl. iii. 39).
Desde el siglo II se dio por sentado que Marcos era el autor de este evangelio. Aunque es imposible tener ningún tipo de certeza a este respecto, se ha aducido convincentemente que no hay ninguna razón por la cual los primeros cristianos tuvieran que adjudicar la autoría de este evangelio a un personaje desconocido que no fue discípulo directo de Jesús, en lugar de atribuírsela a uno de los apóstoles.
En el año 828, las reliquias atribuidas a San Marcos fueron llevadas de Alejandría por navegantes italianos, que las trasladaron a Venecia, donde se conservan en la Basílica de San Marcos, construida expresamente para albergar sus restos. Los coptos creen que la cabeza del santo quedó en Alejandría. Cada año, en el día 30 del mes de Babah, la Iglesia Copta conmemora la consagración de la iglesia de San Marcos, y la aparición de la cabeza del santo en la iglesia copta de San Marcos, en Alejandría, donde se conservaría su cabeza.
Se asocia a San Marcos con el león porque su Evangelio empieza hablando del desierto, y el león era considerado el rey del desierto y porque su Evangelio empieza hablando del río Jordán y a sus alrededores había muchas fieras, entre ellas el león. También se dice que es el león porque en su Evangelio comienza hablando de Juan el Bautista como "Voz que clama en el desierto", voz que sería como la de un león.
La Iglesia católica celebra su fiesta el 25 de abril.
Fue Obispo de Agen, en las Galias, posiblemente el tercero en la diócesis, pero el primero del que se tiene completa certeza. Febadio, junto con san Servacio de Tongres, fue la figura más representativa del nutrido grupo de obispos galos presentes en el concilio de Rímini del 359. Este grupo se distinguió por su irreductible oposición a los arrianos, siendo Febadio el último en capitular en Rímini ante las instancias de los delegados imperiales y firmando la fórmula filoarriana de Rímini sólo tras haber logrado que se pusieran por escrito algunas aclaraciones que, a su entender, atenuaban el acento arriano del documento. Tras estos sucesos, Febadio desaparece de nuestras fuentes, y sólo por san Jerónimo sabemos que era muy anciano en el año 392. Cabe suponer que tomó parte en la ofensiva antiarriana desencadenada por san Hilario en las Galias a partir del 361.
Jerónimo habla de varios escritos breves de Febadio (que confiesa no haber leído) y menciona explícitamente sólo un «Contra Arrianos», que es, asimismo, el único escrito de Febadio que ha llegado a nuestras manos. Es un tratado breve en el que el autor refuta de forma bastante sistemática la fórmula sirmiense filoarriana del 357, y fue escrito, por tanto, a fines de ese año o principios del siguiente. Es evidente el influjo del Adversus Praxean, de Tertuliano, citado a la letra varias veces. Febadio, impedido, por su ignorancia del griego, de servirse de los escritos antiarrianos de Atanasio y otros, hubo de recurrir, en busca de material de argumento trinitario, al libro de Tertuliano, que no trataba del arrianismo, y, en fin, que para sacarle partido se vio obligado a cambiar radicalmente su orientación maestra, haciendo virar en sentido antiarriano la polémica. Todo ello prueba en Febadio un dominio notable de los términos de la enmarañada controversia y la capacidad de comprender dichos términos, si no de forma original, al menos de manera que respondía a las necesidades del momento.


Abrazos colungueros