Fondo

El equipo de Colunga Team y yo te damos la Bienvenida a nuestra casa. Deseamos que te diviertas y que convivas con respeto y cariño con los demás integrantes de nuestra gran Familia.

|||||| Había una vez...

Fer, ¡cómo te he extrañado!, ando con zapatos en block mode, y necesito soñar y volar contigo, mucho mucho.

Hoy vengo a traer un cuento... Bueno la mitad de un cuento, la otra mitad la traeré en algunos días.
Deja te cuento je!, hay una canción que me gusta mucho, ha sido mi himno en estas últimas semanas y te quería hacer un video con ella e incluir una pequeña historia, pero resulta que al empezar las líneas de la historia breve para el video, ya no pude parar y las palabras contigo en mente, iban saliendo solitas, acomodándose una tras otra, como hace tiempo no me pasaba, así es que el cuento breve dejó de serlo y se convirtió en cuentote que definitivo no cabe en un video. Sabes, disfruté tanto escribir esta primera parte, porque es mi forma favorita de soñar contigo y sentirte de una forma tan real.

Sé que como hombre de deportes extremos, motos, lucha libre y algunas otras cosas *adrenalineras* que te gusten, supongo los cuentos no son de tus lecturas favoritas jeje. Así es que a ti te voy a dejar la canción (la que dio origen al cuento), trae muchas frases que parecieran escritas (de mí) para ti, cosas que quiero decirte... Sé perfectamente que sabrás identificar cuáles son :)
No te alejes mucho, por favor.


https://www.youtube.com/watch?v=_fHIqjZeACg

FER: dejo la liga porque últimamente el antivirus y yo nada más no nos llevamos y, al querer subir el video me pone un montón de restricciones (será el antivirus de tu página o de mi compu, el caso es que nada más no estamos tú y yo muy compatibles que digamos, pero sólo en el antivirus ehh, en todo lo demás sí ;) Un beso, extrañaba estar en tu casa.

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Ahora sí, el cuento lo quiero dedicar con especial cariño a mis cumpleañeras que no pude felicitar en su día, deseo de corazón que hayan pasado un día muy feliz: Mimí, Mati, Palapa, Perlis y Mar. Espero no olvidar a ninguna.
Igualmente el cuento va para todas las colungueras que quieran soñar un ratito. Un beso enorme... Aquí va...
Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 26/01/2019 22:06 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
Ok, ya vi que el problema era Mozilla, aquí va tu canción mi hermoso:


Aquí dejo la música, por si desean escuchar de fondo mientras leen el cuento :)

Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 26/01/2019 22:12 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
Historia de amor en el reino de Colunga





Capítulo 1.

*Prosperidad*, era la palabra que mejor podía definir al reino de Colunga, era un reino pacífico, asentado en una montaña, entre bosques de pinos e invernaderos de frutos rojos. Había transcurrido una generación completa sin guerras y con cosechas abundantes; pero los años junto con la paz helada de las montañas, también habían pasado por ahí y, su rey se había hecho anciano, en los últimos meses se hacía cada vez más latente la necesidad de abdicar la corona, su hijo, el príncipe Fernando sería quien se convertiría en rey.

Fernando, era un hombre inteligente, aficionado a la caza, amante de la botánica, responsable de sus obligaciones, sabía que tenía que cumplir con el mandato que le sería encomendado... Había sido educado bajo el lema *La obligación antes que la devoción* y, lo había practicado durante toda su vida, sin queja alguna.

-Fernando, hijo, creo que ha llegado el momento de abdicar a favor tuyo, quiero que seas el rey de Colunga, sé que serás un soberano justo y que sabrás llevar a este reino a continuar siendo el más próspero de toda la región, pero para ello necesitas una esposa, una mujer que te acompañe, que te escuche y que te ayude a fortalecer las relaciones con otros reinos y juntos dirijan a nuestro pueblo. Como te lo he dicho en otras ocasiones, la princesa Pía es sin duda, una excelente mujer y, como heredera del reino vecino, el matrimonio entre ustedes ayudaría a consolidar la magnificencia y el poderío del reino.
 


-Padre, señor Rey, usted sabe que siempre he sido obediente de sus mandatos, he seguido las reglas de la corona y he antepuesto mis obligaciones como monarca a mis intereses personales, pero en este tipo de decisiones, no estoy dispuesto a seguir reglas y cánones para determinar quien deba ser mi esposa. La princesa Pía es hermosa sin duda, pero no es la mujer que yo quiero como compañera, el haber convivido con ella durante el verano, me dejo ver que no es con quien deseo compartir mi futuro. Es inteligente, pero fría,  no tiene esa sensibilidad y esa ternura que yo busco en una mujer, esa calidez y empatía que ayude a acercar y a unir al pueblo con nosotros sus monarcas, tal vez se deba a que ella al igual que yo, ha sido educada para guardar sus sentimientos, para ser ecuánime en todo momento, pero yo necesito a mi lado a una mujer a la que ame y admire, no sólo a una monarca que cumpla con las funciones del Estado.

-Fernando, hijo, un reino lo que necesita es rigor, orden, visión y estrategia, no sensibilidad. Has tardado años en decidir, el reino no puede esperar más, yo ya estoy viejo y cansado, necesito que tú junto con la princesa Pía dirijan las riendas de este reino, así es que la decisión está tomada, el primer ministro y yo hemos decidido que la princesa Pía será tu esposa.

-Padre, entiéndame por favor... Necesito además de la inteligencia en mi pareja, alguien con corazón, alguien que me ayude a estabilizar la visión fría con la que fui educado. Por favor, no me pida que ate mi vida a una mujer a la que no amo.

-Fernando, ante todo está tu obligación con el reino... Tu madre y yo también nos casamos en un matrimonio arreglado por nuestros padres y fuimos felices a nuestro modo, anteponiendo siempre la obligación que tenemos con la corona, por encima de nuestros deseos más profundos, así es que no quiero escuchar ni una palabra más. 



El rostro del príncipe estaba desencajado, hizo una reverencia a su padre y salió a toda prisa de ahí, montó su caballo y cabalgó entre la nieve densa a todo galope con la furia ardiendo en su interior, tenía en una lucha entre la obediencia y la rebeldía de su corazón. 

A lo lejos vislumbró un ciervo, pequeño e indefenso, parecía una cría, su madre no estaba a los alrededores, y en ese momento pudo más su ofuscación y enojo, que sus reglas de honor autoimpuestas de no matar crías, la furia lo estaba cegando y sabía que disparar una flecha certera, en parte desahogaría su enojo y canalizaría un poco de la frustración que sentía en ese momento.


 
Se bajó del caballo, tomó su arco y lo acomodó entre sus manos, afiló su vista y cuando estaba a punto de disparar la flecha, de entre los árboles del bosque salió corriendo una mujer joven y se dirigió hacia donde estaba el ciervo, lo abrazó y cubrió con su cuerpo, mientras imploró con voz fuerte y a la vez quebrada por un llanto que se veía venir.



-¡Señor, no lo mate por favor, es mi ciervo, se lo imploro cazador, no lo mate, o me tendría que matar a mí también!
 
-¿Qué disparate dice señorita? -dijo él con el ceño fruncido y una evidente molestia.

-¡Se lo imploro Señor, no mate a mi ciervo! -decía ella con una angustia en su voz y en su rostro.

-¡Pero, estas son mis tierras y usted y él están en ellas! -le dijo él de forma soberbia.

-Tal vez lo sean, y no debamos estar aquí, pero, así como estas tierras son suyas, él es mi ciervo y me pertenece, y lo defenderé con mi vida si es necesario.

-Es obvio que no sabe con quién está hablando.

-No, no lo sé, seguramente será algún noble poderoso, pero déjeme decirle que el respeto a la vida ajena, marca nuestros propios límites más allá de territorios...

-¿Qué es lo que quiere decir señorita, cómo se atreve? -dijo él en tono molesto.


 
-Señor, sé que entendió cada una de mis palabras- dijo ella con voz tímida, aunque su postura era un tanto desafiante

-No sé quién es usted, pero sépase que si yo quisiera en este instante la mandaba encerrar en un calabozo.

-Si usted considera que eso es lo justo... -dijo ella con la lágrima rondando por la mejilla, y sin bajar la guardia en su postura.

-En este momento, no sé qué sea lo justo, por favor no me diga ni una palabra más, desconozco el porqué de su amor desmesurado por un simple animal, pero lo respetaré... ¡Váyanse de mi vista los dos, inmediatamente! 

-Señor, gracias por su misericordia hacia la vida de mi ciervo, estoy segura que el respetar la vida, ante todo llenará su corazón de paz, rezaré por usted siempre que lo recuerde.

El príncipe se sentía confundido consigo mismo y con lo que escuchaba de ella, no estaba ni siquiera seguro del porqué había perdonado la vida del ciervo, pero ese par, la chica y el ciervo, infundieron en él un extraño sentimiento de ternura.

-De verdad no la entiendo, la caza es un deporte común, nos alimentamos de estos animales siempre, nunca había conocido a alguien que defendiera con su vida a un animal.

-Señor, ellos también sienten dolor, hambre, cariño, si nosotros no los protegemos entonces ¿quién lo hará?... Por su estampa no creo que fuera a cazarlo para alimentarse, casi podría asegurar que lo quería cazar únicamente para saciar su ego.

-¿Quién se cree usted para hablarme así? Le pedí que se retirara de aquí junto con su ciervo.

-Discúlpeme señor si lo he ofendido, en ningún momento fue mi intención.

Y la chica tomó al ciervo en brazos y corrió lo más rápido que pudo, parecía que flotaba entre la nieve...

-Señorita, por favor espere...

No entendía ni por qué le pedía que no se fuera si él mismo le había pedido que ambos se fueran, trató de seguirla, pero sus botas que atascaban entre la nieve densa... Así es que montó a su caballo y trató de alcanzarla, pero en esos segundos ella había desaparecido de su vista...



Capítulo 2.

Él estaba desconcertado, ¿quién era ella? ¿de dónde había salido? Nunca había conocido a una mujer así, con ideas tan simples y a la vez tan profundas, con convicciones claras... y que le hablara con franqueza y sin esas reverencias que le regalaban todas las damas de la corte y del reino.

Lo dejó pensativo... inquieto, no sólo por su belleza e ingenuidad, sino por la nobleza de su alma. Aquella furia que traía en su corazón, apenas unos minutos antes de aquel encuentro, se había convertido en un sentimiento de tranquilidad, inclusive de culpa, por haber sido un tanto rudo con ella.

Regresó cabalgando al castillo...

Se encerró en la biblioteca a arreglar algunos asuntos de Estado, pero entre asunto y asunto, el rostro de ella aparecía en su mente... Curiosidad tal vez, encanto... ¿quién podría decirlo?

Transcurrieron un par de días, él esquivando el tema del compromiso tanto con su padre como con el Primer Ministro, buscando formas de convencer por lo menos a uno de ellos, de que lo apoyaran a seguir los deseos de su corazón y no solo sus obligaciones como monarca. Ambos días, había regresado al paraje en donde la había visto, para curiosear y tal vez para encontrarla de nuevo, pero no había tenido éxito.

Al tercer día, cerca de su invernadero, mientras cabalgaba a los alrededores del castillo abandonado, el príncipe divisó que alguien andaba por ahí, agudizó la mirada a través de sus binoculares y una sonrisa sutil se dibujó en sus labios, era ella. El corazón fuerte y masculino sin saber exactamente porqué, empezó a acelerar el ritmo y cabalgó con total discreción hacia donde estaba ella... 
 


-¡Señorita!... -dijo él de forma caballerosa, su voz y presencia la habían tomaron por sorpresa, y volteó asustada tras el saludo...

Permaneció en silencio, viéndolo atentamente con sus ojos muy abiertos, con la mirada transparente y el corazón agitado, al igual que el de él, aunque por razones diferentes, parecía como si él la hubiera pillado en delito, no sabía qué esperar de él.

-Señorita, la había estado buscando en los días pasados, para ofrecerle una disculpa por la forma como me comporté con usted el otro día.

Ella solo asintió y de alguna forma relajó la respiración al escuchar sus palabras.

-Sabe, usted me hizo reflexionar con lo que me dijo, fueron palabras duras, pero llenas de razón...

-Discúlpeme usted a mí, fue un atrevimiento de mi parte decirle lo que le dije, además, usted estaba en sus tierras y yo estaba usurpando su territorio.

-Por favor no lo diga...

-Pero es que así es, sé que usted tenía razón, aunque debo decirle lo mismo que le dije ese día, el que mi ciervo y yo pisáramos sus terrenos, no le daba derecho a terminar con su vida... 

-Por favor... no lo recuerde, tengo toda mi vida cazando, y nunca había visto en los animales algo más allá de lo que me enseñaron que eran, seres que sirven de alimento o para desahogar frustraciones a través de su caza, jamás me puse a pensar en lo que un animal puede llegar a sentir, hasta que usted me lo dijo de forma tan clara y directa.

-Es un honor, que algo de lo que yo le haya dicho pudiera quedarse en sus oídos... -dijo ella con una pequeña reverencia- De cualquier forma, le doy mi palabra de que no volveremos a pisar sus tierras -Ella hablaba con dulzura, pero a la vez con firmeza, había tanta luz en su mirada, que él no podía dejar de verla, le inspiraba algo que hasta ese momento no le había inspirado otro ser humano.

-Por favor, sería un honor para mí que usted visitara con mayor frecuencia estos territorios, tengo terrenos especiales con alimento para ciervos el cual escasea en esta temporada.

Ella lo miró con cierta timidez y sonrió.

-Veo que lleva frutos rojos en su canasta...

-Sí, ¡pero le juro que son silvestres, no he tomado ninguno del invernadero privado, se lo juro! - dijo ella con cierta angustia en su voz.

-No tiene porqué darme explicaciones señorita... No se preocupe... y dígame ¿pasea con frecuencia por aquí?

-Solo cuando salgo a buscar frutos frescos, vivo con mi abuela y ella básicamente solo puede alimentarse de frutos rojos y algunas semillas.

-¿Y el ciervo?

-Bueno, sí, él también vive con nosotras, como habrá notado le tengo un gran cariño, es muy importante para mí.

-Sí, lo noté, y debo decirle que nunca había conocido un ser humano que amara tanto a un animal. 

-Para mí, él es más que un animal, es el único regalo y recuerdo que tengo de mi padre, es como parte de mi familia.

Él pasó saliva y sus ojos se llenaron de ternura hacia ella.

-Por favor le ofrezco de nuevo una disculpa por haber tenido la intención de acabar con la vida de su ciervo, ahora más que nunca comprendo que no tengo derecho.

-Acepto sus disculpas Señor, debo irme.

-Antes de irse, podría por favor decirme su nombre, se lo suplico, es la segunda vez que hablo con usted y aún no sé cómo se llama.

-Adara, me llamo Adara.

-Adara, deseo que podamos vernos de nuevo...

Ella lo miró directo a los ojos y encontró en ellos una mirada dulce, compasiva e intensa a la vez.

-No lo creo señor...

-Pero... ¿Por qué?

-Disculpe, me tengo que ir...

Giró y se fue caminando, como si flotara entre la nieve y la maleza que empezaba a brotar de ella, apacible, tranquila, como si la frialdad de la nieve apenas si la rozara.

De nuevo él se quedó ahí por muchos minutos más, observándola mientras se perdía en el bosque... ¿Qué tenía ella, que no tuvieran las otras mujeres con las que había convivido? Era hermosa sin duda, pero esa atracción que ella despertó en él desde aquel primer encuentro iba mucho más allá de lo superfluo del físico, había algo en su forma de ser, en su mirada... que le transmitía paz.



Capítulo 3

De regreso en el castillo y llamó a uno de sus criados particulares de mayor confianza, y le dijo.

-Necesito encomendarte una labor importante y deberás guardar el secreto, tanto de la misión como de su resultado.

-Así lo haré su majestad.

-Necesito que busques en nuestro reino y en reinos aledaños a una mujer llamada Adara, es joven, de buen porte y vive con su abuela, necesito que investigues en dónde vive, si está comprometida, en fin que me traigas toda la información que puedas sobre ella.

Y el ujier partió con la misión que le había sido encomendada, tardó varios días en recabar la información, los cuales había parecido eternos para príncipe, quien había vuelto cada tarde a los lugares en donde la había encontrado, con la esperanza de verla de nuevo, pero regresaba al castillo sin lograr su cometido, el deseo de verla y cruzar algunas palabras con ella iba en aumento.

Por fin, después de algunos días, regresó el ujier con la información.

-Mi Señor, ya tengo la información que me solicitó.

-¿Y bien?

-La muchacha es hija única de un matrimonio humilde, su madre murió cuando ella nació, fue criada por su abuela y por su padre, quien era ayudante de sastre de la corte real, él murió hace apenas un par de años. Para sostenerse ella y su abuela, tienen una repostería modesta instalada en su casa, es famosa entre los aldeanos por lo exquisito de sus galletas y panes. También debo decirle Señor, que la Srita. Adara fue acusada en una ocasión de robar.

-¿De robar? ¿Quieres decir que es una ladrona?

-Bueno, sí de cierta forma, ella tomó sin permiso algunos frutos rojos del huerto real del Rey Augusto. Según me dijeron los aldeanos, lo hizo cuando su padre enfermó y como él no podía trabajar más, ella y su abuela empezaron a preparar repostería con frutos rojos, que como sabe, son los tradicionales del reino vecino, y debido a la escasez que hubo ese año, ella entró y tomó algunos del huerto real; finalmente ella fue exonerada, solo porque su padre había sido sastre de la corte, aunque la princesa Pía había pedido que cayera sobre ella todo el peso de la ley, porque el huerto es en sí de la Princesa, pero su padre, el rey, se apiadó de la jovencita y la dejó libre.

El príncipe escuchaba atento aquella narración, mientras miraba a través de la ventana del palacio.

-Gracias por la información- dijo sin voltear.

-Majestad, estoy a sus órdenes. Dejó aquí la dirección de la señorita. ¿Desea algo más?

-No, gracias, te puedes retirar.

El príncipe pasó toda la tarde en su despacho, pensando, imaginando la vida que ella había llevado, y entre más pensaba, más deseos sentía de protegerla. Muy dentro de él sabía que se estaba enamorando, aunque apenas si la conocía.

A la mañana siguiente muy temprano, salió en su caballo y se dirigió hacia el invernadero real de Colunga, en donde él pasaba muchas horas haciendo estudios de botánica y experimentos diversos. Después de un rato, se dirigió hasta la dirección de la casa que le había proporcionado el ujier, el lugar en donde vivía Adara. Bajó silenciosamente de su caballo, y dejó a un lado de la puerta de la casa una caja llena con frutos rojos, cultivados por él, y un pequeño costal con alimento para ciervos.  Junto con la caja estaba una nota que decía.

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Srita. Adara, le dejo este humilde presente.
Deseo que los frutos sean de su agrado, así como del de su abuela. 
También le dejó un saco de alimento para su ciervo. No necesita pagarme, recíbalo como una ofrenda de paz de mi parte.
Espero que algún día usted me llegue a disculpar.
Fernando.
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Y firmó así, sin cargos nobiliarios, sin algo que pudiera dar más información sobre él mismo.

Se retiró hacia donde estaba su caballo, y cuando ya estaba montado y a punto de retirarse, la puerta se abrió y ahí estaba ella, 
 


Él la veía desde la distancia, a algunos metros, tratando de que ella no lo divisara. Adara se agachó al ver la caja llena de frutos, su rostro se iluminó, vio el sobre que estaba encima de éstos y lo abrió despacio, leyó la nota e inmediatamente alzó la mirada para buscar al autor de este regalo, había alguna gente cruzando por ahí, pero de pronto lo vio a lo lejos, 


 
Ambos se miraron a los ojos simultáneamente, y cuando ella estaba a punto de decir algo, él hizo una señal de saludo y se fue cabalgando a toda velocidad.

Ella se quedó ahí, con la nota en sus manos, totalmente sorprendida, definitivamente no se esperaba un detalle así, y menos del cazador. Todavía con una extraña emoción no asimilada, levantó la caja que pesaba mucho, así como el costal con alimento y entró a la casa.

-¡Abuela, abuela, mire lo que nos han regalado!

-¿Qué es?

-¡Mire abuela, es una caja llena de frutos rojos, ahora sí podremos hacer más pastelitos para vender, ya que las reservas están por terminarse y cada vez batallo más para conseguir frutillos silvestres!

-¡Qué bendición! Este regalo debe provenir del cielo, Dios ha escuchado mis súplicas... Espera Adara, ¿quién nos lo regaló y a cambio de qué?

-Abuela, no se preocupe, nos lo trajo el cazador, aquel que le platiqué, ¿recuerda? vino a traerlos, se acaba de marchar hace unos momentos.

-¿Y cómo supo tu dirección, tú se la dijiste?

-No, abuela ¿cómo cree?, apenas si he cruzado unas palabras con él.

-¿Y entonces, quién es él, cómo sabe en dónde vives? ¿por qué te daría tantos frutos y además de tan exquisito sabor y color?

-Dice en su nota que es una ofrenda de paz, por lo que pasó el otro día, por haber querido matar a mi ciervo.

-Adara, no me gusta esto, estos frutos no son silvestres, parecen del huerto real, por favor regrésalos, tal vez él los robó y te puedas meter en problemas.

-Abuela, no me asuste, por favor no me asuste, él me dijo que era dueño de tierras, aunque tal vez me haya mentido y usted tenga razón...

-Claro que la tengo

-¿Y si me acusan creyendo que yo los robé?

-¡Corre niña!, alcanza a ese hombre y regrésale esos presentes, los cuales te prohíbo que aceptes. No quiero que nos metamos en problemas.

Y así lo hizo Adara, subió a su caballo junto con los presentes, tratando de que no la viera nadie, no sabía exactamente hacia dónde dirigirse, así es que lo hizo hacia el castillo abandonado, si no lo encontraba a él en el camino, ahí abandonaría las cosas...

Llegó a las ruinas del castillo, dio una vuelta en el caballo y no había nadie... Bajó despacio, se percató de estar completamente sola y entonces bajó la caja con los frutos y el costal de alimento y las dejó junto a una loza, los frutos brillaban de tan rojos que estaban, se veían jugosos y llenos de vida. Sintió dolor al dejarlos ahí, de pensar que tal vez se desperdiciarían, pero tenía la convicción de estar haciendo lo correcto; entonces, recogió la nota, la dobló y la guardó en un pequeño bolso de su vestido... pero no pudo resistir la tentación y, antes de partir, tomó uno de los frutos, se recargó en la barandilla abandonada y mientras veía los últimos rayos del sol que iluminaban el campo todavía nevado, mordió aquella fruta sintiendo como sus labios se iban fundiendo con ella, sintiendo su textura inmejorable, su sabor dulzón y el jugo abundante que salía de ella... le pesaba demasiado dejar tan precioso regalo ahí abandonado, para que los pájaros lo devoraran... pero no tenía opción, no deseaba vol
ver a tener problemas con los guardias del reino.

Estaba disfrutando cada bocado de aquel manjar rojo, cuando fue sacada de sus pensamientos con un par de palabras que le fueron dichas muy cerca del oído, por una voz masculina y profunda...

-¿Señorita Adara?

Ella brincó de la barandilla en un segundo, y volteó asustada, todavía corrían algunas gotas de jugo de la fruta por las comisuras de su boca y se apresuró a atragantarse el bocado que aún estaba disfrutando.

-Disculpe Señorita, ¿la asusté?

-No, no... bueno sí, un poco... 

Él observó la caja de frutos y el costal, ahí a un lado de la loza

-¿Y qué hace por estos lugares?

-Nada, realmente ya me iba -y ella se empezó a encaminar hacia su caballo.

-Señorita creo que olvida algo- dijo él señalando con la mano el par de presentes.

-Señor cazador, vera... Por favor discúlpeme, pero no puedo aceptar sus obsequios, vine a devolvérselos y cómo no sabía en dónde encontrarlo a usted, había decidido dejarlos aquí.

-Entiendo -dijo él en un tono serio- ¿Podría saber la razón?

-Pues es que yo a usted no lo conozco y no tengo porqué aceptar obsequios de un desconocido.

-Bueno, creo que ya no soy un desconocido para usted, conoce mi nombre y hemos cruzado palabras en varias ocasiones...

-Bueno, sí, pero...

-Tal vez sea que los frutos no fueron de su agrado...

-¡No señor, cómo cree!, puedo decirle que son los frutos más deliciosos que he probado en toda mi vida, justo acabo de comer uno y son más que deliciosos, son simplemente perfectos.

-Ya veo, tiene una gotita de néctar aquí ¿me permite?

Ella asintió tímidamente

Y entonces él acercó su mano al rostro de ella y con el dedo índice de forma muy suave recogió la gotita de néctar de la comisura de la boca de ella, y la llevó a su propia boca -mientras ella se sonrojaba de sentir el roce de su mano y su atrevimiento, al llevarse la gotita de néctar a su propia boca.

Y después de degustar la minúscula gota de néctar dulce...

-Tiene razón señorita, estos frutos son los mejores de la región, son dulces y jugosos.

Ella estaba en shock, en silencio y en alerta, jamás hubiera esperado que él tuviera el atrevimiento de rozar sus labios con los dedos, si apenas lo conocía.

-Pues sí, y por lo mismo no puedo aceptarlos -dijo ella nerviosa- mi abuela y yo pensamos que pueden ser frutos del huerto real, y no queremos meternos en problemas...

-¿Y qué hay si lo son?

-¿Eso quiere decir que... usted los hurtó? Mi abuela tenía razón. Señor no sé quien sea usted, ni sé tampoco cómo supo dónde vivo, pero por favor no vuelva a buscarme y, se dio la media vuelta intentando alejarse de la conversación.

-Señorita Adara-, dijo él con voz firme a la vez que sostenía su brazo antes de que ella se fuera 

-Usted y su abuela tienen razón, sí son frutos del huerto real de Colunga, pero no los hurté, eso se lo aseguro... Verá, soy el encargado del huerto real y el rey me ha dicho que puedo tomar cuantos frutos desee, la producción del invernadero supera por mucho el consumo en el reino, así es que no soy ningún ladrón, puede quedarse tranquila y llevar los frutos a su casa, ya que es una mercancía completamente legal.

Ella volteó tímidamente...

-¿Y cómo sé que no me miente?

-No tendría por qué hacerlo, el día que guste puedo llevarla a que conozca el huerto real de este reino.

-Discúlpeme señor, no fue mi intención hacerlo sentir mal.

-Fernando, por favor llámame por mi nombre, y no se preocupe, no hay nada que disculpar.

-Pero es que yo...

-No diga nada, por favor, solo acepte el humilde obsequio, como bien le comenté es una ofrenda de paz.

-Así es que usted es el encargado del huerto, es muy joven para serlo, siempre pensé que los encargados eran hombres mayores.

-Pues no en este caso... Deseo que su abuela y usted los disfruten. Siempre que necesite frutos rojos, búsqueme o visíteme en el huerto real, y con gusto podré obsequiarle todos los que necesite.

-Sabe señor Fernando, mi abuela y yo también los utilizamos para hacer repostería, de eso vivimos, utilizamos recetas que han pasado de generación en generación, y los frutos forman parte indispensable de la receta. 

-Pues me gustaría mucho probar esas delicias.

-El día que guste, por favor visítenos en la repostería, será un honor poder atenderlo.

-Sabe, salgo poco del reino de Colunga, por lo que veo difícil poder ir a visitarlas, hoy fue una excepción, un escape momentáneo de mis labores.

-Entiendo, si le parece entonces, yo le traeré algunos panecillos para que pueda probarlos y de paso agradecer el gesto que tuvo con nosotras... Hoy mismo prepararé mermelada con estos frutos y estoy segura que quedará inigualable. 

-No me cabe la menor duda de que así será

-Señor Fernando, me tengo que retirar, gracias de nuevo.

-No tiene nada que agradecer -y él se fue tras ella cargando el costal de comida y la caja de frutos y le ayudó a acomodarlo en el caballo -si me permite quisiera acompañarla porque dentro de poco obscurecerá y no es seguro que una señorita ande sola.

-Le aseguro que me sé cuidar.

-No lo dudo ni por un minuto, pero me quedaría más tranquilo de saber que puedo escoltarla.

-Gracias, entonces.



Capítulo 4.

-Fernando, hijo, qué bueno que te veo. 

-Padre, a sus órdenes.

-Hijo, ¿qué has pensado? Espero que para la primavera estemos celebrando tu enlace matrimonial.

-Padre, yo también así lo espero.

-Me alegra mucho que hayas por fin entendido la importancia que tiene tu enlace para el reino. El rey Augusto se pondrá feliz de saber que por fin nuestros reinos quedarán unidos por medio de tu unión con la princesa Pía, hasta se te empieza a ver lo enamorado en el rostro.

-Padre, creo que no me ha entendido, nada me haría más feliz que contraer matrimonio en la primavera, pero no con la princesa Pía, sino con una mujer a la que yo elija.

El rey endureció el rostro.

-¿Qué quieres decir?

-Pronto lo sabrá padre, es una sorpresa

-Bien sabes, que no me gustan las sorpresas, me gusta la planeación, las reglas, las cosas claras y predecibles... 

-Por favor padre, tan sólo deme un poco más de tiempo, sólo un poco...

Su padre lo observó, serio, desconfiado...

Y antes de que pudiera decir más, entró el primer ministro.

-Su majestad, lo esperan en el salón real.

-Iré en unos segundos- contestó el rey.

Y antes de partir...

-Hijo, recuerda que antes que la devoción, está la obligación, si no decides, decidiré por ti, todo está dicho y no quiero sorpresas.

-Descuide padre, así será

..

Durante los días siguientes atendía sus obligaciones como monarca y en las tardes se las arreglaba para salir a cabalgar sin escoltas, siempre hacia el castillo abandonado a donde acudía con la esperanza de verla a ella... Uno de los días, al dar el rondín por el castillo, la vio ahí sentada con una canasta sobre su regazo, el rostro de él se iluminó al verla, ella sonrió al ver que él se aproximaba.

-Señorita Adara, ¡qué alegría encontrarla aquí!

-Lo estaba esperando señor cazador.

-Fernando, por favor, llámeme Fernando.

-Lo estaba esperando Fernando.

-Y a qué debo el honor.

-Le traje unos panecillos con la mermelada que preparamos mi abuela y yo con los frutos que usted amablemente nos regaló, están recién horneados.

Él no pudo evitar sonreír, de alegría, de enamoramiento...

Y se sentó a un lado de ella.

Ella delicadamente retiró el mantelito a cuadros que cubría la canasta y un vapor tenue salió de ahí, junto con un olor tan exquisito a pan hojaldrado recién horneado, con un toque de mermelada de arándanos.

Él no dudo un segundo en tomar uno de los panecillos, y llevarlo a su boca.

-Señorita Adara, este es el panecillo más delicioso que haya probado en mi vida, ni siquiera el chef real cocina panecillos tan exquisitos...

-¿El chef real? ¿Usted come en el castillo?

-No, no... no, quise decir que a veces como es amigo mío, me regala algunos panecillos, de esos que se le queman o le quedan con mala forma y bueno, así es como los pruebo.

-Ah, ya veo... Pues me alegra mucho que le hayan gustado.

Él tímidamente puso su mano sobre la de ella, que descansaba en el borde de la canasta.

-Señorita Adara, estos panes son de un sabor perfecto, sus manos hacen magia con la harina y los frutos rojos.

Ella pasó saliva y dejó la mano ahí bajo de la de él, sin saber exactamente si era lo correcto o no, pero era obvio que él también estaba despertando en ella, algo más que solo agradecimiento.

-Señor Fernando, me tengo que ir, le dije a mi abuela que sólo saldría por un breve tiempo y no quiero preocuparla.

-Adara, quisiera verla el día de mañana, por favor, estos días que no la vi, me parecieron eternos.

Ella empezó a respirar más a prisa, se empezó a poner nerviosa.

-No se asuste señorita, disculpe mi impertinencia, lo decía porque me gustaría llevarla a conocer el invernadero real... ¿Le parece si mañana nos vemos y la llevo a que lo conozca?

-Está bien, me encantaría

-La veo mañana, aquí mismo a la misma hora, ¿le parece?

-Sí -respondió ella con una sonrisa sutil.

-Hasta mañana Adara

-Hasta mañana Fernando -le dijo ella dejando guardada la formalidad del *señor*, y a cambio coloreó sus mejillas de rosado, cuando él sonrió complacido.

Él se dirigió al invernadero real a pedir a los guardias que mañana cuando fuera, lo llamaran únicamente Fernando, que por ninguna razón debían llamarlo su alteza o hacerle algún tipo de reverencia.

Ellos no entendieron el porqué, pero obedecieron la orden, tal como estaban acostumbrados.

--

Al día siguiente, él estaba desde temprano, esperando por ella en el castillo abandonado.



Adara tuvo que utilizar mil métodos para convencer a la abuela, quién no estaba convencida de que se viera con ese hombre, su instinto le decía que algo no estaba bien con él, aunque también era obvio que se había dado cuenta que el cazador no le era indiferente a su nieta, que ella se sentía atraída hacia él y es que además, ella había sufrido tanto desde que nació, que una ilusión le venía bien y llenaba de vida, su rostro y su espíritu, esa era la única razón a la que la abuela se aferraba para poder ceder y conceder el permiso a su nieta.

-Disculpe Fernando, se me hizo un poco tarde -dijo ella al llegar.

Él con solo ver su sonrisa y percibir su olor a flores de invierno y canela, sintió que la tarde estaba completa.

-No se preocupe Adara... ¿Está lista para recorrer el invernadero real?

-Sí, lo estoy, de hecho estoy muy emocionada por ello.

Ambos montaron su caballo y se fueron rumbo al invernadero del reino de Colunga. Era una estructura enorme, con un par de guardias custodiando la entrada.

-Fernando, ¿está seguro que podemos entrar a este lugar?
Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 26/01/2019 22:59 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
-Sí, confíe en mí por favor...

-Señor Fernando, bienvenido- dijeron los guardias

Él regresó el saludo con un ademán en la cabeza y pasaron al invernadero.

-¡Nunca, nunca había visto un invernadero tan grande y hermoso! -dijo ella.

-Yo lo cuido personalmente, me gusta mucho la botánica y le puedo asegurar que los frutos que aquí se cosechan no tienen comparación con los de reinos aledaños.

-Estoy segura de eso.

Y ambos caminaron entre pasillos de fresas, frambuesas y moras, con un perfume de hierba y  frutas que llenaba de manera sutil el ambiente, mientras se iban conociendo un poco más. La temperatura tibia del ambiente que contrastaba con el frío del exterior, fue generando en ellos una confianza y una cercanía especial.

-Mire Adara, venga por favor, quisiera que probara esta frambuesa, es una que trajimos desde lejos, y aquí hemos logrado que sea aún más jugosa... Él tomó la mano de ella, la apoyó sobre la suya y puso en la palma de Adara un par de frutillas regordetas y rojas. Ella lo miró y mordió la primera de ellas, el sabor era dulce, con un toque exacto de acidez, ella cerró los ojos para concentrarse en degustar esa mitad de frutilla, cuyo jugo sobrepasaba cualquier expectativa.

-Fernando, esta fruta tiene un sabor perfecto, indescriptible...

-Me alegra que le haya gustado...

Él no apartaba la mirada de sus ojos.

-Fernando, ¿cómo puede resistir no probarlos?, ¡están deliciosos!

Él asintió... 



y llevó como aquel día, su dedo a la comisura de ella, y la acarició, entonces muy despacito se fue acercando a ella, a quien los latidos se le empezaron a multiplicar. Tomó con su mano enorme la barbilla de ella y se fue acercando despacito hasta sus labios, ella instintivamente cerró los ojos, y empezó a sentir la respiración tibia de él y unos segundos después sus labios sobre los suyos... como si fueran la fruta más deliciosa y exótica de aquel invernadero, y él la empezó a besar suavecito en los labios, en la frente y en las mejillas y regresaba de nuevo a sus labios a seguir sintiendo ese sabor dulce del amor, ese sabor a frutos rojos, que en los labios de ella tomaban el sabor completamente diferente, único y especial...

Continuará...









 










Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 26/01/2019 23:01 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
Mi Lore
que bonito es el Amor...
Siempre me atrapas con tus hermosas historias
Escribes muy bien y yo aprendo nuevas palabras, ademas de so­ñar un ratito
Un deleite leerte
Un Abrazo me quedo esperando ....
Publicado por MiriamItaly
Publicado el 27/01/2019 11:34 - Total Temas: 252 - Total Mensajes: 12182
MI Lore Hermosa 

Tu pluma tiene un efecto magico en mi, me atrapa de principio a fin 
GRACIAS 

la historia es hermosa, tierna y sutil con un aire de amor colunguero impresionante, ese amor que ahora anda algo debil 

Gracias por reconectarme con la nave nodriza de nuevo 

Eres maravillosa y Fernando lo sabe 

Espero leer la otra parte con ansias y saber que le depara el destino a este gallardo principe de Colunga

Besos Colungueros 
Publicado por Carlita laime
Publicado el 28/01/2019 01:02 - Total Temas: 232 - Total Mensajes: 2968

mi dulce Lore,
Disfruto leyendo esta historia, es como si Fernando hubiera regresado en uno de sus novales.
No puedo esperar para poder leer el siguiente capítulo.

Gracias por compartir .........


Abrazo de oso
Publicado por Emma Angel
Publicado el 28/01/2019 18:05 - Total Temas: 29 - Total Mensajes: 1716


Mi dulce Lore,

Disfruto leyendo esta historia , es como si Fernando hubiera regresado en uno de sus novales.
No puedo esperar para poder leer el siguiente capitulo.

Gracias por compartir tu historia con nosotras.

Abrazos de osos....
Publicado por Emma Angel
Publicado el 28/01/2019 18:13 - Total Temas: 29 - Total Mensajes: 1716
Mi Fer, ayer entré derrapando... Ni *hola* te dije, y ahora que leo, veo que tampoco te dije que te quiero...

Pero eso tú ya lo sabes ¿verdad que sí?... Aunque debo confesarte acá entre nos, que me gusta recordártelo de vez en cuando, especialmente cuando el mundo, los sueños y el clima se ponen de acuerdo y hacen que te sienta un poquito más cerca... Sabes, me provoca una extraña magia el decírtelo, es algo que se siente muy intenso arribita del corazón... 

A veces imagino sobre lo que llegarás a pensar de todo esto... Sé que eres un caballero silencioso y discreto, además dicen por ahí que los caballeros no tienen memoria, pero dime ¿verdad que de cuando en cuando, esa memoria tuya discreta y profunda sí recuerda que en un lugar de nuestro sistema solar hay alguien que te quiere, que te piensa y que te dedica algunas canciones y otras cositas? ¿Verdad que de vez en cuando sonríes sin que nadie te vea, cuando lees todo lo que nos inspiras? Tal vez nunca lo sabré de tu propia voz, o tal vez sí... Solo espero y deseo que esta compañía virtual te brinde un poquito de chocolate caliente al corazón... Te quiero Fernando Colunga, te quiero...

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Ahora sí, mil gracias a todas las personas que pasaron por el tema.

Mi queridísima Miriam, gracias por pasar a este rinconcito y leer esta primera mitad del cuento. Mil gracias por tus palabras y tu cariño, que sabes que es totalmente correspondido.
Te mando un gran abrazo hasta Italia.

Mi Carlii, gracias mi hermosa niña por la compañía, gracias por soñar con nuestro hermoso caballero a través de esta historia. Me encantó lo de la nave nodriza, me alegra que estas líneas hayan servido para ir reconectando cables, deseos e ir sincronizando sueños. Un abrazo enorme hasta Cusco.

Mi hermosa Emita, me alegra muchísimo que este cuento te haya permitido sentir más cerquita a FER, gracias a ti por acompañarme a través de esta historia de amor en el reino de Colunga. En unos días más traeré la segunda y última parte.
Gracias de corazón por tu compañía.

Como un pequeño regalito, les quiero dejar una de las imágenes que más me gustaron de esta primera parte, acompañada de una frase sobre caballeros. 

Más allá de las nuevas formas que hay de ver la vida, las cuales son muy respetables, yo quiero decir claro y sin rodeos, que yo amo la caballerosidad. Amo que un hombre se comporte atento, que me abra la puerta o me ayude a cargar algo que esté pesado, no porque yo no pueda, sino porque (para mí) siempre será reconfortante sentirse protegida por un caballero fuerte, inteligente y atento. 


Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 28/01/2019 23:04 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440

 EL SILENCIO DE LA MONTAÑA , EL CALOR DE LA CHIMENEA Y UNA ESTRELLADA NOCHE  !!! NO HAY MEJOR MOMENTO PARA LEERTE AMIGA !!!
BESITOS!!

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Publicado por palapa
Publicado el 29/01/2019 13:14 - Total Temas: 117 - Total Mensajes: 7989
Mi, o deberia decir nuestra, querida hada madrina
Loreta de Colunga,
tu si que sabes contar un cuento y mantenernos en suspenso !
Traes a mi memoria el de las "Mil una Noches" que vi hace anos en la television americana, no recuerdo el nombre del actor pero si su carisma.
 Solo nuestro Fer podria haber causado mas "dano" !
Jajajaja !
Es que asi es Fernando Colunga, hipnotizante !
Nos hace creer todo lo que se le ocurra y lo vemos en todo lo que nos cuentas.
Gracias mil por hacerme sentir adolescente "una vez mas"


Besos
                                  
Publicado por Perlis
Publicado el 29/01/2019 17:31 - Total Temas: 154 - Total Mensajes: 3174
Lore, siento mucho que te bautice nuevamente !
Mas que el apelativo que use me gusta, mucho mas,
LORENA !
Uff !   
 
garrafal ? 
  Carinos escritora !  

  


Publicado por Perlis
Publicado el 29/01/2019 19:30 - Total Temas: 154 - Total Mensajes: 3174
Mi querida Palapa, gracias hermosa por visitar el tema.
Me llevaste a ese lugar con solo leerlo, calor de chimenea y noche estrellada, el ambiente perfecto para soñar. 
Precioso el banner, amo esa mirada ¡Gracias!
Aunque un poco tarde, pero deseo que hayas pasado un cumpleaños hermoso.
Un abrazo.

Mi Perlis hermosa, me encanta que te haya gustado y que haya logrado que te sintieras adolescente de nuevo, ayyy cómo olvidar esa magia que se sentía cuando teníamos 16 y veías al muchacho que te gustaba y si él te regresaba la mirada, bueno el mundo girada a doble velocidad, eso era suficiente para ser feliz.
Por lo del nombre no me había dado cuenta jejeje, ya tendré nombre para futuro personaje ;) En eso del nombre ni te apures, tengo un segundo apellido que por lo menos en el norte de México no es muy común, y generalmente me lo cambian por otro jajajaja, así es que para nada me molesta, al contrario :)
Mi Perlis, deseo también que hayas pasado un cumple muy hermoso.
Te mando un gran abrazo.

Quiero aprovechar este espacio para felicitar a Perladior, hermosa, soy un caso perdido... Diciembre y enero, fueron meses de locos, espero que febrero se componga un poco jeje, si acaso llegaras a pasar por aquí, te quiero dejar un abrazo bien fuerte, te deseo mucha felicidad y salud en tu nuevo año de vida.

Un abrazo bien fuerte a mis cumpleañeras de diciembre y enero.

Y a mi próximo futuro cumpleañero... Ay, te mando un beso Fernando Colunga, un beso y un abrazo, es sólo para ir entrando en mode. No quiero que termine enero antes de volver a decirte TQ
Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 31/01/2019 13:16 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440

Hola mi querida Lorena  ¡¡ al fin tengo un ratito para  dejarte un mensaje !!
Leí el tema desde que lo subiste , era la hora a la que suelo entrar en el foro y ver tu nombre fué una invitación que no pude resistir ,pero aún estabas peleando  con la música , con Mozilla  y la canción , así que me quedé con la intriga  jejeje .
Luego  conocí a ése príncipe que me recuerda tanto a un seductor Conde  que me enamoró desde que lo vi por primera vez , y me atrapó  la historia del príncipe y la dulce  Adara , una historia  cómo las que leía en mi adolescencia ( hace ya tanto  tiempo.... )

Aquí estoy esperando por la promesa del  "continuará" .... para ver  en que quedará ése  "Amor  Real"  entre el  príncipe heredero  y la inocente  joven que le endulzó su vida . 
Mil gracias Lorena por otra bella y romántica historia , ya sabes que me encantan  y disfruto enormemente  de la magia de tus relatos , y por supuesto de nuestro bello y  bienamado héroe . 
                           Un GRAN abrazo y de nuevo FELICITACIONES . 

Publicado por mardorre
Publicado el 01/02/2019 19:05 - Total Temas: 377 - Total Mensajes: 13929

LORE LORE ¡¡¡QUE HERMOSURA!!! ESE AMOR QUE TE LLEVA A LA HERMOSA FANTASÍA ATRAVEZ DE LAS LETRAS.. ES UN ENCANTOOOOOOOO

 GUAPO SE TE EXTRAÑA, HE AQUI LA PRUEBA...

ABACHOS LORE, QUE ALEGRIA LEERTE DE NUEVO CON LA MAGIA COLUNGUERA!!!

Publicado por rubby92
Publicado el 01/02/2019 23:53 - Total Temas: 10 - Total Mensajes: 12359
MI LORE, AUNQUE SIEMPRE TE LEO NO HABÍA ENCONTRADO EL MOMENTO PARA DISFRUTAR DEL COLUNGUEO Y ENTRAR EN EL TEMA PARA DECIRTE QUE COMO SIEMPRE ME ENGANCHASTES A LA HISTORIA DEL PRINCIPE JAJAJA.. SERÁ QUE EN EL FONDO TODAS SOÑAMOS CON ESE PRINCIPE COLUNGUERO JAJAJA...
FIJATE HASTA ME IMAGINE EL CIERVO ...




EL HUERTO REAL...




Y HASTA LOS FRUTOS ROJOS JAJAJA...
GRACIAS LORE SEGUIRÉ ESPERANDO LA CONTINUIDAD, MIL BESOS.


Publicado por mer47
Publicado el 02/02/2019 13:32 - Total Temas: 153 - Total Mensajes: 11498
LORE, LINDO DOMINGO, MIL BESOS.


Publicado por mer47
Publicado el 03/02/2019 12:04 - Total Temas: 153 - Total Mensajes: 11498
MI LORE, ESPERO CON UNA TAZA DE UN BUEN CAFER JAJAJA...
LINDO MIÉRCOLES, MIL BESOS.

Publicado por mer47
Publicado el 06/02/2019 10:44 - Total Temas: 153 - Total Mensajes: 11498
Mi queridísima Mary, siempre es un gusto y un honor recibir tu visita en los temas.
Me alegra mucho que hayas disfrutado la primera parte del cuento, si todo sale bien, este viernes subo la segunda parte, estoy escribiéndola :)
Gracias hermosa Mary, por tu compañía.

Rubby- Rubby, gracias por entrar y por tu mensajito. Vaya que se le extraña un montón, aunque debo confesar que estos días he andado en Colunga-Mode ON jejeje, así es que la distencia se acorta un poquito.
Besos peque hermosa y gracias de nuevo.

Mi Mer, esos banner están lo más. Todos están deliciosos, aunque debo confesar acá entre nos, que me gusta la jardinería, aunque soy un tanto novata y necesito algunos tips, así es que creo que ahorita me acercaré al vivero real, para ver si el príncipe me puede compartir un poco de sus secretos (de jardinería).
Gracias por tu compañía siempre creativa. Abrazos.




Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 06/02/2019 22:02 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
MI LORE YA MAÑANA ES VIERNES ESPERANDO EL PRÓXIMO , GRACIAS A TI POR  COMPARTIR TODO TU TALENTO Y DEJANOS SER PARTICIPE AUNQUE SEA CON BANNERS DE LA HISTORIA JAJAJA...
SEGURO QUE SI SE LO PIDES EL PRINCIPE CON GUSTO TE LLEVA AL HUERTO JAJAJA...
LINDO JUEVES , MIL BESOS.

Publicado por mer47
Publicado el 07/02/2019 13:19 - Total Temas: 153 - Total Mensajes: 11498
Mi Mer, gracias por tan bello regalo, me fascinó... En unos minutos inicio la subida de los tres capítulos, mil gracias por tu compañía.
Miles de besos (Mi frase favorita de Mer) :)
Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 08/02/2019 21:13 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
Capítulo 5

-¡Sr. Fernando! -dijo ella después del largo beso, tratando de apartarse de los brazos de él, que la tenían dulcemente aprisionada.

-Srita. Adara, por favor no me rechace
 


-Fernando, usted y yo apenas si nos conocemos, no creo que sea lo correcto...

-Adara, no se imagina que no logro sacarla de mi mente durante todo el día, me gusta su compañía, disfruto su cercanía, su dulzura... Adara, si no se ha dado cuenta, quiero que sepa que estoy enamorado de usted, total y profundamente enamorado, usted es la mujer que había esperado toda la vida, cuando estoy a su lado, me siento como el árbol más verde y frondoso

-Ella levantó la mirada dulcemente para encontrarse con sus ojos.

-¿Cómo un árbol?

-Sí mi dulce Adara, así como un árbol... sin posibilidad ni deseo de apartarme de su lado.

Ella sonrió tímidamente mientras mordía su propio labio.

-Dígame por favor que no le soy indiferente...

Ella guardó silencio por un momento y le respondió, mientras se sonrojaba...

-Usted no me es indiferente Fernando... 

-Me alegra mucho escucharlo, le aseguró que lucharé por ganarme su corazón y su cariño... -le decía mientras la abrazaba en actitud proyectora -Sabe, necesito hacerle una confesión, por favor prométame que lo que le diga no va a cambiar esto que empieza a nacer entre nosotros, por favor prométamelo. 

-Se lo prometo Fernando...

-Verá, sé que tenemos poco tiempo de conocernos y quisiera que no hubiera secretos entre nosotros, por ese motivo, considero indispensable informarle algo importante sobre mí...

Se empezaron a escuchar pasos que se aproximaban, inmediatamente se separaron. Era uno de los guardias.

-Señor Fernando, disculpe que lo interrumpa, es sólo para avisar que su Majestad el Rey, viene en camino al invernadero- le dijo el guardia con nerviosismo.

-¿El Rey?- dijo él con sorpresa, mientras el rostro le palidecía un poco.

-¡Será mejor que me vaya!, no quiero que le vayan a llamar la atención por meter extraños al invernadero real -dijo ella poniéndose un tanto inquieta.

Él no sabía ni qué hacer. El guardia se retiró de nuevo hacia la puerta.

-Adara, hay una salida que lleva al riachuelo por la parte oeste del invernadero, por favor si me lo permite, mañana deseo verla de nuevo, se lo suplico, en el castillo abandonado a la misma hora que hoy, ahí la veré... necesito decirle algunas cosas importantes.

-Haré todo lo posible por estar ahí...

Y cuando ella ya había avanzado algunos pasos, se regresó y le dijo con mucha ternura...

-Fernando, sólo quiero que sepa que yo al igual que usted, a su lado también me siento como un árbol lleno de vida- y le dio un beso dulce en la mejilla, mientras con su mano sostenía la otra mejilla de él, justo antes de salir corriendo.

-¡Adara, recuerde que la quiero! -dijo él con voz fuerte para que ella pudiera escucharlo mientras se alejaba, ella volteó y le sonrió, para después seguir su trayecto.
 


Ese gesto, junto con el beso que habían compartido, lo llenó a él de una fuerza enorme para enfrentar todo, al mundo, a su padre, para enfrentar el reto de la corona... 

Ella salió del invernadero y se escondió tras un tronco y, desde la distancia, alcanzó a ver cuando el Rey llegó y empezó a charlar con el joven cazador, sin remotamente imaginar que era el padre del hombre al que había besado algunos minutos atrás.

---

Esa misma noche en el salón real.

-Padre, necesito hablar con usted...

-Sí hijo, dime

-Antes de partir mañana, a la misión que me fue encomendada esta tarde por usted, deseo comunicarle una noticia...

-Te escucho hijo.

-Padre, quiero confesarle que estoy enamorado, amo a una mujer y además soy un hombre afortunado porque soy correspondido por ella.

-Vaya, eso sí que es una buena noticia, ¡hay que brindar por ello!... -dijo el padre mientras reía alegremente.

-Y ¿quién es la princesa afortunada?

El hijo carraspeó...

-Padre, ella es más importante que una princesa, es la mujer que ha elegido mi corazón y no, no es una princesa...

-Entonces será ¿alguna condesa o duquesa?

-No padre, ella no tiene un título nobiliario.

El padre pasó saliva y cambio la expresión de su rostro.

-¿Me quieres decir que te enamoraste de una plebeya? 

-Sí mi Señor, me he enamorado de la creatura más hermosa y llena de virtudes que hayan visto mis ojos.

El Rey se puso en pie, imponente a pesar de su avanzada edad. 
 


-¡Te lo prohíbo Fernando! -lo dijo con voz enérgica- ¡No tienes, ni tendrás nunca mi aprobación y consentimiento para cometer semejante locura!, ¡Tú eres un príncipe, un heredero a la corona, no puedes tener por consorte a cualquier mujer, necesitas a alguien que esté a tu altura, alguien que dignifique la corona!

-¡Padre, le aseguro que no conozco a alguien más digna que ella para portar la corona de nuestro reino, yo la amo y deseo profundamente que sea mi esposa y la madre de mis hijos!

-¡Te lo dije y te lo repito, primero está la obligación y después la devoción! ¡Esa mujer, seguramente es una cortesana que te envolvió con sus truculencias, con miras a trepar a la corona! -decía el Rey con un tono de voz tan alto, que el Primer Ministro estaba escuchando todo desde el salón contiguo. 

-Padre, con el respeto que usted me merece, pero no le voy a permitir que se exprese así de ella, le puedo asegurar que ella no me quiere por el interés de la corona...

-No seas ingenuo, ¡por Dios, Fernando! No naciste ayer...

-¡Padre escúcheme por favor!, ella desconoce que soy un príncipe- lo dijo él mientras la angustia se reflejaba en su rostro.
 
Los ojos del Rey ardían en cólera.

- ¡En este momento no soy tu padre, soy tu Rey, y como tal me debes obediencia y respeto! Con esto que me dices, me doy cuenta de que todo es un teatro, cómo puedes decir que amas y te ama alguien que ni siquiera conoce tu origen. Fernando de verdad has enloquecido, siempre te consideré un hombre sensato y prudente, pero me estás demostrando que no eres el hombre que yo pensé, ¡me decepcionas profundamente! ... Mañana mismo partes al reino de Ponciello y a tu regreso se oficializará tu boda con la princesa Pía.

-¡Señor Rey, me rehúso a obedecer y no me casaré con la Princesa Pía!, ¡estoy dispuesto a renunciar a la corona si es necesario! -dijo el príncipe con la cabeza baja.

-¡Calla insensato, no sabes ni lo que dices!, tú eres mi único heredero y sólo tú portarás la corona, y jamás daré mi autorización para que te unas a una plebeya y he cambiado a de opinión, no partirás mañana, ¡partes esta misma noche, es una orden!

-¡Pero!

-Ni una palabra más, es una orden del REY, y estás para obedecerla.

Él agachó la cabeza en señal de obediencia, mientras su rostro ardía, la sangre concentrada en sus sienes, la quijada marcada, y el corazón potente latía a su máxima capacidad... pidió permiso para salir.

Apenas había cruzado el umbral de la puerta...

-¡Inmediatamente, guardias! -dijo el Rey con total autoridad -No lo pierdan de vista, no permitan que salga del castillo, ni que hable con nadie, en una hora como máximo escóltenlo hacia la carroza y síganlo todo el camino, que no hable con nadie hasta llegar al destino. Está su propia vida en ello, si me desobedecen los mandaré a la horca.

-Como usted ordene su Majestad -y los guardias se cuadraron.

El príncipe se sentía encerrado en su impotencia, mandó llamar al ujier en calidad de urgente, pero éste no llegó, al querer salir de la habitación los guardias se lo impidieron.

Entonces tomó papel y escribió una carta para ella, en donde le explicaba todo, que él era un príncipe y que su padre, el Rey, lo estaba enviando a arreglar un asunto a un reino lejano, que por favor lo esperara, que él la amaba y regresaría por ella, que lucharía por su amor, y que llevaba guardado en sus labios, el sabor de su primer y único beso. Dejó la carta en la caja de roble, a la que sólo el ujier tenía acceso, dejo ahí mismo una nota para él, en donde le decía que la entregara a Adara.

Y tal como lo había ordenado el Rey, esa noche el príncipe partió hacia el reino de Ponciello, escoltado por guardias, que le impidieron en todo momento cruzar palabra con persona alguna, él trató de disuadirlos, pero fue inútil, la orden estaba siendo acatada. A pesar de su dolor, él estaba esperanzado y decidido a renunciar a la corona, si es que su padre, continuaba negándose a su unión.

Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 08/02/2019 21:27 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
Capitulo 6

La tarde siguiente, Adara llegó al castillo abandonado, ilusionada por verlo, se había puesto un poco más de colonia, de esa que él le había dicho que le gustaba como olía... Pero pasaron los minutos y luego las horas, hasta que el anochecer empezó a colorear el cielo, y ella supo entonces que él no llegaría, un mal presentimiento invadió su corazón, pero de inmediato borró esos malos pensamientos... ¿y si no llegó porque estaba enfermo? Aunque el día anterior, en el invernadero él se veía tan sano y fuerte... En su interior se gestaba una lucha entre la razón y el corazón.

Los tres días siguientes regresó al castillo, pero él no estaba, parecía como si se lo hubiera tragado la tierra. Al tercer día, al no saber nada de él, se acercó al invernadero para ver si podía divisarlo, pero él no se veía por ningún lado; se acercó a la puerta y preguntó a los guardias, pero éstos ni siquiera respondieron a la pregunta, ya que por órdenes expresas del Rey, estaba prohibido dar información sobre el príncipe a cualquier persona que preguntara por él. Ella no entendía el porqué los guardias que había sido amables con ella días atrás, ahora ni siquiera respondían una simple pregunta.

---

Mientras tanto en el reino, el ujier de confianza del príncipe estaba bajo vigilancia, aunque éste no lo sabía, él presentía que algo extraño había pasado, el viaje intempestivo del príncipe no era normal, pero no estaba seguro de las razones, se escuchaban algunos rumores, pero parecían infundados y prefirió no hacer caso de ellos. Uno de los días posteriores a la partida del príncipe, el ujier entró en la habitación real del príncipe buscando alguna pista y, en la caja de roble encontró la carta para Adara, junto con la nota del príncipe en donde le pedía a él que se la entregara a ella.

El Primer Ministro fue alertado de que el ujier estaba en los aposentos del príncipe, y cuando éste se disponía a salir del castillo para entregar la carta, los guardias lo detuvieron y lo llevaron en presencia del Rey. El ujier agachó la cabeza al entrar al salón real e hizo una reverencia.

-¿Qué hacías en los aposentos de mi hijo si él no está en el castillo? -preguntó el Rey de manera hostil.

-Nada, su excelencia.

-¡No me mientas, o te encerraré en un calabozo lo que te resta de vida!

El ujier latía fuerte, estaba sudando helado.

-¡Revísenlo! -ordenó el Rey a los guardias.

Los guardias empezaron a catear al ujier, quien para ese momento, sentía que le iba a dar un infarto de tanto nerviosismo. De uno de los bolsillos de su pantalón, uno de los guardias sacó un sobre, el cual entregó al Rey. 

El ujier sentía la boca seca.



El Rey observó el sobre y reconoció la letra de su hijo, además estaba lacrado con su escudo de armas.

-¡Guardias! ¡Llévenlo a las mazmorras inmediatamente, este infeliz tuvo la osadía de mentirme a mí, que soy su Rey!

-¡Su alteza se lo suplico! -dijo el ujier

-¡Llévenselo inmediatamente!

El Rey abrió el sobre y leyó la carta dirigida a Adara, línea a línea iba descubriendo los sentimientos que ella despertaba en su hijo y la lucha que éste estaba enfrentando por ese amor. No pudo evitar recordar su propia juventud, cuando él mismo tuvo que dejar a quien él consideraba todavía el gran amor de su vida, pero sabía que sus padres habían actuado de manera correcta al impedir ese amor y forzarlo a casarse con la madre de Fernando.

Se quedó gran parte de la tarde en el salón real, pensando y recordando... Dando vueltas en sus pensamientos, esa carta había removido recuerdos que él pensaba estaban sepultados en su pasado.

-Su Majestad, ¿me mandó llamar?  Estoy a sus órdenes -dijo el Primer Ministro entrando al salón.

-Primer Ministro, necesito que de inmediato dé la orden al pintor real, necesito que se hagan anuncios de la próxima boda del Príncipe Fernando y de la Princesa Pía y que los coloquen en ambos reinos, en plazas, en las catedrales... me urge que se dé a conocer el compromiso de manera inmediata.

-Pero, su Majestad... ¿No considera usted que debe de consultar primero con el Príncipe Fernando, antes de tomar tan importante decisión?

-Es una orden, no me hagas dudar de mis propias decisiones. El Rey Augusto y yo lo hablamos y ambos estamos de acuerdo.

-Y la princesa Pía, ¿también está de acuerdo?

-Ella al igual que Fernando, está rebelde con respecto a las decisiones estratégicas que su padre y yo hemos tomado para nuestros reinos, pero tendrá que obedecer al igual que Fernando. ¡Va! los dos son jóvenes y buenos mozos, verás que pronto se enamorarán... La cercanía y la convivencia diaria entre un hombre y una mujer... pues tú sabes, hacen que tarde o temprano la atracción y la naturaleza hagan lo propio. Si no lo sabré yo.

-Entonces... 

-Ya te dije, y no daré un paso atrás.

-Como usted ordene su Majestad.

-Además, necesito que esa plebeya sepa de una vez por todas que ella no pertenece aquí, que sólo fue una distracción para el príncipe.

-Mi Señor, no creo que sea lo correcto...

-¡Ni una palabra más Primer Ministro! -dijo el Rey tajante.

Y esa misma tarde el pintor real empezó su labor en lienzos grandes, en donde aparecía la imagen sonriente del Príncipe Fernando y de la Princesa Pía anunciando su boda real, entre pajarillos que se veían difuminados, y al fondo una imagen de ambos castillos, demostrando su poderío a través de esta unión.

Un par de días después, los lienzos estaban colgados por todos los rincones de ambos reinos y de algunos otros reinos aledaños.

Aquella mañana llena de bruma, Adara salió a buscar frutillas rojas y a comprar algunos víveres, no perdía la esperanza de encontrarlo a él, había pasado ya más de una semana desde aquella tarde inolvidable en el invernadero, y él seguía sin aparecer por ningún lado. 

Al recorrer las callecitas del pueblo para comprar harina, sintió como si de pronto una flecha helada atravesara su corazón justo cuando vio el cartel en donde el Príncipe Fernando y la Princesa Pía anunciaban su próxima boda...

¿Príncipe Fernando? Y abrió más los ojos frente al cartel, tratando de captar hasta el más mínimo detalle de aquella imagen, necesitaba cerciorarse de que sus ojos le estaban mintiendo, que el de la imagen era otra persona, pero entonces en cuestión de segundos las ideas se amontonaron en su cabeza y empezó a atar hechos, situaciones, momentos, comentarios y de pronto todo cobró sentido.

Casi podía escucharse la cadena de pensamientos que cruzaban por su mente, cada una de las frases que daban sentido a lo que estaba viendo en el cartel, pero que su corazón se negaba a aceptar

*Estas son mis tierras*, *es obvio que no sabe con quién está hablando*, *sépase que si yo quisiera en este instante la mandaba encerrar en un calabozo*, *el día que guste puedo llevarla a que conozca el huerto real de este reino*, *ni siquiera el chef real cocina panecillos tan exquisitos* *necesito hacerle una confesión, por favor prométame que lo que le diga no va a cambiar esto que empieza a nacer entre nosotros*

De manera simultánea a sus pensamientos, se tejió una madeja de sentimientos alrededor de su cuello, en el interior de su garganta, mientras los ojos se ponían vidriosos y las lágrimas empezaban a caer, hasta la canasta de los frutillos cayó al suelo, ella sentía que se iba a desmayar.

-Señorita, se encuentra bien- dijo un caballero que pasaba por ahí

Ella tardó en reaccionar, fue hasta la tercera vez que él le hizo la misma pregunta, que ella logró salir de ese lugar que la alejó en segundos de ahí...

-Sí, estoy bien -dijo ella con los ojos arrasados en lágrimas

-¿Está segura?

-Sí, estoy segura -y en ese momento Adara corrió hasta su casa, chocando sin querer con las personas que pasaban a su lado, las lágrimas apenas si le permitían ver el camino.

Llegó a su casa totalmente descompuesta, su abuela se asustó mucho al verla así



-Adara, ¿qué te pasó? ¿por qué vienes así? -le preguntaba su abuela mientras la abrazaba y ella lloraba desconsolada, no podía articular palabra de tanto sentimiento que sentía.

-Él me engañó abuela, él me engañó -decía entre sollozos.

-¿De quién hablas?

-Del cazador abuela, me engañó.

-Te lo dije Adara, algo en ese hombre no me gustaba.

-Abuela, él es un príncipe, es el hijo del Rey de Colunga, me engañó todo el tiempo, además se va a casar en los próximos días con la Princesa, la hija del Rey Augusto.

La abuela respiró profundo, tratando de asimilar lo que escuchaba y de contener su propio llanto.

-Sé cómo te sientes...

-No abuela, nadie puede entender cómo me siento.

-Créeme, soy vieja y he visto y vivido muchas cosas, y puedo entender la impotencia que sientes, sólo puedo decirte que ese dolor que ahora invade todo tu ser, algún día también va a pasar y vas a recordar esto solo como un mal momento.

-Abuela, él me dijo que me amaba... No se lo he dicho a nadie, pero... Abuela, él me besó, me besó... ¿Sabe lo que eso significa?

La abuela endureció la quijada, su mirada siempre apacible, se empezó a tornar llena de resentimiento.

-Créeme Adara, lo superarás, algún día sé que lograrás olvidarlo. Ese hombre sólo jugó contigo.

-No puede ser abuela, yo vi el amor en su mirada.

-Esos nobles solo quieren jugar con las muchachas del pueblo.

-No abuela, yo puedo jurar que él era sincero, pero ahora lo entiendo todo.

-Entonces búscalo y pídele que por lo menos te dé una explicación.

-Desde el día en el que me besó, desapareció, ya no volvió a nuestra cita, pareciera como si se lo hubiera devorado la tierra.

-¡Cobarde, infeliz! -murmuró la abuela.

Y Adara entre más hablaba, más dolor sentía, más impotencia, más rabia... Y lloró toda la tarde, hasta que las fuerzas cedieron y ella se fue quedando dormida con la cabeza recostada en el regazo de su abuela. Quien tenía una revolución en la cabeza para ese momento.

Pasaron varios días más, Adara poco a poco empezó a asimilar el dolor del engaño, decidió refugiarse en el trabajo y en sacar adelante a su abuela, quien después de aquel día de confesiones, había visto minada su salud. La sonrisa dulce de Adara había desaparecido de su rostro, cada vez que alimentaba a su ciervo, lo recordaba a él...


Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 08/02/2019 21:50 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
Capítulo 7

-¡El Príncipe Fernando ha llegado y dicen que viene hecho una furia! -murmuraba la servidumbre en los diferentes rincones del palacio.

El Rey aguardaba en el salón real, listo para debatir a ganar con su propio hijo.

-¡Padre, ¿me quiere explicar qué son esos carteles que están colgados por todo el pueblo?!, ¿Con qué derecho decide usted sobre mi futuro?, ¿por qué me traicionó de esta forma?
 


-¡Con el derecho que me da ser tu padre y ser el Rey de Colunga!, ¡mis decisiones no están en consenso!

-¡Pues no estoy de acuerdo con su decisión y no me casaré con ella!, ¡renunciaré a mi derecho a ser Rey, pero jamás obedeceré una orden con la que no estoy de acuerdo!, yo se lo dije aquel día, yo amo a otra mujer, y no estoy dispuesto a perderla.

-Mis órdenes no se cuestionan Fernando. Además ¿En dónde quedará tu honor como caballero ante la princesa Pía y su padre? 

-Usted así lo ha decidido -y en ese momento el príncipe tomó su espada y la puso sobre el piso, posteriormente se quitó su anillo de oro con su escudo de armas y lo puso a un lado de la espada, y por último se retiró la capa bordada en oro, con el sello del reino de Colunga.

-¡Renuncio a mi derecho, padre!, ¡soy su hijo, no su esclavo!... Y no seré infeliz el resto de mi vida a cambio de un título nobiliario -Dijo el príncipe con una convicción tal, que tomó por sorpresa a su propio padre, pero a un ademán del Rey, los guardias lo inmovilizaron. Él forcejeó, pero fue imposible liberarse.

-¡Llévenlo inmediatamente al calabozo más frío y húmedo de todo el reino, y enciérrenlo ahí! -y antes de que se llevaran al príncipe, el Rey vociferó de manera potente.

-¡Escúchame bien!, ¡Jamás permitiré que renuncies, para ello tendrás que pasar sobre mi cadáver!

--

Después de unos días...

-Señor, con todo respeto, considero que las cosas se han salido de control. Los preparativos para la boda siguen en pie, pero no veo la forma de que el Príncipe ceda a su decisión. Lleva días encerrado en el calabozo, traté de hacerlo entrar en razón, pero al ver que yo apoyo la boda, se ha negado a cruzar palabra conmigo. 



-Mi Señor, ¿hasta cuando planea dejarlo encerrado? Pronto vendrá la fiesta de compromiso y eso puede dificultar las cosas.

-¡Jamás pensé que tuviera un hijo tan terco e insensato!

-Su Majestad, tal vez sólo está siendo valiente, tiene claras sus propias convicciones.

-Tenemos que actuar rápido, no voy a permitir que ese hijo insensato que tengo eche a perder el convenio hecho con el Rey Augusto...

-En esta ocasión, no sé cómo ayudarlo.

-Ya sé, necesito que traigas al ujier, libéralo por unos minutos, necesito que me diga en donde vive esa mujer, necesito hablar con ella...  Todos tienen un precio y no creo que ella sea la excepción -dijo el Rey sobándose la barbilla- Le daré dinero suficiente para que se aleje para siempre de nuestro reino, estoy seguro que cederá, ya sea por las buenas o por las malas y, Fernando al no volver a verla, no le quedará más remedio que seguir mis órdenes. Primer Ministro, tú me ayudarás. Hablaré con ella hoy mismo y, me cercioraré de que se vaya y cuando ya esté lejos, le diremos a Fernando que he recapacitado, que acepto su boda con la plebeya y que la busque, pero al no encontrarla, la tristeza y el despecho serán nuestros mejores aliados, incluso podemos decirle que ella huyó con un hombre, para que de esa forma él encuentre en los brazos de la princesa Pía, ese consuelo que tanto necesitará para sanar su despecho.

-Su Majestad, pero eso está más allá de cualquier ética real.

-¡No me importa!, ¡anda, de inmediato!, consígueme ropa de pueblerino y una escolta con un par de guardias, hablaré directamente con ella, le ordenaré que obedezca o de lo contrario sus días están contados. 

-Su Majestad, considero que está llevando las cosas demasiado lejos, si el pueblo se entera esto marcará una distancia fuerte entre usted y sus súbditos.

-Nadie tiene porqué enterarse, por eso necesito ropa especial.

Y esa misma tarde, el Rey partió acompañado por un par de guardias y por el ujier, quien conocía el domicilio de la doncella, todos iban vestidos de pueblerinos. El atardecer estaba cayendo, ya no había tanta luz, lo que ayudaba en la discrecionalidad de la visita.

-Aquí es, su Majestad- dijo el ujier con voz débil, quien había bajado mucho de peso, se le veía demacrado y pálido, por los días que había estado en el calabozo.



-Esperen aquí... -dijo el Rey.

-Pero su Majestad, nuestro deber es protegerlo...

-¡Es una orden, esperen aquí!

El Rey bajó del caballo con porte altivo y tocó la puerta de la modesta casa con fuerza, viendo con desdén aquella vivienda.

No hubo respuesta.

Repitió el golpeteo fuerte en la puerta, y desde adentro se escuchó una voz femenina un tanto débil...

-Ya voy, esperen, ¡por Dios!

La puerta se abrió...

-¿Sí? -dijo la abuela de Adara que era quien había abierto, el encapuchado que había tocado la puerta no respondió nada

-Señor dígame, ¿qué se le ofrece? -repitió la mujer con un hilo de voz.

El Rey muy despacio se quitó la capucha que cubría gran parte de su cabeza, dejándola descubierta, había una expresión de asombro en su rostro...

-¿Elena, eres tú?

-¿Quién es usted caballero? -preguntó la mujer, tratando de enfocar su vista ya muy cansada con la poco luz del atardecer.

Él guardó silencio por algunos segundos, después dijo con voz clara...

-Cuatro letras que marcan el destino... 

La abuela palideció en un segundo... El corazón ya débil empezó a latir con fuerza.

-A m o r -respondió ella con el hilo de voz

Y se quedaron por muchos minutos ahí, uno frente al otro, en silencio... con una carga de energía tan intensa, que casi podía palparse.

-¿Abuela, quién es? -preguntó una voz femenina desde el fondo de la modesta casa.

-Está todo bien Adara, no te preocupes, es alguien a quien estaba esperando desde hace tiempo-dijo la abuela con el rostro serio y sin poder separar su mirada de la del Rey.

Ella cerró la puerta tras de sí, quedando junto con el Rey en el porche de la casita.

-¿Qué ha venido a buscar Señor?

Él pasó saliva, la congoja de su rostro era evidente.

-¿A qué ha venido Señor? -preguntó por segunda vez la abuela, de forma enérgica, a pesar del hilo de voz.

Él siguió en silencio, sin poder articular palabra.

-Señor, ¿es acaso que ahora ha venido a comprar el silencio de mi nieta, así como sus padres trataron de comprar el mío? -dijo la abuela con cierto desafío y sacando fuerza solo Dios sabe de dónde-

Él seguía en silencio, la cabeza la tenía un tanto agachada.

-Tardó mucho en regresar mi Señor, usted dijo que lo esperara, que regresaría... y la creatura que llevaba en mi vientre y yo, lo esperamos durante nueve largos meses, ilusionados, seguros de que  usted nos salvaría y nos llevaría con usted, como lo había prometido...

-¿La creatura? ¿quiere decir que...?

-Sí, ¿sus padres nunca se lo dijeron?

-Nunca supe que... lo que había pasado aquella noche había tenido consecuencias.

-Señor, ¿así le llama usted a un hijo?... ¿una consecuencia?

-Elena, por favor perdóneme, fui el más cobarde y estúpido de los hombres, por favor se lo suplico perdóneme, le imploro que me diga ¿qué ha sido de mi hijo o hija?

-Él murió al nacer, y tal vez fue lo mejor, su madre, la reina, dijo que se desharía de él por ser un bastardo y que no permitiría que él o yo, nos entrometiéramos en su futuro como Rey.

El Rey cerró los ojos y una lágrima corrió por sus mejillas, mientras se arrodillaba ante Elena.

Los guardias y el ujier que estaban viendo todo desde lejos, no entendían lo que pasaba.

-Elena por favor perdóneme, no sé si esta vida me alcance para arrepentirme de haber dejado ir a la mujer que yo más he amado.

-¡Guárdese sus palabras!, hay cicatrices ya cerradas, que no necesitan ser abiertas de nuevo.

-Jamás supe que había tenido un hijo con usted.

-El hijo lo tuve yo sola, él era solo mi hijo... Usted era muy joven entonces, sé que el haberme fijado en un hombre de su clase y menor en edad a mí, fue mi pecado. Pero ya ve, la vida continuó y llegó un buen hombre y me desposó y engendramos al padre de Adara. Solo espero que usted también haya sido feliz con la mujer que su madre le eligió. 

-Jamás fui del todo feliz. Ella era una mujer de salud frágil, tardamos muchos años en poder engendrar a Fernando... Elena, yo a usted nunca la olvidé, ha sido y será el amor de mi vida.

-Señor, ya se lo dije y se lo repito, guarde sus palabras, ya no son necesarias, me juré a mí misma que jamás lo buscaría y así lo hice todos estos años. Pero ahora es diferente... Le prohíbo que lastime a Adara, ya bastante daño nos ha hecho su familia, como para que ahora continúen dañando a mi nieta, case a su hijo con su princesa, si él resultó tan cobarde y poco hombre como usted, no batallará en llevarlo al altar con la mujer que le haya elegido. Solo le voy a pedir que nos deje en paz, que no nos provoque más sufrimiento.

El Rey agachó la cabeza...

-Elena, tengo un hijo valiente, tan gallardo y valiente que me ha desafiado a mí, a su padre, el Rey. Está decidido a renunciar a la corona por el amor que le tiene a su nieta. Ahora mismo, está encerrado en un calabozo por desafiarme, por luchar por su amor. No se imagina cómo lo envidio y cómo lo admiro, yo hubiera querido tener la mitad de su valentía y de su arrojo. Las cosas hubieran sido tan diferentes para nosotros.

-Pero no lo fue... y eso ya forma parte del pasado... 

-El pasado nos acompaña...

-Sea breve y dígame ¿qué hace aquí?, ya le pedí que no se acerque a Adara, ¿qué quiere ahora de nosotras?

-Necesito que ella no busque más a Fernando... Le he dado mi palabra al Rey Augusto, de que mi hijo desposará a su hija... Es una cuestión de honor -dijo el Rey retomando su postura altiva.

-Veo que las cosas no han cambiado con usted... Le aseguro que yo personalmente me cercioraré de que ella no vuelva a cruzar palabra con él, ustedes no merecen a mi nieta.

En eso la puerta se abrió...

-¿Abuela está todo bien? -preguntó Adara con voz dulce

-Sí Adara, está todo bien, el caballero ya se retira.

-Así es que... ¿usted es la señorita Adara? -preguntó el Rey, observándola con curiosidad.

-A sus órdenes mi Señor.

-Agradecemos su visita Señor, pero por el momento no estamos interesadas en su caballo, nosotras buscamos un caballo bravío, fuerte y valiente como pocos... -dijo la abuela con un tono hiriente.

-Entiendo, gracias por escucharme.

-El Rey hizo una ligera reverencia y se retiró de ahí, apesadumbrado, confundido, ahora más que nunca no sabía si estaba haciendo lo correcto, muy dentro de él renegaba de ser un precursor de la maldición del reino de Colunga, en la cual por generaciones, los hombres no se había casado enamorados de las madres de su progenie.

Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 08/02/2019 22:04 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
Capítulo 8.

Pasaron un par de días, en los cuales el Rey estuvo silencioso, esquivo, no había querido responder a las preguntas del Primer Ministro con respecto a la visita que había hecho a casa de la Señorita Adara, la salud del Rey había decaído de forma asombrosa en ese par de días. Se le notaba cansado, desanimado, triste.

Uno de las tardes estaba pensativo en el salón real, cuando habló a los guardias. 

-¡De inmediato, saquen a mi hijo del calabozo y tráiganlo a mi presencia! -al mismo tiempo entregó una carta lacrada al Primer Ministro

-Por favor Primer Ministro, llévela personalmente al Rey Augusto, es urgente.

Después de algunos minutos que parecieron horas, el Rey estaba sudando frío, sentía la vista borrosa y una fatiga extrema.

-Mi Señor... -dijo Fernando entrando al salón y presentándose con una reverencia... Estaba sucio, sin afeitar y mucho más delgado...

El Rey no pudo evitar sentir compasión por él...

-¡Hijo mío! -dijo con voz cansada -¡Por favor, perdóname!- y al terminar de decir eso, se desvaneció, el príncipe corrió a su lado y lo sostuvo en brazos, pero el Rey no reaccionaba.

-¡De inmediato, hablen al médico o a su curandero! -gritó el príncipe a los guardias, mientras llevaba a su padre en brazos, hasta sus aposentos.

---

Más tarde...

-Fernando su padre tiene el corazón muy débil, sin deseo de alarmarlo, podría decirle que le quedan tal vez días, o semanas solamente -dijo en médico de forma sombría.

El príncipe estaba sumido en la tristeza y no se había separado de él un solo minuto. De pronto una tarde cuando despertó de un sueño profundo, el Rey murmuró...

-Hijo... hijo... -dijo con voz débil

-Sí padre, mi Señor aquí estoy con usted.

-¡Perdóname, por favor!...

-No se esfuerce padre, no se agobie, no es bueno para su salud.

-Quiero que busques a la Señorita Adara...

El príncipe se sorprendió, no tenía idea de que su padre supiera el nombre de la mujer que él amaba...

-¿Quiere que la busque?...

-Sí, muy tarde comprendí que ella es tu felicidad

-Padre, yo no he renunciado a ella... No lo olvide por favor.

-Lo sé, eres valiente como pocos, te admiro profundamente por defender tu amor, por eso quiero que la busques.

-¿Y la boda?

-La he cancelado hijo, escribí al Rey Augusto, y ya he recibido su respuesta. Está muy molesto, considera que es una falta de honor de todo el reino y a cambio exige mil monedas de oro para resarcir el daño y además pide que por respeto a su hija, se diga que la boda fue cancelada por ella misma. Sé que esto afectará nuestras relaciones con el reino vecino, pero sé que hice lo correcto.

El corazón del príncipe Fernando empezó a latir con esa potencia que sólo él tenía.

-¡Busca a la mujer que amas, no cometas el mismo error que yo. ¡Ámala, no la pierdas, ve tras ella, busca tu felicidad!

-Padre, pero usted está muy delicado de salud

-Ve, anda, que hierba mala nunca muere, tómalo como una orden del Rey.

El príncipe sonrió mientras la respiración se aceleraba, y salió corriendo de ahí, montó su caballo y se fue a todo galope a la casa de Adara... Él la vio desde lejos, estaba en el patio alimentando al ciervo.
 


-¡Adara, mi dulce Adara! -le dijo al bajarse del caballo, había una alegría y una luz en su rostro, aunque lucía mucho más delgado que la última vez, y empezó a acercarse a donde estaba ella.

-¿Qué quiere usted aquí? ¡Ya me ha hecho mucho daño!

-Por favor déjeme explicarle.

-No hay nada que explicar o es ¿Acaso viene a invitarme personalmente a su enlace matrimonial? o ¿viene a comunicarme que es usted un príncipe?

Él corrió hacia ella y la aprisionó fuerte entre sus brazos y la besó en los labios, tomándola a ella por sorpresa.

Ella se separó como pudo y lo abofeteó.

-¿Quién se cree usted?, ¿Cree que soy un juego? ¡Métame a un calabozo si así lo desea, pero no permitiré nunca más que juegue conmigo!

Él se acarició la mejilla que se había enrojecido con el golpe y volvió a besarla, ella no pudo más con la fuerza impetuosa de él, y lo besó con desesperación y con rabia, con amor y con rencor.

-La amo Adara y quiero pedirle que sea mi esposa.

-Pero usted se va a casar con la princ... y él silenció de nuevo sus labios con los suyos

-Para mí usted es mi única princesa, la única mujer con la que quiero pasar el resto de mis días. La boda fue un acuerdo que hizo mi padre con el Rey Augusto, pero ya está cancelada.

-¿Por qué no fue al castillo abandonado nunca más, por qué no volví a saber de usted?

-Al confesarle a mi padre el Rey, sobre mi amor por usted, me obligó a emprender una misión esa misma noche, tenía guardias que no me dejaban hablar con nadie, ni tener comunicación, posteriormente me encerraron en un calabozo por muchos días, porque estaba dispuesto a renunciar a la corona por usted. No sé qué milagro habrá obrado en mi padre, pero ahora tengo su autorización y su bendición para desposarla a usted, solo quiero que sepa que lo hubiera hecho de todos modos aunque él no quisiera.

Y la besó de nuevo, con ese ímpetu de un hombre intensamente enamorado. La abuela veía todo desde la ventana y sonreía.

-Fernando, lo amo aún y con su corona... Lo amo con toda mi alma...

Esa misma semana en una ceremonia íntima se realizó la boda. En el pueblo corrían rumores, se decía él se casaba por despecho y en venganza, porque la Princesa Pía lo había rechazado, pero sólo él conocía la realidad, no podía estar más feliz de unir su vida a una mujer justa y virtuosa, como lo era su dulce Adara.

Al atardecer del día de la boda, cuando los pocos invitados ya se habían retirado... 


 
Él tomó la mano de Adara... y la invitó a caminar por los jardines reales... mientras se besaban y se repetían uno al otro cuánto se amaban... él le susurró al oído ?Adara, no te imaginas cuánto te deseo? y la tomó en brazos, ella todavía con su vestido blanco se sonrojó al escuchar sus palabras, un escalofrío viajó por su espalda, mientras pasaba sus brazos por el cuello de él... y se dirigieron hacia la  alcoba real, ésta estaba adornada con flores blancas y pétalos en el piso. El deseo casi se podía respirar... él la besó de nuevo y con toda la paciencia fue desabotonando cada uno de los botones de su vestido, los cuales parecían florecillas sembradas sobre su columna vertebral, y al ir descubriendo cada nuevo centímetro de su piel, él iba besándolo poco a poco... Ella sentía que esto era un camino hacia el cielo, pero en ese momento todavía ni siquiera podía imaginar la magia infinita que experimentaría más tarde, al sentirlo a él... Al sentir la cercanía de la piel tibia de su cuerpo, en una armonía de movimientos, besos y gemidos.



...y vivieron felices para siempre...

Fin.


Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 08/02/2019 22:32 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
OHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Lore ya estaba apunto pararme frente al castillo con mi cartel a protestar!!

FERNANDO LIBERTAD !!!! FERNANDO LIBERTAD!!!!
al ver que no subias el capi final !!!

Por dios mi Lore, ERES GRANDE, en 8 Capitulos se hiciste ir a cielo, sentir que el amor que Tengo por Fernando Colunga es enorme, que renunciaría a todo como lo hizo el principe.... 
solo por un beso 

GRACIAS 
GRACIAS por una historia llena de esa magia colunguera, por traer de nuevo a Fer !!! aunque sea en papel, solo un momento para no morir en la espera 
GRACIAS por llenar de magia esta casita.. 
se que don fantasmon te ha leído y se emociono igual que yo. 
GRACIAS 
tq
Publicado por Carlita laime
Publicado el 08/02/2019 22:41 - Total Temas: 232 - Total Mensajes: 2968
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Publicado por palapa
Publicado el 09/02/2019 05:07 - Total Temas: 117 - Total Mensajes: 7989

Mi bella Lore,

   Igual que Carlita detras de ella estaba para que liberaan el principe Fernando !!!

No podia dejar de leer palabra por palabra me encanta esta historias tu y Carlita me tienen intensamente apasionada con sus historias.
Verdaderamente es como si estuviera viendo una de las novelas como "Amor Real",Alborada","Pasion"  

   





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Mil gracias y muchos besitossssss.........
Publicado por Emma Angel
Publicado el 09/02/2019 19:59 - Total Temas: 29 - Total Mensajes: 1716
Lore en honor a tu bella historia ,

Mil Besitos....

                        Animated GIF
Publicado por Emma Angel
Publicado el 09/02/2019 21:36 - Total Temas: 29 - Total Mensajes: 1716

¡¡¡ Hola Lore !!!

Me encantan los finales felices  y éste  estuvo  mas que feliz  .

Mil gracias por ésta bella historia , nuestro príncipe encantador  fué fiel a su amor y  lo soportó  todo sin renunciar , y hasta le dió una lección al Rey ,¡¡ una  historia  para  pensar  !!

Cómo siempre , tu pluma  nos transmite  fielmente  las emociones  de los personajes  y nos hace vivirlas con ellos . Felicidades por  el trabajo  y muchas gracias por compartirlo .

Un GRAN abrazo  querida amiga .

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Publicado por mardorre
Publicado el 10/02/2019 17:46 - Total Temas: 377 - Total Mensajes: 13929

CARAY CARAY CON UN BESO ASÍ, DE UN HOMBRE ASÍ.. YO TAMBIEN SACO LAS FUERZAS PARA LUCHAR POR EL AMOR Y VIVIRLO PESE A TODOOOOO

 LORE QUE BONITO FINAL!!!

GRACIAS GRACIAS, ASÍ SE COLUNGUEA DE CORAZON MENTE Y SENTIMIENTO!



Publicado por rubby92
Publicado el 11/02/2019 12:22 - Total Temas: 10 - Total Mensajes: 12359
Mis queridas amigas, gracias por pasar a leer la segunda parte del cuento, se los agradezco de todo corazón.

Mi Carli hermosa, gracias a ti por estar siempre presente, por compartir tantos sueños, locuras y proyectos. Todo mi cariño y me alegra mucho que el cuento te haya gustado.
Un abrazo enorme.

Querida Palapa, gracias por pasar y gracias por el banner hermoso.
Abrazos.

Mi bella Mer, gracias a ti por seguir esta historia, gracias por todo tu cariño y por arropar los temas con tu buena vibra y tus banners hermosos y llenos de magia.
Muchos besos.

Emita querida, mil gracias por el banner, me encantó desde que lo vi por Whatsapp, gracias por tomarte el tiempo para leer la historia y hacer ese banner tan lindo. Una abrazote con cariño.

Mi Mary querida, gracias a ti por leer la historia, es para mí un honor que te guste y que la disfrutes. Te mando todo mi cariño y un gran abrazo. Tu firma está espectacular.

Mi peque Rubby, ya somos dos, nuestro príncipe es valiente como pocos, entregado, con convicciones, cariñoso, intenso y por si eso no fuera suficiente, está guapísimo ufff. Besos mi bella Rubby, gracias por tu linda compañía.

-----

Este historia surge, como lo dije al principio, porque quería hacer un video con la canción... Finalmente, hice el video con la historia, aunque debo reconocer que me costó muchísimo meter la historia en poco más de 5 minutos, ojalá les guste :) El video tiene una magia diferente (hay partes que a decir verdad me cortan el aliento)... Así es que como diría Jesús García, tenemos la versión larga y detallada (en texto), y la versión corta y puntual (en vídeo). :)

Fer, gracias de nuevo por un espacio en tu casa, la canción me encanta, y estos días te he traído bien presente...¿y tú?... Me refiero a si tú a mí también ;)



Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 12/02/2019 20:22 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440

       Felicitaciones por el video  Lorena , está excelente !!!!
La música, la canción  y las imágenes logran un clima mágico
Cómo una amiga dijo , es el mejor regalo  para celebrar  San Valentín  junto con Fernando .
             Un GRAN abrazo hasta  el bello y querido México .

            
 

Publicado por mardorre
Publicado el 13/02/2019 17:31 - Total Temas: 377 - Total Mensajes: 13929

LORE EL VIDEO ES UNA LINDURA!!! HA AMENIZADO MUY CHÉVERE LA HISTORIA, GRACIAS QUERIDA



Publicado por rubby92
Publicado el 13/02/2019 23:16 - Total Temas: 10 - Total Mensajes: 12359
MI QUERIDA LORE, COMO SIEMPRE TANTO COMO LA LARGA COMO LA VERSIÓN CORTA ME ENCANTO Y DISFRUTARLO EN VIDEO NI TE CUENTO...
COMO SIEMPRE PERFECTO LORE Y TE DOY LAS GRACIAS POR COMPARTIRLO PARA DEJARNOS DISFRUTAR DE ESA BELLA HISTORIA.


CREO QUE HASTA SE ME APETECIERON LOS FRUTOS ROJOS JAJAJA...
TE DESEO UN LINDO DÍA DE AMOR Y AMISTAD, MIL BESOS.


Publicado por mer47
Publicado el 14/02/2019 15:46 - Total Temas: 153 - Total Mensajes: 11498
Mis queridas amigas Mary, Rubby y Mer, gracias por tanto cariño y por esa hermosa compañía, de corazón les digo que valoro su acompañamiento y su amistad.
Les mando un abrazo bien fuerte, las quiero.


Publicado por Lorena de Colunga
Publicado el 17/02/2019 02:14 - Total Temas: 169 - Total Mensajes: 3440
LINDO MARTES MI LORE, MIL BESOS.

Publicado por mer47
Publicado el 19/02/2019 09:59 - Total Temas: 153 - Total Mensajes: 11498
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