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| San Félix de Cantalicio O.F.M. Cap. |
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Cuadro de Peter Paul Rubens |
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| Santo | ||
| Nombre | Felice Puerro | |
| Nacimiento | 1513 o 1515 Cantalice, Rieti, |
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| Fallecimiento | 18 de mayo de 1587 Roma, |
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| Venerado en | Iglesia Católica | |
| Beatificación | 1 de octubre de 1625 por el papa Urbano VIII | |
| Canonización | 22 de mayo de 1712, en Roma por Clemente XI | |
| Principal santuario | Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de los capuchinos, Via Veneto, Roma | |
| Orden religiosa | Orden de Frailes Menores |
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| Festividad | 18 de mayo | |
| Atributos | Hábito capuchino | |
| Patronazgo | ||
San Félix de Cantalicio (Cantalice, Italia, 1513 - 18 de mayo de 1587) fue un religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos.
Hijo de dos campesinos muy pobres y piadosos, Félix de niño tuvo por oficio pastorear ovejas, y en el campo, trazaba una cruz en la corteza de un árbol, y ante esa cruz pasaba horas rezando. Era muy devoto del Santo Rosario, y decía que En cualquier oficio y a cualquier hora hay que acordarse de Dios y ofrecer por Él todo lo que se hace o sufre.
Cuando ya era mayor, un día estaba arando el campo y de pronto los bueyes se asustaron y se le lanzaron encima. Al sentir que iba a morir allí pisoteado, prometió a Dios dedicarse a una vida más perfecta. Salió ileso del accidente y al oír leer un libro de vidas de santos sintió un fuerte deseo de imitarlos en la oración y en la penitencia. Entonces le preguntó a un amigo cuál era la comunidad religiosa más exigente que existía en ese entonces. El amigo le dijo que eran los padres Capuchinos. Entonces se dirigió a un convento de esta Orden para que pedir ser admitido.
El superior intentó disuadirle, y le describió de manera muy fuerte las penitencias que había que hacer en aquella comunidad y la gran pobreza en que allí se vivía. Félix le preguntó: "Padre, ¿en mi habitación hay un crucifijo?". "Sí, lo habrá", le dijo el superior. "Pues bastará mirar a Cristo Crucificado y su ejemplo me animará a sufrir con paciencia". El superior comprendió que este joven amaba y meditaba la Pasión de Cristo, y lo admitió.
El oficio de Félix fue por 40 años el de pedir limosna por las calles de Roma, para ayudar a los necesitados. Era un oficio duro, cansado y humillante, pero él lo hacía con una alegría que impresionaba gratamente a la gente. A su compañero le decía: "Amigo: los ojos en el suelo, el espíritu en el cielo y en la mano, el Santo Rosario". Y repetía: "O santo, o nada". "La única tristeza es la de no ser santo". Y con lo que recogía ayudaba a familias muy necesitadas y a enfermos y gente abandonada.
La gente se admiraba de sus buenos consejos y le preguntaba en qué libro había aprendido tanta sabiduría y él respondía: "En un libro que tiene seis páginas: cinco son las heridas de Cristo Crucificado, y la sexta es la Santísima Virgen María".
Era amigo de San Felipe Neri. Un día, Felipe le dijo: "Fray Félix, que te quemen vivo los herejes, para que te consigas un gran puesto en el cielo". Fray Félix le respondió: "Padre Felipe: que lo picadillen los enemigos de la religión para que así consiga una gran gloria en la eternidad".
Siempre viajaba descalzo por calles y caminos. Dormía sobre una tabla. La mayor parte de la noche la pasaba rezando. Se alimentaba con las sobras que quedaban de la mesa de los demás. Cuando ya estaba anciano, un cardenal le dijo: "Fray Félix, ya no cargue más esa maleta de mercados que recoge para los pobres. Ya es tiempo de descansar", y el santo le respondió: "Monseñor: el burro se hizo para llevar cargas. Mi cuerpo es un borriquillo y si lo dejó descansar le puede hacer daño al alma".
Ya desde pequeño nunca se sentía ofendido cuando lo humillaban e insultaban. Cuando alguien lo insultaba u ofendía muy fuertemente le decía: "Que Dios te haga un santo. Pediré por ti".
Eran tantas las veces que repetía la frase "Gracias a Dios", que las gentes sencillas al verlo decían: allá viene el hermanito "Gracias a Dios".
San Carlos Borromeo le pidió unos consejos para conseguir que sus sacerdotes se hicieran más santos y le respondió: "Que cada sacerdote se preocupe por celebrar muy bien la misa y por rezar muy devotamente los salmos que tiene que rezar cada día, el Oficio Divino".
Al franciscano Felice Peretti, Padre Montalto, que iba a ser nombrado Sumo Pontífice le dijo: "Si un día lo nombran Papa, esmérese por ser un verdadero santo, porque si no es así, sería mucho mejor que se quedara como sencillo fraile en un convento". Montalto, futuro Sixto V, siempre recordaba el consejo del humilde hermano Félix.
Desde pequeño se sintió favorecido por la Santísima Virgen. Cuando pasaba frente a las imágenes de María, repetía aquello que a San Bernardo le agradaba tanto decirle: "Acuérdate que eres mi Madre". Y decía frecuentemente: "Yo soy siempre un pobre niño y los niños no pueden andar sin la ayuda de la madre. No me sueltes jamás de tus manos".
Pocos minutos antes de morir se llenó de alegría y de emoción y exclamó: Veo a mi Madre, la Virgen María, que viene rodeada de ángeles a llevarme.
Murió el 18 de mayo de 1587 a los 72 años.
| Erico el Santo | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento | 1120 Västergötland, Suecia |
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| Fallecimiento | 18 de mayo de 1160 (40 años) Upsala, Suecia |
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| Lugar de sepultura | Catedral de Uppsala |
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| Religión | Catolicismo |
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| Familia | ||
| Familia nobiliaria | Casa de Erik |
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| Madre | Cecilia |
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| Cónyuge | ||
| Hijos | ||
| Información profesional | ||
| Cargos ocupados | ||
Eric IX de Suecia[nota 1]? (en sueco Erik) llamado El Santo o San Erik (~1120 - Gamla Uppsala, 18 de mayo de 1160). Rey de Suecia de 1156 a 1160. Fue venerado como santo en Suecia durante la Edad Media, pero la Iglesia Católica nunca lo ha canonizado.
Es el fundador de la Casa de Erik. Sus obras se encaminaron a la consolidación y propagación de la fe cristiana en Escandinavia. Es considerado el santo patrón de la ciudad de Estocolmo. Su festividad es el 18 de mayo.
Nació en Västergötland, hijo de un noble llamado Jedvard (esto se sabe porque un hermano de Erik tenía el patronímico Jedvardsson) del cual no se sabe nada. Por eso se le llama Eric el Santo, hijo de Jedvard en la Saga del Rey Sverre.[1]?
En 1150 fue elegido rey por los suecos de Uppland, al mismo tiempo que reinaba en Suecia Sverker I, por lo que Eric fue rival de este último. Después del asesinato de Sverker en 1154, Eric fue el soberano de toda Suecia, aunque algunos historiadores medievales, como Saxo Grammaticus, lo consideran un usurpador.
Probablemente su derecho a ocupar el trono le venía por su matrimonio con Cristina Bjørnsdatter, noble danesa nieta del rey Inge I de Suecia.
Las obras conocidas durante su reinado tienen un carácter religioso. Se terminó y consagró la Catedral de la Vieja Upsala. Contando con el apoyo y consejo del obispo San Enrique de Upsala, Eric emprendió la primera Cruzada de Finlandia en 1155, con el fin de cristianizar a los finlandeses paganos. Esta cruenta guerra finalizaría con la victoria de Eric y constituiría el fundamento para un largo dominio sueco en Finlandia, que duraría hasta el siglo XIX.
Murió asesinado en 1160 el día de la Ascensión del Señor, junto a la Catedral de la Vieja Upsala, cuando salía de misa. Fue abordado por varios hombres, derribado de su caballo y decapitado. Los sospechosos eran gente ligada a la Casa de Sverker, que pretendía controlar nuevamente el gobierno de Suecia. La Leyenda de San Eric, un manuscrito medieval que narra la vida del monarca, culpa al príncipe danés Magnus Henriksen, pretendiente al trono sueco. Magnus habría obtenido el apoyo de algún sector de la nobleza sueca, que decidió deshacerse de Eric, probablemente por su impopular política de pagar diezmo a la iglesia.
Fue sepultado en la catedral de Gamla Uppsala. En 1167 sus restos fueron guardados como reliquias, y en 1273 trasladados a la nueva Catedral de Upsala, sede del nuevo arzobispado.
Poco después de su muerte en 1160, el asesinato de Eric fue considerado un martirio por su hijo Canuto y sus seguidores, y pronto comenzó a ser venerado como un santo local en la provincia de Uppland, culto que después fue propagado por todo el país y sería reconocido en toda Escandinavia. Su fiesta se estableció el 18 de mayo, el día del aniversario de su muerte, cuando se realizaban procesiones hacia la catedral en espera de buenas cosechas.
El papa Alejandro III se negó a reconocer la santidad de Eric en 1172, y de hecho la Iglesia Católica nunca lo canonizaría, aunque su culto fue tolerado. La dulía también tenía claros tintes políticos, pues su familia trató de manera ventajosa de ascender al trono de ese país en varias ocasiones.
Sin embargo, su nombre figura en el Calendario de Santos Luterano.
Entre los milagros que se atribuye Eric se encuentra la leyenda de un manantial que surgió en el lugar donde su sangre fue derramada. En ese manantial existió una fuente en la época medieval llamada la Fuente de San Eric, que en la actualidad podría corresponder a la fuente Slottkälla, en las inmediaciones de la Catedral de Upsala.
Las reliquias de San Eric, trasladadas a la actual Catedral de Upsala, consisten de huesos humanos con una lesión en el cuello. También existen varias pinturas en la Catedral que aluden a Eric y al obispo Enrique.
Es considerado el santo patrono de Estocolmo y el escudo de armas de la ciudad contiene la efigie del rey.
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¡Hola,
Soledad, Fina, Mercedes y visitantes!
Gracias por todo. Las imágenes están preciosas. Me llevé dos.
Que descansen y disfruten su fin de semana. Abrazos colungueros.