El equipo de Colunga Team y yo te damos la Bienvenida a nuestra casa. Deseamos que te diviertas y que convivas con respeto y cariño con los demás integrantes de nuestra gran Familia.
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El amanecer no podría ser mejor, los tortolos se metieron al jacuzzi de la habitacion y mientras contemplaban el paisaje se decían cosas tiernas al oido junto con el agua caliente. El olor a rosas y el champagne de la noche anterior.
-Es que esto es tan maravilloso, que tengo miedo que se acabe- dijo Camila sintiendo el cuerpo de su novio rozando su piel dentro del jacuzzi.
-Nada de eso mi niña, solo dejemos de preocuparnos del futuro, y vivamos este prsente, este regalo, no sabes cuanto te amo.
-Y yo a ti mi cielo.
Tras uno de esos besos que desarmaban a Camila, ambos salieron y decidieron pasear un rato por la playa, tenían que disfrutar el paisaje antes de regresar.

-Gracias por este sueño mi cielo- dijo Camila mientras paseaban por la orilla.
-Eres lo mejor que me ha pasado mi niña, gracias a ti por llegar a mi vida.
-Sabes deseo quedarme aquí para siempre, y vivir lo que me resta de vida asi a tu lado, pero creo que debemos volver, o al menos comunicarnos con nuestras familias.
-Bueno, mis padres sabían que estaba planeando esto, no creo que estén preocupados.
-Mis padres no sabían nada, ellos son los que me preocupan.
-Asumo que lo intuyen sino estarías en las primeras planas como persona desaparecida.
Ambos se miraron y rieron por la broma, se besaron y regresaron al resort. Empacaron lo que habían traído y se subieron al auto. Camila llamó a sus padres, quienes estaban ya enterados de la escapada.
-De seguros mi madre comentó algo- dijo Fernando mientras conducía.
-Era obvio, es normal que tu madre tambien hable de todo esto, eres su único hijo y aún soltero, debe estar preocupada por saber como es la mujer que lo alejará de su lado.
-Pues esa mujer es la más hermosa de todas- Fernando volteó averla, pero encontró a Camila con una pena reflejada en el rostro- mi niña ¿Qué pasa?
-Es todo tan bello, pero no sé si en verdad todo sea así de sencilo.
-¿a que te refieres?.
-No estoy segura de que el juicio popular esté a mi favor, nuestra relación es un secreto a voces, y cuando todo esto se revele, las miradas estarán sobre mí, no creo que vean con buenos ojos que una chica tan ordinaria haya conquistado asi sin más al hombre más codiciado de la ciudad. Es más que obvio que dirán que estoy contigo solo por dinero o aceptación.
Fernando tomó por un momento la mano de Camila.

-Mira mi niña, yo se que esto de la alta sociedad y de los medios no es lo tuyo, y que yo a pesar de mi desagrado, estoy metido en ese mundo, pero no debería importarte el juicio de los demás, solo lo que ambos pensamos. Jamás me cansaré de repetirlo, eres una mujer extraordinaria, digna de ser amada, yo a pesar de todo lo que represento soy un hombre cualquiera, y me he enamorado de todo lo que tu eres, solo eso debe importarnos, si les seguimos el juego a los demás solo conseguiremos dolor y sufrimiento. No pienses en el reto solo piensa en lo que las personas que te queremos puedna opinar de ti, porque somos las unicas que te conocemos, y yo más que nadie, que me has dejado conocer tu alma, y me he enamorado como un loco de ella.
-Te amo Fernando, gracias por decir todo eso de mi.
-Te subestimas demasiado, eres una gran mujer, que nadie te diga lo contrario. Yo te amo tambien.
Llegaron a la ciudad y a su departamento, ya era casi de noche, asi que ordenaron comida rápida para cenar, llamarnPublicado por Carlita laime
Al dia siguiente, Fernando se levantó tempano para hacer un poco de ejercicio antes de salir a trabajar, cuando recibió una llamada.
Camila aun dormía , le besó tiernamente en la frente y salió apresurado, Ernesto sonaba muy serio al telefono.
-¿Estas seguro hermano?- dijo Fernando-.
-Lamento decir que si, esto es grave, necesito verte. Así lo comprobarás tu mismo.
-Ok, en media hora te veo.
Camila despertó, no encontró a su novio, pero si una nota, de esas que Fernando acostumbraba a dejar.
-Mi niña debo resolver algo urgente, te amo, nos vemos en la oficina. Fernando-
Ella besó la nota, se levantó y se alistó para ir a su oficina.
Susy la recibió con una sonrisa cunado Camila entró a la oficina.
-Buenos dias Susy.
-Buenos dias Camila- se ércató del anillo de compromiso de Camila- no voy a pregu tar como te fue, es más que obvio que todo estuvo bien.
Camila la miro y sonrio.
-Si Susy,a veces creo que no es verdad, que alguien me despertará de ese sueño.
-No dias eso, no pienses negativamente, sólo se feliz, Fernando es un gran muchacho, algo raro, pero te ama, yo que lo conozco, solo contigo he visto esa cara de felicidad, ni siquiera cuando estuvo con Marlene lo vi tan feliz.
-Vaya, eso me alegra, no sabes, ya daría la vida por Fernando.
-Lo sé, al igual que él lo harpia por ti, deja de atormentarte, solo se feliz.
-Gracias Susy, sabes si mi novio se va a demorar.
-No lo sé, no lo vi llegar, no se ha reportado por aquí.
-Bueno entonces lo esperaré, por favor ¿me puedes enviar al correo los informes trimestrales de publicidad?
-Claro que si- Susy salió y cerró la puerta, Camila estaba de espaldas viendo una carpeta con varios papeles, cuando sintió que alguien abría la puerta.
-Susy por favor me puedes pasar el informe, lo necesito con urgencia.
-Bueno creo que esta vez Susy no podrá ayudarte- Marlene con toda firmeza miraba a Camila, ella se sorprendió de verla ahí, plantada en el umbral, con la mano en el mango de la puerta, tan elegante y sofisticada, Camila sentía ganas de que la tragara la tierra.
-Buenos dias Camila- Marlene en tono burlón saludo, mientras Susana corría para impedir que ella entrara.

-Perdón Camila, no pude detenerla- dijo Susy apenada, tenía el telefono a la mano en caso tendría que llamar a seguridad.
-¿me dejas pasar?- dijo Marlene- o me scarás de aquí a patadas, como de seguro acostumbras.
-Susy no te apures, yo atiendo a la señora- Camila no sabía de donde sacaba el valor para hablar así delante de tremenda mujer.
Susy salió asustada y cerró la puerta tras ella.
-Dime Marlene, ¿Qué buscas aquí?.Publicado por Carlita laime
-LO que busco, no está, al parecer anda por ahí, tratando de evitarte.
Camila sabía que la quería provocar, decidió no caer en su juego.
-MIra no estoy para juegos, por favor concreta.
-Pues verás- dijo Marlene, tomó asiento en el sofá que Camila tenía en su escritorio- hasta ahora no puedo entender, como es que Lograste atrapar a Fernando, no eres su tipo.
-Pues al parecer tú no lo conoces bien, además no tienes ningun derecho a venir a decirme eso.
-Pues lo tengo, soy la mujer con la que se iba a casar, tu eres solo una distracción.
-Vete Marlene- Camila comenzaba a enojarse, asombrada por ese carácter que pensaba estaba oculto- no quiero discutir contigo mejor retirate.
-MIra nada más, tu no eres nadie para darme ordenes, es increible que tu siendo tan poca cosa hayas logrado hacer caer a un hombre como Fernando.
-Pues mira ni todo el glamour, ni la ropa fina que tu tienes, ni tu belleza externa pudo superar el amor que siento por él.
-Fernando sólo juega contigo, jamás te tomará en serio, él necesita una mujer como yo.
-Marlene, yo no tengo la culpa que te hayas dado cuenta tan tarde, del tesoro que tenías junto a Fernando, tu lo dejaste ir, te fuiste y le rompiste el corazón, yo llegué por obra del destino a su vida, y reparé lo que tu habías roto.
-Por favor que cursi eres, no cantes victoria, Fernando no volverá al altar.
Camila comenzaba a exasperarse, la actitud de Marlene la asqueba.
-Pues te equivocas- Camila puso ante la cara de Marlene, su mano con el anillo de compromiso ?Que mayor prueba que ésta, me lo acaba de proponer, además invitó a sus padr y a los mios, y anunció oficialmente nuestro compromiso, segú sé contigo no hizo lo mismo.
Marlene cambió de semblante, de triunfador a desesperado.
-Fernando no pudo hacer eso.
-Pues si lo hizo, él es un hombre distinto ahora, y me ama, así que es mejor que nos dejes en paz.
-No cantes victoria, chamaca engreida.
-Mira Marlene, estoy arta de tus humillaciones, de siempre decirme que soy menos mujer, pues fíjate bien, esta poca cosa, se va a casar con un hombre que la adora, no voy a seguir tolerando que tu te creas superior a mi.
-Lo soy, soy la mujer que Fernando necesita, una mujer de mundo, que sabe lo que le conviene.
-A Fernando esas cosas no le importan, así que ya no sigas con esa charla inutil, mejor vete y resignate, Fernando es mi vida, y la voy a defender de quien sea, voy a defender mi amor, de ti y de todos los que quieran dañarlo.
Puso su dedo en el intercomunicador para llamar a Susana.
-Susy por favor que venga seguridad para escoltar a la señora.
-Si Camila- contestó Susy, a lo minutos los guaruras del edificio estaban en su oficina.
-Vete Marlen, Fernando te prohibió la entrada, esta vez lo hago yo, no regreses nunca más.
-No cantes victoria chamaca, Fernando volverá a mi, esto está comenzando.
-Ya te lo dije Marlene, defenderé mi amor de quien sea. -Señores, por favor, escolten a la señora afuera y no la vuelvan a dejar entrar al edificio.
-Y ate lo dije cuídate idiota, que esto recién comienza.- Marlene tomó su bolso y muy enojad salió de la oficina. Camila tuvo que respirar muy hondo, no sabía de donde, pero esas fuerza salieron de la nada para poner en su lugar a Marlene.
La mujer salió del edificio, y se subió aun coche negro.
-Están comprometidos- le dijo a un hombre sentado en el asiento del piloto- tenemos que hacer algo Jorge, debemos actuar ya.
-Aún no, es muy arriesgado, sabiendo que ahora la amenazaste, vamos hay que ser cautelosos, pero no te apures, muy pronto el millonario te regale sus millones y yo estaré con mi peuqeña princesa, porque es sólo mia- Jorge arrancó y conducía el auto a toda velocidad, falaba pco para que su deseo se cumpla.

Ernesto había citado a Fernando en un restaurante muy temprano, había ordenado dos desayunos Continentales mientras lo esperaba, pasados 15 minutos Fernando llegó.
-Hermano lo siento, me tocó un atorón, el tráfico en la ciudad es Imposible.
-Hey no te apures, que estaba disfrutando de un rico desayuno mientras te esperaba, asi que no te guardo rencor.
Ambos se dieron un abrazo y tomaron asiento, Ernesto llamó al mozo para que pudiera traerle el desayuno a su amigo.

-Te escuché muy preocupado por el teléfono, ¿Qué sucede?
-Hermano, no creas que me volví loco, pero me alegra haber hecho esto.
-Ernesto me asustas, dime ¿Qué pasa?
-Mira. Cuando me hablaste de Camila y su problema con el Ex novio, me puse a pensar que ese hombre jamás los dejará en paz, es de esa clase de tipos enfermos que acosan y hacen mucho daño.
-Tienes razón, pero aún no te entiendo.
-Pues verás, decidí convertirme en algo así como investigador, y estuve indagando, gracias a la ayuda que Teresa me ha dado.
-Espera, ¿Teresa, la amiga de mi novia?, ¿que tienes tu que ver con ella?
-Fernando, por Dios, no eres el único que ha encontrado el amor, creo que ya sabias que Teresa y yo hemos estado saliendo.
-Pero creí que no era nada serio, y como te conozco, eres dificil de atrapar.
-Pues que te digo hermano, las amiguitas nos robaron el corazón.
-En eso te doy la razón, pero bueno, me decias que has estado averiguando.
-Asi es , Teresa me ha contado el problema desde el inicio, y como tengo amigos que saben de esto, pues le dí pistas del sujeto y hoy me enviaron su informe.
Sacó de su portafolio una tablet, la encendió y le mostró unas fotos a Fernando, él las vió detenidamente, asombrado.
-Jorge Rivera Montenegro, asi se llama entonces.
-Asi es, tiene un reporte médico, muy poco alentador.
-Si aquí lo veo- Fernando usaba el dedo para pasar las fotos en la tablet- Cuadro de esquizofrenia paranoide, también bipolaridad.
-Tiene prescripción de pastillas para controlarse, pero no las usa, además descubrimos que tiene 3 denuncias por acoso, extorción y maltrato físico en dos ciudades.
-¿Y Teresa te comentó si Camila sabe todo esto?
-Teresa me dijo que no, Camila solo sabe que es una amenaza para ella, pero por miedo a represalias no puso la denuncia, hasta que tu abogado hizo los trámites en la delegación.
Fernando seguía viendo las fotos y no lo podía creer.
-Estos es increíble, tengo que estar más alerta, pero por favor prefiero que Camila no sepa de lo que han descubierto, cuando mencionamos a Jorge, ella se altera, se pone muy nerviosa, temo que se enferme o algo asi.
-Si, sabía que dirias eso, asi que le dije a Teresa que sea prudente con lo que dice, pero eso no es todo.
-Por Dios, no me digas que hay algo peor.
-No sé si peor, pero debes estar muy alerta- Ernesto tomó la Publicado por Carlita laime
-No sé si peor, pero debes estar muy alerta- Ernesto tomó la tablet y abrió otra galeria de fotos. Al ver las fotos, Fernando estaba atónito.
-¿Qué es esto?
-Tratamos de seguirle la pista a Jorge, y desde hace un año, Marlene lo ha estado frecuentando
-No es posible, ¿Tu crees que ella?
-Si hermano, según esas fotos, se ven en locales cerca a tu edificio y a tu departamento, se quedan horas hablando, discuten mucho, pero al final cada uno se va por su lado. Ellos dos planean algo
-No es posible.
-Ahora más que nunca debes estar alerta, no sabemos que traman, pero no debe ser nada bueno.
-Hermano que haría yo sin ti- Fernando le estrechó la mano, lo que acababa de enterarse era mucha información negativa para él, dificil de procesar, pero lo que era primordial ahora era cuidar la vida de su amada, ahora más que nunca.
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-Estirada malcriada- decía Teresa en la oficina de Camila, la había ido a visitar para que le cuente el chisme de la playa.
-No sabes como me aguanté el no darle el golpe que se merece, pero no me explico de donde me salió tanto temple para no caer en su juego.
-Es que la seguridad de tu novio, es contagiosa- dijo Teresa sonriendo.
-Bueno eso si, Fernando es maravilloso.
-Ahora si me vas a decir todo sobre tu escapada, asegúrate de no olvidar ningun detalle.
-Pues que te digo amiga, fue maravilloso, Fernando en un hombre en todo el sentido de la palabra, atento, caballeroso, tierno y sobre todo magnifico, fuerte, y apasionado.
-Ándale, pues si que la pasaste bien, tienes una mirada distinta, tus ojos brillan de una manera especial, como si tuvieras una nueva vida.
-La tengo Tere, él me ha regalado una nueva vida, y una nueva razón de vivir, además de otra cosa- no se aguantó y le mostró su anillo de compromiso, Teresa reía emocionada
-No es cierto, te lo propuso, así tan rápido.
-Dice que desde que me presentó a sus padres en el restaurante, la idea ya rondaba su cabeza.
-Pues te felicito amiga, sé que es el hombre indicado para ti, él en verdad te ama, pero será obvio que Ernesto y yo seremos los padrinos de boda.
Ambas muchachas reían y planeaban la futura boda. Mientras Fernando llegaba a su oficina.
-Fernando me alegra verte- dijo Susy al verlo llegar, se acercó y lo abrazó con cariño- me alegro que te hayas decidido, Camila es una buena mujer, la ideal para ti.
-Vaya que rápido llegan las noticias aquí- Fernando la miraba serio, despues sonrio y la abrazó también- gracias Susy, ella es el verdadero amor de mi vida y estoy tan feliz.
-Lo sé, se les ve tan felices a ambos.
-Si es verdad, dime Susy ¿esta Camila en su oficina?
-Si está con Teresa su amiga- Fernando miró a su asistente atentamente, recordó lo que Ernesto le contó y su alegría desapareció- ¿quieres que la llame?
-No no, no las interrumpas, dime pasó algo raro aquí en mi ausencia.
-Pues a Camila se le malogró la mañana cuando Marlene estuvo aquí.
Fernando se paró en seco y miró asustado a Susy, esto ya se estaba saliendo de control Marlene aquí y la noticia de Jorge, sus problemas estaban mas cerca que nunca.
-Por Dios Susy, sabes que esa mujer no puede entrar al edificio.
-Si, pero no sé como logró burlar la seguridad, se entró de frente, no sé como supo cual era la oficina de Camila- Fernando se imaginaba como y se aterraba- yo estaba llamando a Publicado por Carlita laime
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-Si, pero no sé como logró burlar la seguridad, se entró de frente, no sé como supo cual era la oficina de Camila- Fernando se imaginaba como y se aterraba- yo estaba llamando a seguridad pero Camila me dijo que ella la atendería, se encerraron como 15 minutos y luego Marlene salió como alma que lleva el diablo, al parecer Camila la encaró mostrándole el anillo de compromiso.
-Esto esta mal, por favor Susy llama al Comandante Herrera, necesito hablar con él urgente.
Fernando tenía que tomar una decisión conurgencia, estas visitas de Marlen al edificio eran muy sospechosas, y esta vez no dejaría que nadie opacara su felicidad.
-Susy por favor, esta visita debe ser un secreto, no quiero que Camila se entere.
-Fernando ¿pasa algo malo?- dijo Susy, esta cta secreta con la policia no era signo de cosas buenas.
-Aún no lo sé, pero prefiero estar prevenido, por favor llama al Comandante y si todo es como espero, te contaré lo que está pasando.
A la media hora, Eduardo Herrera estaba entado frente a Fernando en su oficina, se reecontraron tras varios años, cuando ambos habían terminaod la preparatoria. Fernando le explicaba con lujo de detalles sus sopechas, Eduardo le aconsejó tener vigilancia privada.
-Eduardo lo que no quiero es que Jorge ni Marlen se percaten, mucho menos Camila-
-De eso no te preocupes, conozco gente que trabaja en esto sigilosamente, estaremos ceca sin levantar sospechas.
-Te lo agradezco- Fernando algo nervioso estrechó la mano de su amigo- me preocupa todo esto.
-Descuida, estamos en contacto, para idear nuestro plan de seguridad.
En eso alguien tocó la puerta.
-Adelante- djo Fernando.
Camila pasó al despacho y se sorprendió al ver a Eduardo.
-Disculpa pensé que estabas solo, mejor me retiro.
-No mi niña- Fernando se acercó a ella rápidamente- Es mi amigo de preparatoria Eduardo Herrera.
Eduardo le tomó la mano y se la beso.
-Un gusto Camila, Fernando no deja de hablar de ti.
Camila se puso colorada de repente.
-Un gusto Eduardo.
-Yo ya me voy, Fernando estamos en contacto- Eduardo le dio la mano a Fernando y un beso en la mejilla a Camila y se retiró.
-¿ocurre algo mi cielo?- Camila lo miraba intrigada.
-No mi niña, nada, solo que Eduardo llegó a la ciudad- prefirió mentirle a su novia- y me visitó, para recordar viejos tiempos, eso es todo.
-Ok, bueno mi cielo- Camila se acercó y rodeó el cuello de su novio con sus brazos- sabes que te adoro.
-Y yo te idolatro mi niña. Fernando tambien uso sus manos para rodear la cintura de su novia y atrajo su cuerpo hacia él- Tu mirada es distinta el dia de hoy, ¿lo sabías?
-Me lo han dicho, es que soy tan feliz.
-Y yo más, yo mucho más.
Lo que faltaba del dia, Fernando decidió relajarse, de nada servía estresarse ni imaginar cosas que aún no pasaban.
Se fue a su departamento con su novia y pasó una velada tranquila, entre risa y besos.
Asi pasaron las semanas, sobrellevando el trabajo, los eventos, las amistades y el amor. Camila se sentía algo extraña, y Fernando se estaba relajando con el tema de la seguridad, ya que no había sucedido nada extraño desde esa ocasión de la visita de Marlene al edificio. Parecía que hubieran desaparecido.
A los tres meses de los acontecimientos, Fernando había notado algo desmejorada a su novia, un dia en la oficina se lo reprochó.
-Es el exceso de trabajo mi cielo- dijo Camila, no podía negar que habia sentido algunos malestares, pero no quería alarmarse.
-Camila por Dios no eres una niña, sabes que el estrés causa mucho mal, te he visto pálida en estos tres meses, me preocupa.
-Bueno, está bien, te prometo que esta semana voy al hospital, para que un médico me revise.
-Avísame para ir juntos, ¿de acuerdo?
-De acuerdo- Camila se acercó a Fernando y le dio un beso en los labios- ahora concentrémonos en el trabajo.
Se quedaron hasta tarde trabajando, y cuando llegaron a su departamento, ambos rendidos se quedaron dormidos abrazados.
Al día siguiente, Camila se demoró en salir del departamento, Fernando tenía junta de concejo directivo y como él es el presidente debía estar puntual. Así apenas se levantó salio y le dejó preparado el desayuno a su novia.
Camila miraba con recelo los huevos revueltos, el pan tostado y el jugo mixto que Fernando había hecho para ella y el simple olor le provocó náuseas, fue corriendo al baño y devolvió todo el estómago.
-No es cierto- dijo asustada, empezaba a recordar desde cuando tenía nauseas, ya eran varios dias, que no quería comer nada, y haciendo cuentas, tampoco se había dado cuenta que su periodo estaba retrasado y solía ser muy regular.
-Dios Mio no es cierto- Camila ya estaba imaginando la razón de sus cambios corporales. Se vistió con ropa ligera y salió de su departamento, caminó unas cuadras, hasta llegar a la Farmacia, entró con mucha cautela y pidió lo que necesitaba. De regreso a casa, seguía haciendo cuentas de los meses que no le había venido su periodo, no era normal que no se hubiera dado cuenta, de seguro pensó que todo fue producto de la carga de trabajo.
Entró a su departamento, se fue directo al baño y abrió el empaque con manos temblorosas, había comprado dos, por si las dudas.
Hizo la prueba y esperó, mordiéndose las uñas, no sabía que haría con la noticia, de ser cierta, y como lo iba a tomar Fernando.
Pasado el tiempo prudente, entró de nuevo al baño, y ahí frente a ella, estaba esa prueba de que su vida iba a cambiar, se tapó la boca con las manos, de la purita emoción.
La prueba de embarazo, había dado positivo. Camila estaba esperando un hijo de Fernando.


Camila estaba llorando, tenía muchos sentimientos encontrados, miraba una y otra vez las dos pruebas de embarazo que había comprado, tenía que estar segura, las dos le daban el mismo resultado, era más que obvio que la noticia era alentadora, estaba embarazada.
-No puede ser, no puede ser- salió del baño, entró a la recámara que compartía con su novio, vio una foto de los dos en la mesa de noche y la tomó.
-Mi cielo, ¿ahora como te lo voy a decir?- abrazó el portarretrato, como si se tratara de algún tesoro- como te diré que hemos creado nueva vida juntos, este bebé será el regalo más grande, pero no sé cómo decírtelo.
En eso, casi telepáticamente, Fernando la llamó al celular, Camila corrió hacia el baño para contestar.
-Mi niña, ¿estas bien?
-Si mi cielo- estaba aguantando el llanto-¿Por qué?
-Aún no has llegado a la oficina, pensé que estabas indispuesta por eso no habías venido a trabajar.
-Lo siento, pedí la noción del tiempo.
-No es un reproche, sólo quiero que estés bien, será mejor que descanses el dia de hoy.
-No mi cielo, déjame unos minutos y estoy contigo en la oficina.
Camila colgó, tomó un poco del jugo que Fernando le preparó, se bañó, se vistió y salió hacia el edificio Altamirano, en el trayecto iba pensando como decirle, si era prudente hacerlo ahora o tal ves prepararle una sorpresa.
Ya cerca de la oficina, marcó de nuevo el celular, esta vez para llamarle a Teresa, su amiga gritó al conocer la noticia.
-Camila, que excelente noticia, y ¿Fernando ya lo sabe?.
-Apenas lo descubrí hoy, Tere, ni yo misma asimilo la buena nueva.
-Lo sé, pero sabes, debes hacer algo así de especial como él te preparó, para que sienta la emoción de la noticia.
-¿Tu crees que me puedas ayudar?
-Claro que sí, déjame pensar y te llamo más tarde.
-Mejor ven a mi oficina y ahí planeamos todo- Camila tenía una gran sonrisa dibujada en el rostro, no la podía disimular- además no olvides que mi familia también se debe enterar.
Mientras tanto Fernando andaba algo apurado, en el lobby de su edificio, estaba despidiendo a unos ejecutivos después de su junta, estaba distraído cuando chocó con alguien.
-Disculpe, en verdad lo siento- se disculpó sin siquiera mirar a la persona.
-No hay problema cariño- Marlene vio a los ojos a su ex novio, Fernando reconoció la voz, y quiso escapar, pero ella lo tomó del brazo.
-¿Qué haces aquí Marlene?
-Tratando de recuperar lo que es mío.
-No juegues, por Dios en estos casi tres años, no has podido resignarte, además no vengas aquí a hacerte la buena mujer, quien terminó con lo nuestro fuiste tu.
-Fernando no es posible que esa mujer te haya conquistado, no hay punto de comparación conmigo.
-Exacto ? Fernando se deshizo de la mano de Marlene- ella jamás se compararía contigo, ella es mucho mejor que tu.
-Y dime ¿acaso no extrañas mi pasión?- Marlene se acercó mas a Fernando, al ser casi de su porte, sus labios estaban cada vez más juntos- Acaso no extrañas mis besos .
-Por favor vete Marlene- Fernando sentía cada vez más cerca los labios de Marlene. Y de pronto se le vino a la mente un aroma conocido, recuerdos de un amor lejano- Vete antes de que pierda la paciencia.
-No lo haré, te demostraré que me amas a mi- Marlene se acercó más y lo besó, Fernando cayó ante sus recuerdos y no detuvo el beso.

-¿Qué es esto Fernando?- Camila estaba parada en frente de la escena, acababa de bajar del taxi y entrar al lobby, de sus ojos estaban brotando las lágrimas.
Fernando de un tirón empujo a Marlene, sabía que no había justificación para su debilidad, pero debía apelar al gran amor que se tenían.
-Camila yo
-Te lo dije chamaca, él jamás me olvidó- Marlene sonreía triunfante, trató de tomar la mano de Fernando, pero él la rechazó- Esto recién comienza.
Marlene salió del edificio, pasando a lado de Camila con una mirada de superioridad. En la puerta esperaba un coche negro blindado, al cual ella se subió.
-Está hecho, acabo de sembrar la duda entre los tórtolos, ahora es tu turno.
-Ya veremos cómo nos va- Jorge muy cómodo la miraba, con alegría- Ahora me toca jugar mis cartas, y créeme, a pesar del disgusto de hoy, Camila hará lo que yo le pida, con tal de no perder a su hombrecito.
-Sólo te pido que hagas daño a Fernando, lo quiero vivo- dijo Marlene.
-Descuida, no te dejaré viuda, si eso te preocupa, además recuerda todo dependerá si Camila coopera.
El auto arrancó lejos, mientras en el edificio las cosas no iban mejor. Camila subió al ascensor sin decir ni una palabra, tal ves el embarazo la volvió sensible, pero las lágrimas no dejaban de brotar.
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Fernando no alcanzó a subir, así que tuvo que esperar, mientras pulsaba con furia los botones del ascensor, pensaba en cómo podría justificar lo que había pasado.
Camila llegó a su piso, se pasó de frente sin mirar a nadie hasta que Susy la interceptó.
-Camila, tenemos algunos pendientes que arreglar, dejé una carpeta en tu escritorio.
-Susy que nadie entré a mi oficina, ni siquiera tu jefe- al verla llorando Susy se preocupó.
-Por Dios Camila ¿Qué sucedió?
-Te lo ruego, no me digas nada, solo no quiero ver a nadie- y se refugió en su oficina, tiró su bolso en el escritorio, se sentó y solo dejó que su dolor saliera afuera, ella tan feliz planeando una sorpresa para anunciar su gran noticia, y su novio besándose en frente de todos, eso era algo difícil de superar.
Fernando llegó después y pregunto a Susy por Camila.
-Está en su oficina, Dios Fernando, ahora ¿Qué hiciste?. La pobre está hecha un mar de llanto y no quiere ver a nadie, menos a ti.
-No fui yo , fue Marlene, no se como pero me interceptó en el lobby.
Fernando llegó hasta la puerta de su oficina y tocó delicadamente, adentro no hubo respuesta, no esperó más y abrió la puerta.
-Vete Fernando-dijo Camila se levantó de su asiento y se puso de espaldas a Fernando.
-No me voy hasta que me escuches- dijo Fernando, trató de acercarse, pero Camila lo evitó- Por favor.
-Que excusa vas a tener para lo que vi, es obvio que aún te importa,
-Lo que viste no tiene justificación mi amor, por favor perdóname.
-Esto no es fácil, me hace pensar que no es la primera vez que la ves, de seguro viene aquí muy seguido, por eso entra con la certeza de encontrar a su hombre, tratando con bajeza a los demás.
-No creas eso mi amor, pregúntale a Susy, le prohibí el ingreso.
-Hoy parecía que no le prohibías nada, ella estaba muy cómoda besándote.
-Por favor, no creas eso, te lo ruego, no lo creas, yo te amo a ti, ella no significa nada. Camila por favor tienes que creerme.
-Me cuesta mucho Fernando, me cuesta mucho con lo que vi hoy- ella estaba muy afectada, quería salir, tal ves un poco de aire le ayudaba a pensar, a ver las cosas desde otro ángulo
Fernando no estaba dispuesto a dejarla ir con la duda, se puso delante de la puerta de la oficina.
-No te irás hasta que me escuches- Camila intentaba huir, pero Fernando la tomó de la cintura, la atrajo hacia él, no iba a dejarla ir- como te hago entender que la única mujer que amo eres tú- tomó el mentón de Camila y la obligó a mirarlo a los ojos, esos ojos marrones estaban llenos de dudas, y de dolor- Camila por favor créeme, no hay mujer que ame más en el mundo que tú.
-Déjame ir Fernando- Camila intentaba zafarse del abrazo de Fernando, era demasiado para su frágil cuerpo- por Favor necesito respirar, déjame equilibrar todo, te lo suplico, después hablamos, yo también te amo, pero lo que vi pesa mucho en mi corazón.

Logró deshacer el abrazo y salió corriendo, al llegar al lobby le dijo a la recepcionista que le pidiera un taxi, subió pero a la mitad del camino pidió que la dejara en un parque cercano, se sentó en una banca a pensar, sabía en el fondo que Fernando no era culpable, pero verlo con esa mujer que había sido tan importante en su vida le dolía mucho, su celular no dejaba de vibrar, tenía como 20 llamadas de Fernando, no quería contestar, tal vez sus palabras tendrían efectos desastrosos, no quería arruinar la noticia que estaba a punto de decirle. Regresó al departamento de Fernando a pie, no estaba muy lejos.
Cuando estaba por colocar la llave en la cerradura de la puerta, notó que estaba abierta, Camila se asustó, entró rápidamente a revisar todas las habitaciones, cuando llegó a la recámara, lo que vio la dejó sin aliento.
-Hola mi amor- Jorge estaba sentado en el borde de la cama, agarrando con firmeza la foto de la mesita de noche, donde Fernando y Camila posan felices- Veo que te alegra verme.


Camila estaba paralizada, no sabía si gritar o salir corriendo, apenas movió un músculo y trató de huir cuando Jorge sacó de su bolsillo un revólver con silenciador.
-Mi amor ¿A dónde vas?, ¿no me quieres acompañar un momento?, quiero recordar viejos tiempos.

Camila no dijo nada, desesperada salió de la recamara hacia la puerta, pero ahí estaba un hombre alto, fornido y recio, con cara de pocos amigos, cerrando la única salida. Camila volteó y miró a Jorge con pánico.
-¿Qué quieres de mi?- le dijo casi llorando, a pesar del tiempo seguía teniéndole miedo.
-Mi amor porque la agresividad, si sabes que te amo, sólo quiero hablar contigo, sabías que en estos tres años no he dejado de pensar en ti.
Se acercó a Camila, siempre con el arma a la vista, la tomó con fuerza de la mano, y la puso detrás de su cintura, luego le apuntó a la sien.
-Déjame en paz Jorge.
-Uy que valiente eres mira que desafiarme cuando el arma está en tu cabeza, en cualquier momento puedo tirar del gatillo y acabar con tu felicidad.
-Sé que no lo harás Jorge.
-Si puede ser, pero no necesariamente puedo lastimarte a ti, puedo hacerlo a otra persona y de seguro que tu desearás morir junto a ella.
Camila pensó en esas palabras y su pánico creció, trató de zafarse de Jorge pero la sujetaba muy fuerte.
-No lo harás, a Fernando no le harás daño, jamás lo permitiré. Eres un maldito Jorge, no entiendo como me fijé en ti.
-Pue ahora lo sabrás- Jorge seguía apuntándole, sabía que Camila estaría dispuesta a todo. Ella se liberó y corrió de nuevo alrededor del departamento, Jorge lanzo un primer tiro, cayó en el retrato de la sala, que se hizo añicos. Camila estaba asustada.
-No tienes forma de escapar, así que te sugiero que escuches mi propuesta.
-¿Qué quieres?
-Bueno, escuchas y decides, te vas conmigo, lejos de la ciudad, y tu amado Fernando seguirá vivo, así de simple.
-Nunca Jorge, tú no tienes como llegar a Fernando.
-Claro que si, a través de ti- Jorge logró alcanzarla y volver a apretar su brazo- Mira te voy a mostrar algo- la llevó hacia la ventana, la obligó a mirar al edificio de enfrente- ves en la ventana de enfrente, ahí tengo un hombre listo para disparar.- Si tu te niegas a lo que te propongo, en un instante acabo con la vida de tu novio, solo doy una orden y estaremos en su funeral.
Camila trató de divisar a lo lejos, y vio a un hombre con ropa negra, a la vista era un francotirador, con un arma muy parecida a una metralleta, ella desesperada no sabía que hacer.
-Jorge por favor no- trató de liberarse del apretón, sin éxito- te lo ruego, no lo hagas, haré lo que quieras, lo que quieras, pero deja a Fernando en paz.
-Sabía que serias buena niña, así que alista tus cosas, nos vamos.
Camila fue brutalmente empujada hacia uno de los sofás de la sala, su instinto protegió a su bebé, tenía mucho miedo, sabía que estaba entre la espada y la pared, pero la vida de su novio estaba ahora en juego, se puso de pie y se dirigió hacia la recamara cuando el hombre grande la puerta habló.
-Señor me dicen que el hombre acaba de llegar al edificio.
-Perfecto, retírate, y ocúltate, ya sabes que hacer. Esto no podría salir mejor- tomó a Camila del brazo con brusquedad- ahora Camila, sé una buena actriz y dile a tu novio que regresarás conmigo, porque me amas a mi, si no lo haces, tu y novios se mueren aquí mismo- Puso el revolver en la espalda de Camila, apuntándole, y la abrazó. Camila tenía mucho miedo, vio como Jorge tenía una mirada de satisfacción increíble, llena de locura.
Fernando vio la puerta abierta y muy preocupado entró, vio abrazados a Jorge y Camila y se quedó quieto tratando de entender, que hacía este hombre en su casa.
-Mira quien está aquí mi vida- Jorge muy burlón miraba a Camila, el arma seguía apuntando discretamente en su espalda.
-Yo debería decir lo mismo, ¿Qué haces abrazando a mi novia, demente?
-Pues verás Altamirano, ella se acaba de dar cuenta que el verdadero hombre de su vida soy yo-dijo Jorge- ¿si o no mi vida?
Camila no podía hablar el medio estaba reinando su cerebro en este momento. Pensar en perder a Fernando si decía algo era lo que la bloqueaba.
-Estas loco Jorge, suelta a mi novia AHORA.
-Fernando por favor- Camila debía sonar muy convincente- no lo hagas más difícil, me voy a ir con Jorge.
Fernando no daba crédito a sus oídos, esto era irreal.
-¿qué dijiste?.
-Me voy a ir con él, estuve ya alistando mis cosas.
-Es broma ¿verdad Camila?, no creo que por lo que viste hoy quieras terminar con nuestro amor.
-Son muchas cosas Fernando- Camila estaba destrozada por dentro, pero debía hacerlo- yo me---- yo he----- pensado muy bien las cosas----- y creo que estas mejor con Marlene.
-No es verdad, Camila algo extraño está pasando aquí.
-Nada extraño Fernandito, sólo que ella se dio cuenta que el hombre de su vida soy yo- Jorge hablaba triunfante, sabía que Camila estaba muy asustada para hacer algo estúpido. Ella se dio cuenta que el hombre alto estaba tras del pasillo con un revolver apuntándole directamente a la cabeza de Fernando.
-Cállate imbécil, Camila dime que no es cierto.
Camila quería decirle que no, pero Jorge presionó el revolver contra su espalda.
-Es verdad, estos días he pensado mucho- Camila tenía que terminar con esto rápido, más tiempo ahí y los dos estarían muertos- sé que con Marlene las cosas serán mejor para ti, yo no merezco tu cariño.
-Camila tu eres asi, ¿Qué está pasando?- Fernando ya estaba poniéndose frenético, algo estaba pasando con su novia, ella no era así- dime la verdad.

-Esta es la verdad, yo ya perdí el interés en ti Fernando- esa frase le dolió más a Camila, Fernando era su vida, pero tenía que salvarlo- déjame un momento arreglar mis cosas y cuando regreses ya no me encontrarás aquí, lo nuestro termina aquí.
-No es verdad Camila, por favor, dime que no es cierto.
-Ya te lo dije, ya no te quiero, hay muchas cosas, entre ellas Marlene, las que nos separan, además me di cuenta que es con Jorge con quien quiero estar.
-En serio que no entiendo nada, yo que pensaba que solo sería una pelea, que lo resolveríamos juntos, que ya éramos parte de un mismo amor, pero veo que no, sigues siendo inestable, cambias de parecer, eres una niña inmadura y estuviste jugando conmigo todo el tiempo, y yo tratando de arreglar las cosas, ante el primer problema te vas con el que ha sido más cruel contigo, no entiendo tu amor Camila, no lo entiendo, y sabes, yo creyendo que eras distinta, pero eres igual a todas, sólo utiliza cuando le apetece, luego lo deja, eres igualita a Marlene, no lo puedo creer.
Camila se guardó todas esas palabras en su corazón, jamás pensó que Fernando fuera tan hiriente, que guardara tantas cosas feas y que las dijera justo en ese momento, pero era mejor así, Fernando ya no la buscaría y estaría molesto con ella, pero vivo, vivo sin peligro alguno.
-Entonces si es lo que piensas, mejor terminemos con todo esto, yo me voy ahora mismo.
-No es necesario que te apures por mi- Fernando estaba dolido, su ira lo hizo expresarse de esa manera, lo único que quería era que Camila reaccionara, pero ella no hizo nada- te dejo aquí, no pienso regresar a esta casa nunca más. Ganaste Rivera, ella siempre fue tuya, yo solo fue un juguete de su colección.
-Gracias Fernandito, ahora déjanos, sacaremos sus cosas y nos iremos a vivir nuestro amor, ese en el que tu te metiste.
Fernando se volteó y salió, esto era demasiado extraño, no entendía la quietud de Camila, pero le dolió mucho saber que todo el tiempo su amor no fue suficiente, nada de él fue suficiente, se sintió usado, tal como lo había hecho Marlene, ella resultó ser idéntica a esa mujer que tanto decía odiar, salió a la calle y las lágrimas brotaron, amaba mucho a Camila, y se maldijo por sentir ese amor.
-Maldita seas Camila, te amo tanto que me duele tu cinismo.
En eso su celular sonó, era Ernesto.
-Hermano ¿donde estás?
-Te veo en el bar de siempre en media hora- Fernando seguía llorando, habían vuelto a romper su corazón.
-Fernando ¿Qué sucede?
-Soy el más grande estúpido de la historia hermano, por favor te espero ahí.
Subió a su coche y salió rápido a ese lugar donde ahogaría sus penas, y su dolor.
Camila estaba llorando sentada en el piso del departamento, haberle roto el corazón a Fernando le dolía demasiado, pero fue necesario.
-Bravo cariño, eres una gran actriz, hasta yo me lo creí, no pensé que fueras tan cruel.
-Déjame idiota- Camila no se aguantó, estaba sufriendo por su culpa
Jorge puso el arma nuevamente en la sien de Camila.
-Cariño, de ahora en adelante tendrás que ser amable conmigo, sino ya sabes quien pagará los malos tratos de tu parte.
-Ya hice lo que querías deja a Fernando en paz.
-Yo sabré cuando lo hago, entiendes, tú solo coopera conmigo y tu noviecito sería vivo, ahora termina de alistarte que nos vamos.
Camila aún llorando se puso de pie, fue hacia la recamara y en una maleta puso toda su ropa, sus cosas y solo tomó una foto de su novio y la escondió entre sus ropas. Se las ingenió para dejar una pequeña nota en la mesita de noche, donde puso el celular que la compañía le había dado.
-Listo mi Reyna, ahora camina muy natural mientras salimos del edificio, sino ya sabes.
Volvió a poner el arma en la espalda de Camila, ella asustada, caminó lentamente y ambos salieron del edificio, se subieron al coche blindado y se alejaron.
Fernando ya iba por su tercer whisky cuando Ernesto llegó al bar.
-Fernando , me asustas ¿Qué pasó?
-Que soy un imbécil, volví a caer, esta vez de verdad me enamoré, y ella volvió a romperme el corazón.
-¿Camila?
-Si Camila, me dejó por ese idiota.

Mi Carli bella, debo decir que me sorprendió la actitud de Camila, aunque a simple vista pareciera valiente, a mí me pareció de lo más cobarde.
Qué onda con la denuncia? Qué onda con ese autosacrificio? En el amor hay que ser valientes y al irse con Jorge no solo se pone en riesgo ella, sino también al bebé y por supuesto la relación con Fernando. Ella necesita una dosis mayúscula de amor propio, como lo comenté en los primeros capis.
Fernando necesita lentes de fondo de botella, a poco no vio la mirada de terror de ella al estar con el Jorge a un lado? Otro fallo de él, dio la orden de que ella (Marlene) no entrara al edificio y zas se les coló dos veces, era para que desde la primera vez hubiera reforzado medidas o de plano despidiera a los guardias de seguridad porque no dan una... y si aparte a la primera de cambios se besuquea de nuevo con la ex, pues qué blandengue me resultó.
Coincido con Lupiz en cuanto a los guaruras, los mega ricos no andan así sin protección, si hasta Jorge anda en camioneta blindada no es lógico que Fernando ande en rines.
El edificio seguramente tiene circuito cerrado y medidas extremas de seguridad como para que entre este hombre como Juan por su casa y detone un arma y nadie aparezca de seguridad en el acto a contener cualquier desorden.
Mi Carli, sé que sacarás adelante la historia de forma exitosa, confío en ti, mucho ánimo y los comments son con la mejor intención para amarrar los hilos sueltos.
Besos
.

-Calma Fernando, no puedes precipitar las cosas- dijo Ernesto
-¿la vas a defender? ¿Eres mi amigo o no?
-A ver Fernando, sólo quiero ver las cosas claras, cuéntame como pasó.
Fernando le contó lo del Marlene, la pelea, y lo que halló en su departamento, Ernesto lo escuchó atentamente y analizó la situación.
-Fernando, espera, ¿Camila estuvo así de tranquila cuando le dijiste todo eso?

-Si- tomó un trago de whisky, puso cara de disgusto- estaba muy tranquila. Y el idiota ese con cara de triunfo.
-Pues déjame decirte que esto no pinta bien, aquí ha pasado algo más que no sabemos.
-¿A que te refieres?
-A que es más que obvio que Camila no era ella misma y que Jorge y Marlene están detrás de todo esto.
-No entiendo.
-Analiza las cosas Fernando, Marlene después de casi tres meses de haber visitado a Camila aparece de nuevo, ella sabía que tu habías reducido la vigilancia.
-Si, ¿pero cómo sabría que estaba yo justo en el edificio?.
-Porque los están vigilando, Jorge y Marlene desaparecieron para que bajemos la guardia. Ahora Marlene provoca una pelea entre ustedes, justo para que Camila se alejara de ti.
-Si eso hizo, salió corriendo del edificio, no contestó mis llamadas por horas y luego decidí ir al departamento.
-Correcto, dices horas verdad, entonces Jorge hizo algo en ese tiempo para que Camila te hablara de ese modo.
-¿Qué crees que hizo?
-No lo sé hermano, pero yo pongo las manos al fuego por Camila, ella no te engañaría, sino que Jorge hizo algo para que ella te terminara.
-Le dije que no volvería al departamento, y la cara de Camila fue de alivio.
-Entonces regresemos al departamento, ahí te aseguro que hallaremos la respuesta.
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Camila no podía dejar de llorar, su felicidad se había acabado así de repente, estaba sentada hacia la ventana del coche, podía vislumbrar el atardecer, ese que la hacía recordar ese día de amor junto a Fernando, ese día ya no volverá jamás, sólo tendría el recuerdo de su entrega en los ojos de su bebé.
-No llores más, si eres buena conmigo, no te pasará nada malo, te lo aseguro.
-No Jorge, a lado tuyo no seré feliz, por favor deja esta obsesión y déjame libre- Camila intentó razonar con él- yo no te amo.
-Cambiarás de parecer preciosa, de lo contrario llevaré unas bellas flores blancas al funeral de tu amado Fernando.
Camila volvió a llorar, su vida estaba en peligro, pero tenía que hallar la forma de escapar.
Mientras, Fernando y Ernesto habían regresado al departamento. Fernando se percató de la cerradura que estaba descompuesta
-Mira Ernesto, la cerradura fue forzada.
-Entonces Jorge llegó mucho antes que Camila, de seguro Marlene le dijo que ustedes habían peleado.
Ambos entraron, la sala parecía normal, era como si hubieran arreglado rápidamente las cosas, al entrar al baño, Ernesto encontró dos pruebas de embarazo en el lavadero.
-Fernando ven por favor.
Fernando entró, su amigo le pasó las pruebas, las dos eran positivas.
-Hermano yo quería hablarte de eso- Fernando miraba las pruebas con interés- Teresa no se aguantó y me conto que----
-¿Qué hermano, que ?
-¿Camila estos días estuvo muy decaída verdad?- Ernesto trató de suavizar las cosas- me dijiste que estaba muy pálida.
-Si, le dije que se hiciera controlar, eso fue ayer.
-Si, hoy en la mañana, tú le dejaste el desayuno antes de tu junta ¿verdad?
-Si- Fernando salió del baño hacia la cocina, aún no entendía lo que Ernesto trataba de decirle, al llegar vio el desayuno tal como lo había dejado, solo estaba el vaso de jugo vacío- está tal como lo dejé, ¿Cómo sabes lo que hice?
-Camila le contó a Teresa que ella devolvió el estomago al ver lo que hiciste, se percató que su periodo no había llegado, y salió a la farmacia a comprar lo que tienes en las manos.
-Eso quiere decir que yo ----Fernando tomó las pruebas y las miró detenidamente, no sabía mucho del tema, pero era consiente que si aparecían dos rayas era positivo ?yo--
-Vas a ser padre hermano- Ernesto quería de algún modo aliviar el dolor de su amigo- ahora lo que debemos averiguar, es como Camila te terminó unas horas después, por lo que sé, Camila iba a prepararte una sorpresa, pero te vio besando a Marlene, así que llamó a Teresa y le dijo que cancelara cualquier cosa, que había pasado algo que cambiaba todos sus planes.
Fernando siguió recorriendo el departamento cuando recordó algo.
-Podemos verlo, cuando me dijiste lo de Jorge, yo puse cámaras de seguridad en el departamento, y le pedí a la administración del edificio que me mantuviera alerta y guardara las grabaciones, podemos ver ahí.
Ambos fueron a la sala de monitoreo del edificio y pidieron ver las cámaras de seguridad, retrocedieron las imágenes, y Fernando vio como Jorge entraba con dos hombres, uno de ellos forcejeó la puerta, entró Jorge y los otros se quedaron afuera, escondidos en otra habitación.
-Ahí está Camila- dijo Ernesto señalando el monitor.
Fernando vio a Camila entrar sigilosamente y espantarse al ver a Jorge, su intento de huida y el hombre parado en la puerta impidiendo el paso, luego la persecución en la sala, el disparo que dañó el portarretrato, y cuando la tomó y apuntó con el arma.
-Maldito infeliz- Fernando cerró los puños con furia, ver a su novia en tal estado de desesperación lo estaba poniendo furioso.
-Calma hermano- Ernesto veía también como Jorge había llevado a Camila hacía la ventana, como le mostraba algo y la cara de Camila se llenaba de pánico, cuando la empujó y ella cayó al piso protegiendo su vientre.
-Mira ahí Fernando.
En eso Fernando se vio a si mismo entrando, el hombre de la puerta se escondió en el otro pasillo, y sacó un revolver, apuntaba directo a Fernando sin que él se diera cuenta, se ve toda la conversación y se notó que Jorge apuntaba a la espalda de Camila.
Fernando no resistió más, salió de la sala de monitoreo, y tomó el ascensor, al llegar a su departamento, descargó su furia con todo lo que encontraba, se reprochaba todo lo que le había dicho a Camila en esos momentos, ella lo único que hacía era salvar su vida.

-Por eso sentía algo extraño, Dios mío, mi mujer está ahora en manos de un psicópata.
Entró por todo el departamento, mirando todo lo que había pasado hasta que llegó a la recámara, ahí estaban el portarretrato donde había caído la bala, hecho añicos, su foto en el piso y en la mesita de noche, el celular corporativo de Camila junto con una pequeña nota.
Fernando la tomó con delicadeza, las lágrimas de coraje y dolor salían de nuevo.
-Fernando mi amor, me duele haber roto tu corazón, pero era necesario para proteger tu vida, no te preocupes por nosotros, estaremos bien, solo te recalco que a pesar de todo te amo con toda la fuerza de mi corazón y prefiero estar lejos de ti, que saberte muerto, TE AMO, Camila-
Ernesto llegó donde estaba él, vio como su amigo se derrumbaba ante la verdad, su novia había sido la más valiente, lo único que creyó prudente fue abrazarlo, Fernando necesitaba saber que había gente que lo apoyaba.
-Fuerza hermano, tenemos que ser fuertes y encontrar a Camila.
-Esto es mi culpa- dijo llorando- es sólo mi culpa. Jamás debí bajar la guardia, me advertiste que era peligroso, yo no la protegí lo suficiente.
-No es tu culpa Fernando, las cosas solamente se complicaron.
-NO TE DAS CUENTA ERNESTO, MI MUJER Y MI HIJO ESTAN EN PELIGRO- Fernando necesitaba sacar afuera la furia que sentía, además del dolor y el miedo de perder lo que más amaba.
-Hermano yo lo sé, y por eso haremos todo lo posible para encontrarlos.
-Y pensar que le dije que era inestable, cambiante, volátil, que era igual que Marlene- Fernando estaba arrepentido de todo, solo quería tenerla en sus brazos otra vez ? la dañé y sentí que yo también le rompía el corazón, pero sólo fue para que reaccionara, me dijera algo, pero ella no hizo nada.
-Lo que quería es que te fueras, así, ese guarura dejaba de apuntarte con su arma.
-Pero ella se arriesgó demasiado, no debió hacerlo, yo podía haber acabado con esto y me descuidé.
-Vamos Fernando, ya deja de culparte, mejor piensa en como vamos a localizarla- Ernesto vio el celular de Camila en la mesita de noche y se le ocurrió algo.
-Hermano ¿Camila tiene otro celular aparte del que tu le diste?
-Tenía uno que raramente lo usaba, más ha trabajado con éste que dejó aquí.
-Pero ¿ese otro era smartphone?
-Si, ¿Por qué?
-Porque si tenemos suerte, su sistema de GPS nos ayudará a ubicarla.


Camila estaba tan triste que no se percató que habían llegado a su destino, aproximadamente a tres horas de la ciudad, era ya de noche cuando el coche se detuvo, bajaron todos del auto, menos ella.
-Muévete Camila ? Jorge volvió a apuntarle con el arma, ella tomó su maleta y bajó.
Estaban en una casona algo rústica y con signos de no haber sido habitada en mucho tiempo, era una especie de vieja hacienda, aunque más parecía una casa embrujada, con las paredes sucias y llenas de polvo, las puertas sin mantenimiento, algunas ventanas rotas y otras ennegrecidas por la falta de aseo, todo parecía tan lúgubre y aterrador.

-Adelante, pase a su nueva casa mi reina- Jorge con mofa hizo pasar a Camila siempre apuntándole con el revólver, ella pasó con miedo a que algún fantasma entre ahí, la sala estaba a oscuras, con manteles blancos encima de todos los muebles y cuadros, sólo se notaba una tenue luz en lo que parecía la alcoba en el piso superior.
-¿Esta casa es tuya?- dijo Camila
-No tesoro, me la prestó una amiga, me dijo que mientras no le dañara el plan ella me daría todo, y veo que me cumplió.
Jorge hizo subir a Camila hacia el origen de la luz, era la alcoba de la casa, una amplia habitación, también con manteles blancos que tapaban la mayoría de muebles, menos la cama, que estaba en el fondo.
-Anda siéntate en la cama, ahora vuelvo para que podamos platicar más a gusto- Jorge la dejó sola y salió, cerrando la puerta tras ella.
Al fin a solas Camila no reprimió sus ganas de llorar, estaba en un callejón sin salida, dejó su maleta en la cama y se acercó a la puerta, forcejeó la cerradura sin éxito, rendida por el dolor se deslizó con suavidad hasta quedar en el piso, sólo se apretaba el vientre en señal de defensa.
-¿Qué hice mi amor?, ¿en que nido me metí?. Por favor Dios mío ayúdame, ayúdame a escapar, dame fuerza para resistir- no podía dejar de llorar- por mi bebé y por él, debo salir de aquí, ayúdame Dios mío por favor.
En la parte posterior de la casa, Jorge hablaba con su gente.
-Estén alertas, nuestro millonario no es tonto, presiento que ha descubierto nuestro engaño y de seguro, con todo su dinero , logrará ubicarnos, pero estemos preparados, esta vez no se saldrá con la suya.
Los hombres se fueron, y él marcó unos números en su celular.
-Marlene, cariño, la casa esta estupenda, aunque necesita arreglos, pero me quedo con ella.
-No le hiciste nada ¿verdad?- Marlene se oía nerviosa al teléfono.
-Descuida, tu amado príncipe millonario, sólo está herido por dentro, justo para que vayas a consolarlo, así que es todo tuyo- Jorge colgó sonriendo con satisfacción, al fin tenía lo que buscaba.
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Fernando estaba tratando de comunicarse con el Gerente de la empresa de Telefonía de la Ciudad, necesitaba activar la señal GPS del celular de Camila, para ver si lo llevaba con ella y poder encontrarla.
-Susy, ¿te lograste comunicar?- dijo muy desesperado, estaba en su departamento junto a Ernesto.
-No señor, aun no, solo timbra.
-Demonios, por favor si te comunicas dile que es urgente, dale todos los datos del numero de Camila, y de inmediato me informas.
-Si señor- Susy colgó.
-Fernando no crees que debemos avisar a su familia.- Ernesto estaba tratando de comunicarse con Eduardo, el jefe de la policía.
-No aún no hermano, debo saber donde está, ya con esa información debo avisar a sus padres, debemos ser prudentes.
-Está bien- Ernesto recibió un mensaje de texto- Eduardo ya viene para acá,
-Está bien- Fernando estaba desesperado, necesitaba saber de Camila- No sé que hacer, esto es mi culpa por descuidado.
-Ya basta de culparte, enfócate, ella sabe cuidarse, y midió el riesgo.
-No lo hizo, sólo obedeció por miedo a que este imbécil pudiera hacerme algo.
-Vamos hermano relájate-dijo Ernesto.
-¿ACASO NO TE DAS CUENTA?- Fernando estaba fuera de si.
-CÁLMATE FERNANDO- Ernesto tomó a Fernando por los hombros, para que lo mirara- Vamos hermano, echándote la culpa no logras nada.
-No puedo Ernesto, si le pasa algo a ella y al bebé jamás me lo perdonaré, jamás.
-Estas muy alterado, será mejor que salgamos de aquí.
-No, déjame sólo un momento, no quiero salir de esta habitación, aquí está ella, su esencia, déjame estar a solas.
Ernesto salió, no sin antes darle un abrazo, Fernando estuvo unos minutos mirado la foto que estaba en el piso, la recogió y se vio feliz junto a Camila, abrazados y con una sonrisa imborrable.
-Te lo juro mi niña, no descansaré hasta salvarte, daré todo de mi para encontrarte y meteré a la prisión a ese maldito enfermo, te lo juro- Besó la foto y la se la guardó en el bolsillo mientras salía hacia la calle.
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Camila seguia llorando en el piso cuando sintió que alguien subía de nuevo las escaleras, se levantó y corrió a la cama, vio como nuevamente entraba Jorge, trayendo unos sándwiches en la mano. Publicado por Carlita laime
-Toma mi amor, para que no pases hambre- dijo sonriendo, y los puso encima de la cama, cerca de Camila, ella no hizo ningún movimiento.
-Vamos Camila necesitas comer -insistió Jorge, Camila ni se inmutó- ¿acaso no tienes hambre?
-No- dijo Camila, Jorge se puso de pie, y volvió a sacar su revólver- Estoy siendo amable contigo Camila, pero te estás pasando.
-Anda entonces apunta y dispara, la muerte es mejor que estar contigo- Camila no resistía más, era imposible controlar todo el desagrado que le producía Jorge.

Jorge tiró los sándwiches fuera de la cama , tomó a Camila a la fuerza por la nuca, y la obligó a Besarla. Ella se resistió.
-Ya me cansaste, quise ser amable pero no me dejas.
-Suéltame Jorge- dijo Camila, trataba de zafarse, pero cada movimiento era inutil- Maldito infeliz, suéltame.
-Te voy a demostrar, que ahora eres mía, sólo mía- seguía sujetándola y besándola a la fuerza, ella solo cerraba los ojos, y empezó a llorar. Estaba así tratando de besarla cuando alguien tocó la puerta.
-¿Qué pasa?- dijo Jorge soltando a Camila.
-Señor, necesitamos hablar- dijo un hombre tras la puerta, Jorge soltó a Camila tirándola bruscamente en la cama, miró iracundo hacia la puerta y se encaminó hacia ella.
-Mas tarde me ocuparé de ti princesa, y ya sabes, sé muy cariñosa cuando vuelva, sino Fernando se nos muere hoy mismo.
Camila se quedó llorando encima de la cama, tenía miedo, pero sabía que este sacrificio lo valía Fernando era lo único hermoso que tenía aparte de su hijo, y pelearía hasta el final por salvar sus vidas.
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-Fernando, aquí estoy, ya nos logramos comunicar con la Empresa de Telefonía, en unos minutos me mandan la ubicación de Camila- Eduardo había llegado al departamento, Ernesto estaba haciendo preguntas al conserje del edificio, a ver si obtenía nueva información.
-Gracias Eduardo- dijo Fernando, aún tenía en la mano la foto de Camila.
-Haremos todo lo necesario, pero debo hacerte algunas preguntas.
-Dime- Fernando parecía abstraído, como en otro mundo, sólo pensaba en Camila y en su hijo.
-¿Cómo es que no te diste cuenta que los vigilaban?
-Después de nuestro primer encuentro, no volvimos a saber nada ni de Jorge ni de Marlene, por lo menos en 3 meses, por eso yo creí conveniente reducir la vigilancia, además Camila ya empezaba a darse cuenta y no quería perturbarla.
-Está bien, y dime otra cosa ¿Cuánto tiempo se separaron?
-Como tres horas, le llamé varias veces y ella no contestó, asi que decidí venir aquí.
-Ok, acaba de llegarme la información- Eduardo volvió a mirar su tablet, en eso entró Ernesto.
-El conserje de turno no vio nada extraño, lo que pasa es que 5 minutos antes de que el cambiaría de turno pasó todo, ahora según refiere el conserje de la mañana, le dijo que se retiraría porque había conseguido un mejor empleo y que este era su último día.
-Eso es raro, de seguro él dio el pitazo, a Jorge y a los secuaces.
Ernesto tomó la tablet para ver la información, miró muy consternado a Fernando.
-¿Qué pasa hermano? ¿Qué viste?
-Esto no te va a gustar hermano, este es el lugar donde está tu novia- Ernesto le pasó la Tablet a Fernando, él no emitió ninguna palabra, pero su expresión lo decía todo.
-Marlene!!!! Marlene!!! Ofreció la casa de campo que le regalé para ocultar a Camila !!!


Fernando y los demás salieron corriendo del departamento, estaban a punto de subir al coche cuando vieron a una mujer acercandose. Era Marlene.
-Tranquilo Fernando- Ernesto se dio cuenta de la expresión de su amigo, el cerraba los puños para controlar el enojo.
-No puedo, ella sabe la verdad y si está aquí es sólo porque sabe lo que pasó, esta vez no seré tan caballero- dijo Fernando.
-Por dios Fernando, debes tener la cabeza fría en este momento.
-Ernesto tiene razón- dijo Eduardo- Ella nos puede corroborar si Camila está en esa casa, ella sabe todo, sé prudente, escucha que es lo que te dice, y saca provecho de eso, a favor nuestro.
-Está bien- Fernando cerró la puerta del coche, esperando a que ella se acercara.
Y así lo hizo, Marlene se acercó extrañada de ver tantos coches blindados.
-Fernando, ¿estás bien?
-Si, ¿Marlene como supiste que estaba aquí?- Fernando estaba contando mentalmente, eso ayudaría a no actuar de manera impulsiva.
-Pues pensé que correrías detrás de tu niña amada, espero que te hayas dado cuenta lo que te conviene.
-¿A qué te refieres?
-A que después de toda la escenita que te hizo esa mujer, no puedes seguir con ella, sé que te duele lo que hizo, pero aquí estoy yo, como siempre debió ser, yo soy la mujer que necesitas- Marlene se acercó hacia la boca de Fernando, intentando besarlo, Fernando la tomó del brazo con brusquedad y la alejó rápidamente, pero sin soltar su brazo.
-¿De que escena hablas?
-Eso de engañarte con su ex novio, eso no está bien- Marlene soltó la lengua y se dio cuenta, Fernando aún no la soltaba.
-Tú ¿Cómo sabes eso Marlene?.
-Fernando Suéltame me lastimas.
-Sabes muy bien que Jorge estuvo aquí ¿verdad? Porque ustedes planearon todo.
Marlene su puso nerviosa y colorada, intentó deshacerse del apretón de Fernando, pero él ajustaba más fuerte.
-Ayudaste a Jorge con dinero e influencias ¿verdad?, ¿Le ayudaste a sobornar a los del edificio, para que él entrara y saliera sin ninguna dificultad verdad?
-Estas loco Fernando Suéltame.
-No lo haré, hasta que confieses Marlene, ustedes planearon todo ¿verdad?. Cómo yo rebajé la vigilancia, aprovecharon eso y lograron que nosotros nos peleáramos.
-Suéltame Fernando.
-DIME DONDE ESTA CAMILA, DIME DONDE ESTÁ MI MUJER- Fernando perdió el control, necesitaba respuestas y debía tenerlas como sea.
-No sé de que hablas. Fernando suéltame -Marlene con lágrimas en los ojos pedía auxilio.
-Lo sabes muy bien, acabo de hallar a Camila con GPS, está en tu casa de campo de las afueras de la ciudad, esa que yo te regalé, cuando era un estúpido.
Eduardo y Ernesto salieron en auxilio de la mujer. Fernando la quería matar, se le notaba en los ojos.
-Señorita Moret, debe colaborar con nosotros, de lo contrario será acusada de complicidad en secuestro- Eduardo le miró a los ojos muy firme, mientras lograba sacar la mano de Fernando del brazo de Marlene, una ligera marca roja se estaba acrecentando en su brazo.
-Cálmate Fernando, ya te dije así no logras nada- Ernesto lo sujetó de los hombros y lo alejó un poco. Fernando trató de tranquilizarse.
-Hermano necesito saber si ella está ahí- volteó a ver a Marlene- necesito saber para ir por ella, Marlene por favor dime si está ahí, si no me lo dices, te juro que haré que te pudras en la prisión Publicado por Carlita laime

¿Está claro?
Marlene asintió con la cabeza llena de miedo y fue llevada por Eduardo a la camioneta blindad que los llevaría.
Fernando y Ernesto se subieron a su coche, y emprendieron el viaje.
-Tuviste una gran idea hermano- Decía Ernesto, él manejaba porque Fernando estaba demasiado nervioso y furioso.
-Espero resulte necesito un distractor para salvar a Camila, Marlene está tan asustada que no creo que sea de gran ayuda.
-si lo será hermano tengamos fe y salvaremos a Camila.
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Camila estaba quieta en la cama, quería dormir, para despertar en su departamento y que todo haya sido una terrible pesadilla, pero sabía que eso no sería cierto, lo que rondaba en su cabeza era la angustia de saber que Fernando podría venir a salvarla, eso complicaría todo.
En eso sintió que alguien subía a la habitación, trató de acurrucarse, fingiendo que estaba dormida.
Entró Jorge, al verla echada en la cama, se acercó lentamente para no despertarla.
-Ya falta poco mi vida, para irnos lejos, a donde tu principe no pueda hallarnos, y si nos encuentra será su sentencia de muerte.
Camila estaba aterrada, solo fingiá dormir, mientras Jorge muy lentamente, tomaba sus manos, de su bolsillo sacó una cinta de embalar, y cuidadosamente ató las manos de Camila, ella estaba quieta solo esperando.
Jorge siguió atando las manos y luego puso un pedazo de la cinta suavemente en la boca de Camila, ella seguia con los ojos cerrados.
-Señor, señor- llamó un hombre afuera y tocó la puerta- Señor hay una camioneta negra afuera, quiere entrar.
Jorge miro a Camila que seguía con los ojos cerrados, le acarició por ultima vez el rostro y se puso de pie.
-Asi que el idiota de Fernando se metió a la boca del lobo, me va a dar mucho gusto matarlo- se dirigió a la puerta y salio.
Camila empezó de nuevo a llorar, esta vez no tenía salida, ahí maniatada y sin posibilidad de gritar, solo rezaba porque se cabe esta pesadilla.
Afuera Marlene salió de la camioneta negra, Ernesto y Eduardo se quedaron afuera ocultos entre la maleza, y Marlene llevaba en el coche a Fernando escondido.
Jorge salió con su revolver listo para disoarar cuando vió a la mujer.
-AY Mamacita y ese milagro, ¿Qué haces tu aquí?
-Pues viendo que todo salga como lo planeamos, ademas recuerda que no quiero ser involucrada.
-No te preocupes- Jorge la vio y guardó su arma- nuestro negocio esta dando frutos, y dime ¿Cómo se quedó tu amado ahora que anda solito?
-Él estaba muy dolido, y pues yo me encargué de darle mi amor, ahora está ahogado en licor llorando a su pequeña consentida, asi que lo dejé que se desahogue, mañana será otro dia- Marlene sonaba muy convincente, no quería que Jorge sospechara, que mientras ella se la hacía plática, Fernando salía del coche y se entraba por la parte de atrás.
Fernando camino agachado y sigilosamente hacia la parte trasera, de ahí se podía ver la ventana de la alcoba principal, ahí de seguro estaba Camila, vio una luz, que le daba fuerzas para poder entrar por la puerta de la cocina, estaba oscuro por ahí, pero él se acordaba de todas las entradas.
Jorge subía con Marlene hacia la habitación, al abrir la puerta, ambos vieron a Camila echada y con los ojos llorosos, ella al verlos empezó a llorar mas fuerte.
Marlene no quería verla, los remordimientos eran grandes y no quería estar en su lugar, viendole asi maniatada, pensaba que Jorge estaba demasiado loco para tratar asi a la mujer que decía amar.
-¿Por qué la tienes asi?
-Porque asi me la voy a llevar, anda muy rebelde y no quiero que haga algo de lo que se arrepienta.
Fernando había entrado por la cocina, pero no se percató que habia hombres ahí, prendieron el foco de luz, y empezaron a dar golpe tratando de alcanzar a Fernando, él con buenos reflejos, esquivó varios golpes.
Se armó la golpiza en la cocina, la bulla llegó hasta la habitación, esa era la clave para que Marlene huyera, ella sigilosamente abrió la puerta y empezaba a irse.
-Esa bulla viene de la cocina- miró a Marlene y luego a Camila- no esperé que llegara tan pronto.
-¿De qué hablas?- dijo Marlene, Jorge tomó luego a Camila del brazo bruscamente, la jalo hasta la puerta y la llevó delante de él.
-¿Qué haces?- dijo Marlene.
-No pensé que fueras tan tonta de ayudar a Altamirano después de todo lo que te hizo- el rostro de ambas mujeres fue de pánico, Marlene temblaba y Jorge se acercó a ella apuntándole con su arma,
-Vete antes de que te mate por traicionera, fuera- Marlene no lo pensó dos veces y se fue, salió corriendo de la casa, para alcanzar el auto de Ernesto y Eduardo, estando con ellos estaría a salvo de Jorge.
En la cocina la pelea continuaba, cuando uno de los hombres, le dio un fuerte golpe en el estómago, eso privó a Fernando, lo obligó a caerse de rodillas, esos aprovecharon los hombres y le dieron de patadas y golpes ya en el piso, Fernando trataba de huir, pero uno de ellos le aplicó una llave, y lo levantó del piso, el otro le dio otro golpe y lo dejó casi desmayado.

Los dos hombres lo jalaron hacia la sala, Fernando empezaba a recobrar el conocimiento. Jorge estaba ahí de pie, con Camila que veía a Fernando todo golpeado y desmayado, siendo cargado como un cuerpo sin vida, la cabeza caída, ella quería gritar, para que despertara, pero su boca fue silenciada.
Los hombres trajeron ante Jorge a Fernando, él dejó a un lado a Camila y tomó la cabeza de Fernando para que lo viera mejor.
Fernando estaba recuperando el conocimiento, cuando vio a ese terrible hombre, luego vio a Camila sentada y maniatada en el sofá. Intentó zafarse de los hombres, pero la llave que le aplicaron era muy fuerte.
-Malnacido, suéltala, SUELTALA- gritó Fernando, Jorge lo golpeó en el estómago, quitándole el aire.
-Estamos frente a frente ahora Fernando, eso recien comienza.


Ernesto estaba inquieto en el auto, esperando noticias, él quería entrar y detener toda esta masacre, pero Fernando antes de entrar le hizo prometer algo.
-Hermano, voy a entrar solo, pero sigilosamente, no quiero que Jorge en un arranque de locura haga algo que dañe a Camila.
-No Fer, no entraras solo, vamos los dos.
-No quiero arriesgar a nadie más, todo esto es por mi ingenuidad, por no tomar precauciones, así que por favor te pido que no intervengas.
-Es peligroso Fernando, mejor entramos juntos- dijo Eduardo, era ilógico lo que les pedía- tenemos personal altamente capacitado para estos casos.
-Yo lo sé Eduardo, pero Jorge es más astuto, además que está demente, si entramos gritando que la policía lo rodea, puede hacer algo.
-Hermano ¿que más puede hacer ese loco?- dijo Ernesto.
-No lo entienden, debo entrar solo.
-Eduardo tiene razón, somo varios contra él, podemos hacer esto.
-NO ERNESTO, NO QUIERO QUE NADIE SALGA LASTIMADO, QUE EN UN ARRANQUE DE LOCURA ÉL MATE A CAMILA O A USTEDES- Fernando no contuvo las ganas de gritar, eso era lo que más lo aterraba, sabía que estaba jugando con fuego, pero todo esto era su culpa- además no quiero que tú o Eduardo sufran algún daño, son mis amigos, déjenme hacer esto solo.

-Fernando y si pasa algo grave.
-Si en media hora no hemos salido, entonces entren, y por favor salven a Camila.
Ernesto movía la cabeza en señal de desaprobación.
-No hermano, no te dejaré ir solo, vamos los dos.
-NO Ernesto, por favor prométeme que te quedarás aquí.
-No Fer.
-PROMETEMELO.
-Esta bien, te lo prometo, pero si en media hora no salen, te juro que entraré y mataré a ese malnacido.
-Tu también prométemelo Eduardo, no te lo pido como un ciudadano en peligro, te lo pido como amigo, déjame hacer esto solo, es por mi honor.
Eduardo lo miró con seriedad, sabía lo que le costaba a Fernando pedir ese favor, y entendía que debía demostrarle su apoyo en esos momentos.
-Te lo prometo, pero como dice Ernesto, si en media hora no los vemos entraremos con todo a matar a ese infeliz.
Ya habían pasado 15 minutos, y ninguna noticia de ellos, Ernesto tocaba la ventana del coche con desesperación, cuando vio a alguien salir corriendo de la casa, estaba casi esbozando una sonrisa, cuando se dio cuenta que solo era una persona, no dos.
Marlene, estaba corriendo y vio a unos metros de la hacienda el coche de Ernesto, él al verla tan desesperada salió a su encuentro.
-¿Qué pasó?- le preguntó.
-Algo salió mal, y atraparon a Fernando, Jorge me dejó libre de puro milagro, no sin antes decirme una serie de cosas, la muchacha está atada y sin poder defenderse.
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-Dios mio, ¿viste cuantas personas cuidan la casa?
-Son más de veinte, eso es lo que alcancé a ver. Ya cumplí con mi parte, lo hice entrar.
-Pues ahora él no puede salir, no hiciste nada- Ernesto tomó del brazo a Marlene y la condujo al coche, ahí estaba Eduardo hablando con sus hombres via celular.
-Srta. Moret usted se queda aquí- dijo Eduardo- nos será de mucha ayuda.
-¿Cómo sacamos a Fernando y Camila?- dijo Ernesto.
-Debemos actuar con cautela, podríamos poner en riesgo sus vidas- dijo Eduardo.
-Nada de cautela, los dos ahorita están en peligro.
-Estoy colocando gente alrededor de la casa, sometemos a los hombres de Jorge y podremos entrar a rescatarlos.
-Espero no sea demasiado tarde.

A Fernando los dos hombres lo tenían bien controlado, él no hallaba forma de escapar, Jorge les habia ordenado tenerlo de pie y cerca de él.
-Como la ves Fernando, ahora yo tengo el control de todo- se acercó a Camila que estaba sentada en uno de los sofás, aun maniatada y con la boca cerrada- así de fácil fue convencer a tu ex novia de que me apoyara, y me facilitó las cosas.
-Eres un maldito infeliz- dijo entre dientes Fernando, la llave que le aplicaron lo dejaba sin aire.
-Pues este infeliz, asi como me llamas, esta vez ganó, Camila es mia ahora, mia como siempre debió ser. Tomó el rostro de Camila y le besó el cachete, luego con delicadeza sacó la mordaza de su boca, para dejarla respirar.
-Déjalo en paz, te lo ruego- lloró Camila al ver tan golpeado a su novio- te lo suplico, haré lo que sea, lo que sea, pero déjalo libre.
-¿Lo que sea mi reina?- se burló Jorge, puso su arma cerca de la sien de Camila, eso hizo reventar de rabia a Fernando, que se empezó a sacudir y tratar de liberar de la llave sobre su cuello.

Jorge lo miraba y gozaba con su desesperación, tomó las manos de Camila y las desató con delicadeza.
-Camila ¿estás segura, que harías lo que yo quiera?
Camila se veía liberada y temblaba, sólo quería salvar a Fernando.
-Déjalo libre, por favor, te lo ruego, haré lo que quieras.
Jorge puso su arma en la sien de Camila, ella temblaba. Fernando volvió a sacudirse de rabia, pero uno de los hombres le dio otro golpe en el estómago, Fernando tosió por la falta de aire.
-Eres un cobarde- dijo Fernando.
Jorge se puso de pie, se volteó y acercó a Fernando.
-¿Qué dijiste?
-Que eres un cobarde, te escudas en armas para asustar a la gente, pero no tienes las agallas de pelear como hombre, tienes tanto matón a tu alrededor porque no sabes defenderte solo.
-Fernando ya no digas nada, te lo ruego- Camila sabía que intentaba provocarlo- Cállate por favor, no lo compliques más.
-Hazle caso a tu princesa, mejor cierra la boca.
-Ves, no eres lo suficientemente hombre, vamos que esperas, demuestra que eres un hombre.
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Jorge les mandó sus hombres que lo soltaran, tomó a Camila de un brazo y la aventó a uno de sus hombres, luego le dio su arma.
-No la sueltes, y apúntale a la cabeza todo el tiempo, ya sabes que hacer.
-Si Señor- el hombre sujeto con mucha fuerza a Camila.
Fernando se alistaba, tenía todas las ganas de partirle la cara a ese maldito, Jorge pidió que nadie se entrometiera y dio el primer golpe, Fernando lo esquivó por un poquito, luego el golpeó, Jorge también lo esquivó, mientras Camila miraba llorando la escena.
-¿Tienes ganas de acabar conmigo?- dijo Jorge.
-Muchas ganas malnacido- dijo Fernando.
Volvieron a darse a golpes, fueron varios minutos en donde Fernando le daba golpes con los puños, en su condición física era más fácil golpear a Jorge, lo hizo caer varias veces, y estando en el suelo le intentó dar patadas, pero Jorge lo esquivó astutamente y lo hizo caer, en el suelo empezó la lucha de nuevo, Camila observaba todo y desesperada estaba buscando zafarse, en uno de ellos lo logró, el hombre no previno esa reacción, y en su afán de volverla a sujetar disparó al aire.
Afuera Ernesto reaccionó al escuchar el disparo.
-Dios mio, tenemos que entrar Eduardo.
-Todas las unidades, vamos a entrar, estén alerta a mis ordenes- Eduardo llamó a sus hombres, ya estaban alrededor de la casa, y sometieron a los hombres que vigilaban la entrada, y la parte posterior.
Fernando y Jorge seguían luchando y Camila trató de esconderse, el hombre la encontró y la jaló del brazo, ella lo empujó y logró zafarse de nuevo, éste disparó de nuevo, pero sin éxito. Camila se escondió en uno de los muros, y veía de reojo la pelea de Fernando y Jorge.
Ellos seguían peleando, los dos hombres que estaban ahí, decidieron meterse en la pelea, Fernando trató de defenderse, pero Jorge logró hacerse de nuevo de su revólver, y con la cacha de la pistola le dio en la nuca a Fernando, eso lo tumbó al piso, sin conocimiento.
-FERNANDO, FERNANDO- Camila salió de su escondite, se acercó a él, lo sacudió, pero Fernando no respondía- MALDITO SEAS JORGE, ME LO MATASTE.

-Cállate mujer- Jorge la tomó con furia del brazo y la alejó de Fernando- no entiendo, como eres capaz de todo por él.
-Porque lo amo, ESCUCHAS, LO AMO, Y VOY A TENER UN HIJO DE ÉL- Camila se armó de valor, y se lo gritó a la cara, Jorge la miró con rabia y la empujó con fuerza hasta hacerla caer, ella reaccionó y se tomó el vientre en signo de protección.
-NO, NOOO, NO ES CIERTO- Jorge la miraba en el suelo y la veía con ira- tu eres mia, MIA LO ENTIENDES, NO LO PERMITIRÉ.
En eso, se oyó una voz de hombre por un altavoz.
-JORGE RIVERA, ESTÁ RODEADO POR LA POLICIA, SUELTE LAS ARMAS Y ENTRÉGUESE. -Era la voz de Eduardo, que junto a Ernesto y los demás policías estaban a punto de entrar por la puerta principal.
Jorge miró a Camila, le apuntó con el arma.
-Maldita seas Camila, te dije que no trajeras a la Policía, esto ya se acabó, si no eres mia, no serás de nadie, despídete mi amor- sus ojos destilaban odio y locura a la vez. En eso Fernando se apareció y lo tumbó al piso, el arma voló varios metros fuera de su alcance.
Afuera los policías intentaron tirar la puertaPublicado por Carlita laime
Afuera los policías intentaron tirar la puerta, pero no les fue posible, estaba muy bien asegurada, por lo que optaron por golpearla hasta que cayera.
Camila se trató de parar, pero lo empezó a doler el vientre, puso su mano en esa zona y trató de levantarse, mientras veía como Fernando volvió a volar hacia el piso, Jorge y sus hombres lo volvieron a masacrar.

-FERNANDO- grito ella, en eso se dio cuenta que Jorge tomó su arma del piso. Los policías tumbaron la puerta, y estaban deteniendo a los dos secuaces de Jorge, cuando ocurrió.
Fue todo muy rápido, Camila corrió desesperada mientras Jorge soltó la bala en dirección a Fernando, él se ponía de pie y vio a Camila abrazarlo en forma de proteccion, y sentir el golpe del balazo. Los dos abrazados cayeron de rodillas al piso.
-NOOOOOOOOOOO- Gritó Ernesto.


Ernesto tomó el brazo de Jorge y logró quitarle el arma, Eduardo iba detrás de él para esposar al hombre. Tras ponerlo bajo control, se acercó a su amigo, lo vio tirado en el piso, abrazando a Camila.
Fernando reaccionó después del impacto. Sostenía en sus brazos a su novia, la que no respiraba, ni se movía.
-CAMILA- La sacudía, sin éxito- Camila, no mi amor, no mi amor, DESPIERTA, DESPIERTA.
Camila no reaccionaba, él la revisó de pies a cabeza y vio que en la espalda había una mancha enorme de sangre muy cerca del corazón, la bala seguía dentro de ella.
-LLAMEN A UNA AMBULANCIA- Gritó Eduardo, uno de sus hombres salió llamando por radio para pedir ayuda.
-Camila, reacciona mi vida- Fernando la sacudía, le tomaba el pulso con los dedos, sentia algo pero cada vez más debil.
Las lágrimas se le salieron, tenía miedo, miedo de perder a los dos seres que más quería.
-MI NIÑA- gritaba- MI NIÑA, no me dejes, NO ME DEJES TE LOS RUEGO, DESPIERTAAAAAA
Ernesto se acercó y abrazó a su amigo.
-Hermano ¿estas bien?.
-YO NO IMPORTO, POR FAVOR AYUDAMEEEEEEEEEE-seguía llorando, era inevitable, se sentía desolado, no podía perderla- AYUDA POR FAVOR ESA AMBULANCIA.
-Tranquilo, ya viene en camino- dijo Ernesto, él tambien estaba llorando.
-Ya no la siento respirar, por favor Camila- la abrazó como protegiéndola- mi niña no te vayas, quédate conmigo, quédate conmigo.

Jorge estaba siendo llevado a la patrulla cuando los paramedicos llegaron, tomaron el pulso de Camila y le aplicaron maniobras de primeros auxilios.
-Su pulso es débil, debemos llevarla al hospital cuanto antes- Dijo un paramédico. La subieron delicadamente a la camilla y la llevaron fuera. Fernando subía a la ambulancia.
-Señor debemos atenderlo- dijo el paramedico, viendo que Fernando tenia el labio partido.
-Yo no importo, por favor arranque el auto, debemos llevarla pronto. Está embarazada y puede perder el niño.
La ambulancia arrancó, Fernando se sentó a su lado y le tomaba la mano, Camila seguía inconciente.
-Camila mi amor resiste, todo estará bien, quédate conmigo.
Tras unos minutos llegaron a la zona de emergencias de la Cruz Roja, que quedaba más cerca. Camila fue llevada a sala con rapidez, y dejaron a Fernando afuera. En la sala de espera habia poca gente pues ya era de madrugada cuando llegaron.
Ernesto entró unos minutos después, se acercó a la recepción y empezó a brindar los datos de Camila y Fernando.
-Hermano tienen que curar tus heridas vamos te llevarán al tópico.
-Yo estoy bien, sólo quiero saber si ella está bien.
-Los dos estarán bien por favor hazme caso, deja atenderte, mientras llamare a la familia de Camila y a tus padres.
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-Esta bien- Fernando no tenia ganas de discutir, tenía todo el cuerpo adolorido, pero mas que nada tenía sangrando el corazón, su novia estaba luchando por su vida ahí en la sala de urgencia y él no podía estar a su lado.
Fernando fue atendido en el tópico y luego salió para recibir noticias de Camila, la enfermera les dijo que estaban practicandole una cirugia, ya que la bala estaba alojada aún en su cuerpo, muy cerca al corazón, pero que el pronostico era reservado.
En eso llegaron Doña Elena y José, Ernesto les indicó el camino y cuando vieron a Fernando esperando se acercaron a él.
-¿Cómo está?- Preguntó José, su madre estaba aún conmocionada.
-Aún sigue en terapia intensiva, aún no han terminado la operación- Fernando se sentía tan culpable que no quería verlos a los ojos- no hemos tenido noticias en casi media hora.
De pronto salieron dos enfermeras gritando.
-Equipo de ElectroShock a Terapia Intensiva. La paciente de herida de bala sufrió un infarto.
Fernando no podía más, se sentó en una de las sillas de la sala y se agachó tomándose la cabeza, no podía con esta angustia, la única paciente con herida de bala era Camila, y su corazón se había detenido.
Doña Elena y José se abrazaban, Ernesto daba vueltas en la sala, macando numeros en el celular.
Fernando trataba de ser fuerte, pero las lagrimas salvajes salieron de sus ojos, estaba a punto de perder a lo mejor de su vida, y era su culpa. En eso Ernesto se acercó.
-Hermano, tu madre está al teléfono- le pasó el celular.
Fernando tomó el celular, pero se quedó en silencio, su madre al parecer también lloraba.
-Hijo ¿estás bien?
-Si mamá, pero yo no importo en este momento.
-Hijo ten fe, ella es fuerte y se salvará, sabes que estamos contigo siempre.
-Gracias mamá -y colgó.
En eso salió en medico que operaba a Camila.
-¿Familiares de Camila Fuentes?- dijo el hombre.
-Soy su madre- dijo doña Elena acercándose al doctor- ¿Cómo está mi hija?
-Le extrajimos la bala, estaba en un lugar muy delicado y eso nos tomó mucho tiempo- el doctor hablaba y cada palabra era un puñal para Fernando. Él no se había movido del asiento, no tenía fuerza aún para afrontar la verdad- la Señorita sufrio un infarto, pero la pudimos restablecer.
-Entonces ella y el bebé ¿están bien?- preguntó José.
El doctor calló por unos minutos, esos minutos parecieron un siglo para Fernando, no pudo más y se levantó del asiento.
-¿Qué pasa doctor?- dijo.
-Al sufrir el infarto todas sus funciones se paralizaron, con lo que el bebé no resistió. Lo siento mucho, sólo pudimos salvar a Camila.
Fernando no resistió, salio con paso firme fuera de la sala, necesitaba un lugar donde poder desahogarse, caminó por varios pasillos, preguntó a una de las enfermeras, quien lo dirigió, tras unos minutos llegó a una amplia habitación, la cual estabaPublicado por Carlita laime
Fernando no resistió, salio con paso firme fuera de la sala, necesitaba un lugar donde poder desahogarse, caminó por varios pasillos, preguntó a una de las enfermeras, quien lo dirigió, tras unos minutos llegó a una amplia habitación, la cual estaba vacia, Fernando entró desesperadamente y cerró la puerta tras él.
Había llegado a la Capilla, él se acercó al altar, que tenía una imagen de Jesús Crucificado y de la Virgen María.

-No puedo más Señor- se arrodilló en el piso blanco, mirando a Jesús, dejó que las lágrimas salieran sin vergüenza- Sé que debo ser fuerte, pero no puedo, te has llevado a mi hijo, cuídalo mucho, él era el menos culpable de mis errores y él se fue, perdóname Señor, todo esto es mi culpa. Es mi culpa.
Fernando estaba así por varios minutos, cuando se dio cuenta que alguien abría la puerta, se secó las lágrimas, para que nadie lo vea tan deprimido.
Doña Elena entró, al parecer lo estaba buscando por varios minutos, al verlo ahí se acercó.
-Hijo te estaba buscando.
-Lo siento Doña Elena- Fernando se levantó del suelo y se secó las lágrimas, las muy traicioneras seguían saliendo.
-Hijo no disimules, sé que te duele todo lo que está pasando.
-Es mi culpa, todo esto es mi culpa.
Doña Elena se sentó en una de las bancas de la Capilla, a pesar de su dolor, se le notaba serena, al parecer lo que le preocupaba era su yerno, hizo una seña con su mano para que Fernando se sentara, él obedeció.
-Hijo no te sientas culpable, nadie puede pronosticar los que Dios tiene en sus planes.
-Si yo no hubiera bajado la guardia y pensar con la cabeza fría antes de creerme el héroe, ahora nuestro hijo estaría vivo.
-Ambos tuvieron algo de culpa, Camila también debió dejar su miedo por ese hombre, y ponerle un alto, este será un golpe muy duro para ella.
-Le pido perdón Doña Elena, les prometí cuidar de su hija y no lo hice- dijo Fernando, sin mirarla de frente.
Doña Elena le tomó la mano, brindándole su apoyo. Fernando sintió como si estuviera con su madre.
-Hijo, yo no tengo nada que perdonar, eres un buen hombre, al que le han pasado solo cosas malas, mi hija te ama y la has liberado de ese maldito desquiciado.
-No tengo el valor de decirle la verdad.
-Pídele fuerza a Dios, Él te ayudará a afrontar este duro camino, ahora no es tiempo de reprocharse nada, es tiempo de asumir lo que les ha sucedido y salir más fuertes, porque han pasado muchas cosas trágicas, solo su amor los ayudará a salir adelante. Limpia tus lágrimas hijo, ella no debe verte decaído, desde hoy serás su fuerza para salir de la depresión, tú serás su soporte, su roca,
-Gracias, Doña Elena, gracias por todo. Le prometo aquí delante de Dios, que no dejaré que nadie le haga daño de nuevo, no dejaré que nada vuelva a arruinar su vida.
-Lo sé hijo, no tienes que prometerlo, sé que lo harás, ahora vamos que ya trasladaron a un cuarto a Camila, por eso te buscaba.
-Gracias, en serio que me hace muy bien hablar con usted. -Fernando tomó la mano de su suegra y le dio un beso, ella sonrio y tomó el rostro de su yerno con cariño. Ambos ya mas tranquilos salieron de la capilla, hacia la sala, donde ya los esperaban para guiarlos hacia la habitación de Camila.
Fernando fue el primero en entrar, Camila aún estaba dormida, el sedante aun tenía efecto, se la veía demacrada, pero bella, Fernando se sentia miserable, porque no conseguía aún valor suficiente para poder decirle cuando despertara. Se acercó a ella y le dio un beso en la frente.
-Dios Mio, dame valor para decírselo, no puedo hacerlo.


Don José llegó unos minutos más tarde, vio en la sala de espera a su esposa y a su hijo sentados y se acercó a ellos.
-¿Cómo sigue?- dijo serio.
-Aún no despierta, lleva ya unos minutos fuera de Terapia Intensiva- dijo Doña Elena.
-¿Él está adentro?- preguntó, refiriéndose a Fernando.
-Si papá- dijo José.
-¿Qué vas a hacer José?- dijo Doña Elena asustada, no quería más disgustos, sabía que Camila era la princesa de su esposo, y siempre la defendía de todo.
-Nada mujer, nada, estoy seguro que no lo está pasando bien, sólo quiero hablar con él.
-Esta destrozado, pero se está aguantando. Ahorita está tomando valor para decirle la verdad.
-Vaya, eso si es muy duro para él, esperemos nuestra hija pueda superar su destino- dijo Don José.
-Mi hermana lo logrará, todos debemos poner de nuestra parte para ayudarla.
Ernesto, mientras tanto estaba algo alejado, hablando con Eduardo por celular.
-Entonces ya declaró- dijo- muy bien, sabes que ninguno de los dos puede ir a la delegación a declarar, ambos están siendo atendidos. Camila aún sigue inconsciente.
-Lo sé Ernesto- decía Eduardo- mantenme informado de su estado, y dile a Fernando que lo siento mucho, y que haré todo para que este infeliz se quede muchos años encerrado.
-Se lo diré, muchas gracias amigo y también avísame cuando Marlene dé su declaración- y colgó.
Se acercó a la familia de Camila, saludó a Don José.
-Acabo de hablar con Eduardo, Jorge acaba de rendir su declaración, la policía solo espera orden del juez para encerrarlo en la Celda de Prevención, hasta que formulemos la denuncia oficial.
-Tienen que Darle el máximo castigo, ese hombre es un demente- dijo José junior.
-Lo encerraremos de por vida, Eduardo confía en las pruebas en su contra para encerrarlo muchos años- dijo Ernesto- pero está esperando que Camila y Fernando estén listos para declarar, ellos son los principales afectados.
-Si, pero mi hija no creo que resista estar otra vez cara a cara con este hombre- dijo don José.
-Esperemos que no, solo contando todo lo que ella ha sufrido por culpa de Jorge podremos lograr dejarlo en prisión.
-La apoyaremos en todo- dijo José- mi hermana lo logrará.
Fernando estaba sentado al costado de la cama de Camila, le acariciaba el cabello, y la veía con ternura, tenía miedo de la reacción de su novia, podría tener terribles consecuencias, pero era mejor decirle la verdad.
Camila poco a poco abrió los ojos, se sentía algo incómoda por la llegada de la luz a sus ojos, por lo que se cubrió el rostro con una de sus manos, trató de reconocer el lugar, estaba algo confundida, vio que de su mano colgaba la sonda que le administraba suero, ella buscaba a su novio con la mirada.

-¿Dónde estoy?- dijo desesperada.
Fernando le tomó la mano, para que se tranquilizara.
-Tranquila mi niña, estoy contigo, no te muevas mucho.
-Fernando- ella empezó a llorar, Fernando le secó las lágrimas- mi amor, estás bien.
-Si mi niña, estoy bien y gracias a ti- le dio un beso en la frente y se acostó cerca de ella, tratando de cobijarla- tuve mucho miedo de perderte.
-Fui una tonta, perdóname mi amor, no le puse un alto, no lo frené, Jorge hizo que perdiera la perspectiva, causó pánico en mi y me nuble.
-Perdóname tu a Publicado por Carlita laime
-Fui una tonta, perdóname mi amor, no le puse un alto, no lo frené, Jorge hizo que perdiera la perspectiva, causó pánico en mi y me nuble.
-Perdóname tu a mi, yo sabía que él es un peligro y me confié, no te protegí, no los protegí.
Camila se quedó en silencio unos minutos, como dandose cuenta que algo faltaba.
-Mi amor nuestro bebé se salvó ¿verdad?- lo miró suplicante
Fernando la veía a los ojos, eso bellos ojos marrones ahora tristes, vacios y llenos de lágrimas, era demasiado para él, no podía mentirle a esos ojos, la abrazó y la acurrucó.
-Lo siento mi amor.
-No es cierto- Camila lloró con más fuerza- nuestro bebé se salvó, dímelo mi amor, él se salvó.
-Mi amor, tuviste un paro cardiaco, dejaste de respirar mientras te extraían la bala, el bebé no resistió el tiempo que tu corazón dejó de latir.
-NO ES CIERTO FERNANDO, DIME QUE NO ES CIERTO.
Fernando no dijo nada más, la abrazó y lloró junto con ella, Camilla no dejaba de llorar, ese ser hermoso, fruto de su amor ya no estaba, ella que estaba emocionada con la noticia y habia planeado muchas cosas para decirle a su novio.
-DIME QUE NO ES CIERTO, POR FAVOR.
-Tranquila Camila, mi niña tranquila- Fernando la abrazaba con más fuerza, ella no podía calmarse, Fernando empezaba a preocuparse, en eso el monitor de signos vitales empezó a sonar, al parecer su presión arterial aumentaba peligrosamente.
-Cálmate mi niña, por favor te lo ruego.
-Quiero a mi hijo, tráelo mi amor, tráelo.
-No mi amor- Fernando también lloró de angustia, escucharla así era muy doloroso.
-Quiero a mi hijo, Fernando quiero tener a nuestro hijo, tráelo por favor, te lo suplico
En eso dos enfermeras llegaron, una a revisar el monitor y otra con una pequeña jeringa.
-Señor necesitamos que deje la habitación, por favor, la señorita debe estar tranquila.
-No mi amor- Camila hablaba entrecortadamente, como si le faltara el aire- no me dejes. Trae a nuestro hijo.
-Tranquila, estaré siempre contigo- Fernando dejó de abrazarla- saldré afuera, tranquila.
-No te vayas, por favor trae a mi hijo, por favor mi amor te lo ruego, tráelo.
-Señor salga por favor- dijo la enfermera- señorita, respire hondo por favor mantenga la calma- puso en la sonda la jeringa y surtió el sedante, Camila poco a poco volvió a cerrar los ojos, la veía dormir de nuevo mientras salía de la habitación. Fernando estaba destrozado, sería muy dificil para ella superar este doloroso trance, no hallaba forma de poder ayudarla, si él mismo estaba muy deprimido.

Sus suegros y su cuñado lo vieron salir, y por la cara que traía, sabian que él ya le había contado la verdad.
-Hijo ¿Qué pasó?- dijo Don José.
-Se puso muy mal, le tuve que decir la verdad, su presión arterial subió, le tuvieron que colocar un sedante para que se calmara.
Su cuñado se dio palmadas en la espalda, Don José lo miró con compasión.
-Hijo todos estamos contigo, con los dos, ahora les toca tener resignación, tu más que nadie, debes demostrar tu gran fortaleza, y ayudarla a seguir adelante.
-Gracias, gracias por todo.
En eso salió el doctor que atendía a Camila.
-Señores, la señorita Fuentes ya está más calmada, pero le voy a tener que restringir las visitas, por favor esta noche aún estará en observación, ella ha tenido una cirugía complicada y necesita calma y reposo.
-Doctor, seguiremos sus recomendaciones- dijo Doña Elena.
-Sería recomendable que se fueran, el sedante la hará dormir hasta mañana, así que no tiene caso que se queden. Aquí las enfermeras estarán al pendiente y cualquier novedad estaremos comunicándoles al instante.
Los señores Fuentes trataron de convencer al Doctor para quedarse, pero no lo lograron, Fernando los acompañó a la puerta de salida, y los ayudó a subir a su coche. Él tenía planeado quedarse en la sala de espera cuando el Doctor se fuera, pero en eso llegó Ernesto, había salido un momento a comer algo.
-Hermano ¿ya le dijiste a Camila?- le preguntó.
-Si, y al verla así de afectada quise morir Ernesto.
-Vamos hermano, estaré a tu lado para apoyarte, tú debes ahora ser fuerte, hermano tu serás la roca de Camila, ahora es el momento en el que demuestres que clase de hombre eres, que dejes todo este horror atrás y ayudes a Camila a salir adelante, vuestro amor será la fuerza más grande para salir adelante.
-Es difícil, perder a un hijo, aunque haya sido tan pequeño, al saber que existía tuve fuerzas para hacer todo por recuperar a Camila y ahora él no está más, siendo una inmensa culpa, mi hijo estaría vivo ahora, de no ser que pensé con las vísceras antes que con el cerebro.
-Deja que el tiempo arregle las cosas, por el momento toma toda la fuerza necesaria para ser el apoyo de Camila, ahora lo primero necesito que comas, son 24 horas que no has probado nada.
-Ernesto no tengo apetito.
-No importa, aunque sea un sandwich o algun pequeño postre, vamos debes recargar fuerzas.
Al frente de la Cruz Roja, había una pequeña cafetería, ambos entraron y Ernesto pidio dos desayunos, ya eran las horas de desayunar. Fernando miró su plato lleno de frutas y verduras con desgano.
-Hermano quería decirte algo, Eduardo me llamó.
-¿Te digo algo sobre ese infeliz?
-Si ya declararon Marlene y Jorge, los tuvieron que carear, para que pudieran delatarse el uno al otro, Marlene por miedo confesó todo, Jorge no la pudo desmentir, están en las Celdas esperando la denuncia formal.
-Por favor me puedes ayudar con eso, necesito poner la denuncia cuanto antes. Ese miserable no puede salir de la prisión.
-Hermano me dice Eduardo que para conseguir la pena máxima debemos contar con la declaración de Camila.
-Hablaré con ella, será un trago amargo, pero debemos pasarlo. Ese infeliz no volverá a salir.
Tomó el tenedor, ejerció toda su fuerza y lo dobló.
-Te lo juro Ernesto, por la memoria de mi hijo muerto, a ese infeliz y a todos los que nos hicieron daño, haré que paguen cada lágrima y Camila y yo hemos derramado. Te lo juro.


Fueron mas de tres días en los cuales Camila estuvo en observación, Fernando no se había despegado de ella ni un minuto, la sala de espera de emergencia se habia convertido en su nueva casa, habia pensando en trasladarla a una clinica privada, pero moverla, implicaba alterar su estado, además que la prensa ya se había enterado del incidente y estaban pendientes de cualquier movimiento para asecharlos con preguntas.
Susana, su fiel asistente, estuvo a cargo de la compañía, le llamaba diario para informar de los avances, ya que tenía bastante trabajo retrasado.
-Muy bien Susy, dile por favor a Ordoñez de Contabilidad que me envíe los documentos para firmar, esa inversión no se debe perder.
-¿Te lo envío al hospital?-dijo Susy.
-No. Iré un momento a mi Departamento a cambiarme de ropa, ya en unas horas dan de alta a Camila y debo ir a arreglar en algo las cosas para recibirla.
-¿Qué tal está tu nuevo departamento?
-Es bastante cómodo, pensé en cambiarnos del otro, porque de seguro ella no podría soportar estar ahí donde pasó tan malos momentos, de pánico.
-Ya no te atormentes Fernando, mejor es seguir con la vida, ahora sólo concéntrate en hacerla feliz.
-Si Susy, así lo haré. Muchas gracias- y colgó
Su suegra estaba en la habitación, alistando el maletín con la ropa que trajeron para Camila, ella aún dormía. En eso entró Fernando.
-Buenos días, doña Elena- saludó con un beso en la mejilla a su suegra.
-Buenos días hijo, ya estamos listas, en unas horas vendrá el doctor, para firmar el alta.
-Lo sé, mientras ella descansa, iré un rato al nuevo departamento, para arreglar algunas cosas y firmar documentos de la oficina.
-Está bien hijo, yo me quedo con ella.
-¿No se le ofrece algo a Usted, tal ves que le traiga algo de comer?
-No te preocupes vine tomando desayuno. Anda tranquilo.
Fernando se acercó a Camila, le dio un beso en la frente y se despidió de su suegra.
Al llegar al estacionamiento, recibió una llamada.
-Hola Hermano, ¿Cómo amaneciste?- le llamaba Ernesto.

-Sin novedad hermano, esperando que Camila salga del hospital, ¿Qué noticas me tienes?- dijo Fernando, mientras se subía a su coche.
-No sé si serán buenas o malas, pero en dos semanas, será la audiencia, tú y Camila deberán presentarse al juzgado para su declaración.
-Eso me temía, Camila no la va a pasar bien, viendo a ese infeliz.
-Es de esperarse, pero debes hablar con ella y darle fuerzas, es muy importante que ella cuente todo lo que pasó para que de una vez por todas encierren a ese desgraciado.
-Lo haré, gracias hermano, nos vemos al rato, quiero que nos visites en nuestro nuevo hogar.
-De acuerdo hermano, nos vemos.- y colgó.
Fernando arrancó el coche y se dirigió a su nuevo departamento, se dio una ducha, se vistió con ropa más ligera y arregló algunos detalles, el lugar era amplio, con grandes ventanas, tenía un vista hacia la bahía, donde se veía el atardecer, lo eligió para poder darle algo de paz al alma de su novia y que pudiera estar tranquila, mientras se recuperaba. En su recamara Ernesto le había ayudado a colocar algunas fotos suyas, de las cosas que había hecho juntos, Fernando tomó una en especial, la que estaba en su mesita de noche, era la misma que se hizo añicos esa noche trágica.
-Vamos a salir adelante mi niña- dijo mirando la foto, la puso contra su pecho- no dejaré que nadie nos separe, juntos vamos a ser felices.
Besó la foto, la puso en su lugar y salió hacia la sala, en eso tocaron la puerta, era el mensajero de la Compañía trayendo los papeles que debía firmar, Fernando los leyó rápidamente, los firmó y se los devolvió al muchacho, le entregó una pequeña nota para Susana y despachó al empleado.
Dio una última mirada para cerciorarse si no faltaba nada y salió hacia la Cruz Roja. Al llegar al estacionamiento, vio algunos agentes de prensa en la puerta principal, de seguro alguien les había dado el pitazo sobre la salida de Camila, así que decidió estacionar el coche una cuadra antes. Entró por la puerta de emergencia, y llegó al área de recuperación. Camila ya estaba lista para salir, se la veía contenta pero su mirada estaba vacía, llena de nostalgia, esos ojos marrones no eran los mismos.
-¿Cómo te sientes mi amor?- dijo Fernando, se acercó y le dio un beso en la frente.

-Bien, ojalá venga pronto el doctor, ya no quiero seguir aquí ?Dijo Camila.
-Ya vendrá hija, no te impacientes-dijo doña Elena.
En eso entró el doctor, se acercó a doña Elena.
-Buenos días a todos, bien Camila ya puedes ir a casa, la herida ya cicatrizó, pero debes cuidarte, por favor señora nada de estrés, le voy a dejar unas indicaciones y una dieta que debe seguir por lo menos unos 15 dias. Cualquier cosa Señor Altamirano, estoy disponible para ayudarlos, y los espero en su control el lunes que viene.
-Gracias Doctor- dijo Fernando, abrazó a Camila y la ayudó a salir, detrás de ellos doña Elena.
-Por aquí por favor señores- dijo una enfermera, Fernando había pedido que los ayudaran a salir por la parte trasera para evitar a la prensa, caminaron hacia el lugar donde había dejado el coche y se subieron. Doña Elena llamó a su esposo e hijo, quienes habían regresado a provincia a trabajar, para contarles que Camila estaba fuera del hospital.
-Mi niña, estas muy callada- Fernando estaba muy preocupado, no era la misma Camila- si te sientes mal, regresamos donde el doctor.
-No mi amor- Camila tomó la mano que Fernando tenía sobre la caja de cambios del coche y la acarició- estoy bien, pero quiero llegar a casa ya, sentir calor de hogar.
Camila cambió de semblante al llegar al nuevo departamento, le gustó toda la decoración y los ventanales grandes, sonrió al ver el paisaje desde la recamara, y se acercó hacia la mesa de noche, vio la foto que estaba encima y la tomó.
Fernando estaba arreglando el maletín de Camila y acomodando su ropa en el vestidor, al salir, y al verla así contemplándose en el portarretrato, la tomó por la espalda.
-Sabes que te adoro ¿verdad mi niña?- le dijo al oído, Camila se dejó abrazar, se acurrucó, estar cerca a él era su mejor medicina.
-Yo también mi cielo, perdóname, no le tuve confianza a la fuerza de nuestro amor.
-¿Por qué dices eso?- le dijo Fernando.
-Porque no fui lo suficientemente fuerte para enfrentar a mis miedos, por dejar que me consumiera la ansiedad, te puse en peligro y perdí el fruto de nuestro amor. Pensé que no podría desafiar a Jorge y por eso él se aprovechó. Lo siento mi cielo, lo siento- terminó llorando.
Fernando le dio la vuelta, tomó con delicadeza su barbilla y la miró con ternura, amaba perderse en sus ojos marrones.
-Mi niña, no tengo nada que perdonar, yo también pequé de confiado y me dejé llevar por lo que vi ese dia, te dije palabras hirientes, te dejé sola, sin intuir que estabas arriesgando todo por mi, yo te amo, y eso es todo lo que importa. Te prometo mi amor, que saldremos de esto juntos, nuestro amor lo puede todo, cerremos este capitulo de nuestra historia, con el firme propósito de ser felices, de amarnos hasta el final. Te Amo Camila, te amo.
Fernando tomó la nuca de Camila y la atrajo a su cuerpo con firmeza, la otra mano estaba en su cintura, puso sus labios con delicadeza y la besó. Extrañaba el contacto de su labios, ella se dejó llevar, sentirse el uno al otro era justo y necesario, y se besaron, como hace tanto, con la bahía como escenario, el ventanal mostraba el atardecer de la ciudad y ellos estaban gozando de su cercanía, no les importaba si el aire se agotaba, sentir su amor mediante ese beso era la mejor cura para el mal trago que habían pasado.


Camila era consciente que debía enfrentar sus miedos, pero le estaba costando mucho. Los días siguientes a su salida del hospital fueron duros, aún estaba el vacío que dejó su hijo, una ilusión destruida era mucho para ella y a pesar que intentaba seguir adelante, ella no era la misma mujer de antes.
Fernando la acompañó a su siguiente cita con el doctor, para revisar la herida producto del balazo, estaba sanando muy bien, pero aun debería seguir con la dieta blanda.
-No te preocupes mi niña, todo saldrá bien, ya tu herida sanará más rápido de lo crees- le dijo Fernando, mientras la lleva en el coche de regreso al departamento.
-La de mi cuerpo tal ves, pero este vacío que siento , es muy difícil de curar, además yo siento que?- se quedó callada, tenía miedo de decirle ese pensamiento que la atormentaba.
-Mi niña, ¿Qué pasa?, mejor suéltalo, para que te sientas mejor.
-Es que, es mi culpa que hayamos perdido a nuestro bebé, y tal ves tu no me perdones jamás por eso.
Fernando la ayudó a subir a su departamento, dejó su maletín en el vestidor, la llevó hacia la recamara y la sentó en la cama.
-Mira Camila, ambos tuvimos algo de culpa, además yo te dije cosas horribles en ese momento, te insulté, también me he sentido fatal, pero sé que con tu amor, y mi amor, saldremos de esto adelante. Nos han pasado cosas malas, pero eso nos ayudará a madurar y a enfrentar cosas que no nos gustan pero que nos tocará vivir.
-¿Por qué lo dices?
-Mira estuve viendo la forma de decírtelo, yo sé que será muy duro para ti volverlo a ver, pero debemos hacerlo.
-¿Qué pasa?.
-La audiencia de Jorge y Marlene será en 5 dias, no sabía como decírtelo, nosotros como principales afectados debemos ir a declarar- la tomó de la mano acariciándola.
Fernando tenía miedo de que Camila se pusiera mal, pero le sorprendió la seguridad con la que ella le respondió.
-Estoy lista, ya no dejaré que Jorge ni nadie me manipule emocionalmente, ya no le tengo miedo, él mató a mi hijo, asi que debe pagar.
Fernando le tomó el rostro, la acarició con suavidad, estaba viendo a la misma Camila de antes, al parecer saber que se hará justicia por fin la puso de buen animo.
-MI único miedo mi cielo, era saber que me culpabas de la muerte de nuestro hijo, eso es lo que más me preocupa.
-Mi niña eso jamás, no tengas la menor de las dudas, yo te amo, y eso es lo único que importa. Ahora juntos saldremos de esto, de este mal rato que nos costó tanto dolor, y no te preocupes, que si de tener hijos se trata- la miró y la levantó de la cama, tomó su cintura y la aferró hacia su cuerpo, mirándola muy picaron- soy materia disponible, dejemos que el amor fluya de nuevo.
Camila sonrió, ella aún no se sentía lista para tener intimidad, como una adolescente se puso colorada, Fernando la miró con ternura y la besó, ese beso fue tan placentero que no dejaron que terminara rápido, se dieron su tiempo para reconocer sus sensaciones, esas que tanto habían extrañado.

Fernando le había tomado mucha importancia a esta audiencia, así que le pidió a su bufete de abogados que los representara, Ernesto y Eduardo jamás lo abandonaron. La prensa estaba muy al tanto de cualquier detalle y estuvieron el dia señalado esperando fuera del juzgado. Fernando había tomado las precauciones necesarias, pero era inevitable que alguna información se filtrara, así que tuvo que pedir a uno de los guaruras de la compañía que los apoyó al entrar y salir de las oficinas y al llegar al juzgado , porque la prensa parecía animal al acecho, y no quería que Camila se incomodara.
Antes de empezar Camila se sintió un poco nerviosa, daba vueltas dentro de la salita de espera mientras Fernando daba instrucciones a su abogado. Al ver tan afectada él se acercó.
-Mi niña, vamos tranquila, todo nos irá bien, el que debe estar nervioso es él, nosotros no hicimos nada malo.
-Lo sé mi cielo, pero me pongo algo nerviosa al verlo de nuevo, que pasa si no puedo declarar por temor, no me salgan las palabras correctas.
-Yo estaré ahí, para apoyarte, tu tranquila, nada te pasará, solo mírame y di la verdad, sabes que te adoro mi niña- Fernando la besó, con ternura, para calmarla.
-Yo te adoro también, mi cielo.
Ambos tomados de la mano entraron a la sala judicial, estaban los miembros del jurado, el abogado de Fernando y el de Jorge, Camila vio entrar a su verdugo esposado, el estar en prisión había cambiado su aspecto, pero esa mirada enfermiza y malévola no se había ido, ella apretó con nerviosismo la mano de su novio, Fernando notó la reacción y la sostuvo para calmarla.
-Tranquila, estoy a tu lado siempre- le dijo en un susurro al oído.
Jorge entró y la miró fijamente, ella trató de evitar esos ojos , pero en el fondo quería que viera que ya no le tenía miedo, así que lo miró directo, quería que su mirada hablara por ella y le demostrara cuánto lo odiaba.
El juez había llegado, todos se callaron y se pusieron de pie, él ordenó el inicio de las declaraciones, los testigos iniciales fueron Teresa y José Jr., quien había llegado en representación de sus padres, para apoyar a su hermana, el juez escuchaba atentamente los testimonios, todo hundía a Jorge, además el jurado sabía de las denuncias previas de otras víctimas, así que el infeliz no tenía escapatoria. Tras varios minutos, llegó la declaración de Marlene, ella se había ofrecido como testigo, ya que ese era el acuerdo que había llegado con Fernando, de lo contrario se le denunciaría por complicidad.
-Es mentira- gritó Jorge mientras Marlene relataba los hechos en la casa de campo- ella fue siempre mi cómplice, ella estuvo de acuerdo en todo, mentirosa, MENTIROSA.
-ORDEN!!- dijo el juez y se dirigió al abogado defensor- Abogado controle a su cliente, la señorita Moret aún no ha terminado, de lo contrario, este comportamiento será tomado en cuenta al momento del veredicto del jurado.

El abogado trató de calmar a Jorge, y éste volvió a su asiento. Marlene continuó y contó como se había planeado todo, luego fue turno de Fernando, él paso tranquilo hacía el juez, se sentó y estaba listo para declarar, su mirada iba directo a Camila, para darle ánimos y que esté tranquila y le guiñó el ojo en señal de tranquilidad.
Fernando contó lo que sabía sobre Jorge, mientras éste lo asesinaba con la mirada, El juez estaba muy atento, mientras el jurado escuchaba silencioso. Fernando narraba la furia de ver en las cámaras de seguridad la violencia contra Camila, su discusión, su manera de ir a salvarla y la batalla final.
Tras terminar era el turno de Camila, aún muy nerviosa, recibió una palmada fugaz de su novio y juró decir la verdad, se sentó y respondió a todas las preguntas, con voz firme se dirigió al jurado al momento de responder, aunque por dentro temblaba de miedo, mirando a Fernando a los ojos sentía seguridad así que contó toda su tragedia. luego el abogado de Fernando, presentó los videos, audios y todas las prueba que había juntado, el juez dio un receso de una hora para que el jurado le entregara su veredicto y dictara sentencia. Fernand abrazó a Camila delante de Jorge, él estaba matandolos con los ojos.
-Lo hiciste bien mi amor- Fernando la abrazaba.
-Tengo mucho miedo, pero ya no más, espero que todo lo que hemos declarado sirva para no volver a verlo libre otra vez.
-Lo lograremos mi niña, lo lograremos
Pasado el tiempo, el juez reanudó la audiencia, recibió en un sobre el veredicto del Jurado, y pidió que Jorge se pusiera de pie.
-Este jurado ha deliberado este caso, ante todas las pruebas presentadas y los testimonios escuchados, y añadiendo las denuncias previas a este caso, se declara al ciudadano Jorge Rivera, CULPABLE de todos los delitos que se le imputan, la condena por acumulacion de delitos es de 45 años de prisión, siendo efectivos desde el dia de hoy, además se le abrirá un proceso a la ciudadana Marlene Moret por los cargos de complicidad en secuestro e intento de homicidio, Este caso fue juzgado.
Fernando y Camila se abrazaron, la pesadilla por fin había terminado, los custodios de la prisión entraron para llevarse a Jorge, él se puso violento.
-Esto no se queda asi, TU ERES MIA CAMILA, ERES MIA.
-Ya déjanos en paz, Jorge- dijo Fernando- esto ya acabó, estas perdido.
-Yo saldré, y no los dejaré en paz.
-Entonces estaremos listos, para volver a derrotarte- Camila lo miró fijamente- ya no volverás a asustarme, tu mataste a mi hijo y ahora la pagarás, por fin se hizo justicia.
Jorge no tuvo reacción, él al igual que todos se sorprendieron por la reacción de Camila, lo guardias se lo llevaron, él no dejaba de verla , hasta que las puertas de la sala se cerraron.
Fernando volvió a abrazar a su novia y le sonrió orgulloso.
-Hoy se cierra una etapa fea de nuestra vida juntos, y me siento muy orgulloso de ti.
-MI cielo, tu fuerza será mi fuerza y gracias a tu amor pude superar esto, Jorge está donde debe estar, y estoy más segura y confiada.
-Te amo Camila.
-Y yo más Fernando, yo mucho más.
El beso que siguió sacó la sonrisa de todos sus amigos y familiares, por fin ellos tendrían la paz que se merecían.
