El equipo de Colunga Team y yo te damos la Bienvenida a nuestra casa. Deseamos que te diviertas y que convivas con respeto y cariño con los demás integrantes de nuestra gran Familia.
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"Lo esencial es invisible a los ojos."
Antoine de Saint-Exupéry
Querido Fer: en el mes de tu cumpleaños abrimos este espacio desde un "nosotras" agradecido. No para celebrar desde el ruido ni desde la expectativa, sino desde el reconocimiento sereno de lo que ha sido sembrado y cuidado en el tiempo.
Como grupo, sabemos que agradeces los regalos, pero no los esperas. Y quizás por eso lo que nace a tu alrededor tiene esta cualidad tan valiosa: la libertad. Este texto - y este encuentro - no buscan devolver nada, sino acompañarte. Decir gracias sin envolverlo y celebrar no una fecha, sino la coherencia de un gesto sostenido.
Que este recorrido sea leído como lo que es: una rosa cuidada entre varias, ofrecida con afecto y sin deber.
Los regalos: cuando dar es una forma de cuidar
Antes de convertirse en un objeto envuelto, el regalo fue un gesto. Mucho antes de las vitrinas, de las fechas marcadas en el calendario y de los intercambios programados, regalar significaba ofrecer algo propio para crear un lazo. En las sociedades antiguas, compartir alimento, abrigo o herramientas no era un acto accesorio, sino una manera de afirmar la vida en comunidad. Regalar era decir "perteneces", "cuentas", "no estás sola".
Como la rosa del Principito, nada se volvía valioso por sí mismo. Era el tiempo dedicado, la atención puesta y el cuidado sostenido lo que transformaba lo común en algo único. El regalo no era tanto lo dado como lo que se había puesto de uno mismo en ese acto silencioso.
Diversas culturas entendieron el regalo como un intercambio profundamente humano. El antropólogo Marcel Mauss explicó que, en muchas sociedades tradicionales, el don implicaba una dinámica viva: dar, recibir y devolver. No como transacción, sino como relación. El regalo creaba un lazo invisible entre las personas, una deuda simbólica que no pesaba, sino que sostenía el tejido social. Su valor no residía en el objeto, sino en el vínculo que nacía a partir de él.
Con el tiempo, especialmente en el mundo contemporáneo, el regalo fue desplazándose hacia lo material. Se fijaron fechas, se estandarizaron las expectativas y el mercado ocupó el lugar del ritual. Muchas veces, regalar se volvió sinónimo de cumplir, de evitar el vacío del "no traje nada", de reemplazar la presencia por el objeto. En ese movimiento, el gesto original se debilitó y el sentido profundo del dar quedó relegado, como una rosa olvidada en medio del ruido.
Y aun así, incluso hoy, el regalo conserva su potencia cuando vuelve a su raíz. Los regalos que permanecen no son necesariamente los más costosos, sino los que se hacen de tiempo, de escucha, de constancia. Son regalos la amistad que no se apaga cuando pasa la novedad, la presencia que se sostiene sin ruido, el cuidado que no se anuncia. Regalos invisibles, pero esenciales, como los que el corazón aprende a reconocer con los años.
No es casualidad que abramos este tema justo en el mes del cumpleaños de Fernando, un evento que suele invitar a pensar en los regalos y en los gestos de afecto. Como grupo, sabemos también algo que él mismo ha expresado más de una vez cuando algunas fans se acercan con obsequios: los agradece profundamente, pero no los espera. En esa manera de decirlo hay una ética que reconocemos y valoramos, porque nos recuerda que el regalo conserva su verdad cuando nace del deseo y no de la expectativa, cuando no responde a la obligación, sino a la libertad de dar.
Desde ese lugar, Colunga Team puede comprenderse como un regalo en su sentido más auténtico. De parte de Fernando, no es solo un espacio creado, sino también una forma de cuidar. Un modo de decir "me importan", "acá hay un lugar pensado para ustedes". Un gesto que no fue ofrecido para recibir algo a cambio, sino por la convicción de que cuidar también es una forma de amar. Como quien riega una rosa día tras día, sin garantías ni aplausos, solo por fidelidad al acto.
Y como todo regalo verdadero, no queda en una sola dirección. La respuesta de las Colungueras a través de nuestra participación, nuestra permanencia y nuestro compromiso afectivo, se vuelve también un regalo para Fernando.
Cada presencia elegida, cada vínculo cuidado, cada confianza depositada es una forma silenciosa de agradecer sin deber. No desde la obligación, sino desde la libertad de quien elige estar. Como quien vuelve cada día a la rosa, no porque deba, sino porque ya es parte de su vida.
Así, el regalo vuelve a circular. Colunga Team no existe solo porque alguien lo soñó, sino también porque otras personas lo recibieron y lo hicieron suyo. En ese ida y vuelta delicado, dar y recibir se confunden, y el regalo recupera su sentido más humano: el de crear lazo. No es algo que se posee, sino algo que se cuida entre varios.
Tal vez por eso, al final, volvemos inevitablemente a El Principito. A esa certeza que se revela con el tiempo: ?Fue el tiempo que perdiste con tu rosa lo que la hizo tan importante?.
Colunga Team se parece a esa rosa: no es único por ser distinto de otros espacios, sino porque ha sido cuidado. Porque alguien puso allí tiempo, intención y afecto, y porque otras personas respondieron haciendo lo mismo.
Reconocer los regalos que la vida nos ha dado - personas, vínculos, espacios compartidos, incluso procesos difíciles - es también aceptar la responsabilidad de cuidarlos. El Principito lo aprendió al amar a su rosa: uno se vuelve responsable de aquello que ha amado. Quizás ese sea el regalo más grande: descubrir que lo esencial, aunque invisible a los ojos, permanece cuando ha sido tocado por el corazón.
¿Qué regalos (personas, espacios, procesos) reconoces hoy en tu propia historia?
¿Cuáles agradeces profundamente, aun cuando nunca los esperaste?
Y si pensamos en los regalos invisibles, en esas palabras que abrazan incluso a la distancia, hoy podemos crear uno juntos: abrazar a Fernando entre todos con un saludo de cumpleaños lleno de afecto compartido.
Anímate a dejarle un mensaje desde el aprecio y la gratitud, que nazca del corazón y, como las pequeñas rosas que cuidamos con dedicación, se convierta en un gesto que fortalezca el tejido que él ha ido creando para nosotras en Colunga Team.
Como tu perfume, que siempre sorprende y deja huella y que hoy percibo cerrando los ojos y recordando nuestro último encuentro, deseo que este año te regale momentos que se queden en la memoria y en el corazón, suaves como un susurro y cálidos como la luz del amanecer.
Que cada día sea una nueva nota en la fragancia de tu vida, un acorde inesperado que haga que tu historia sea aún más especial, profunda y única? tal como tú.
Que tu esencia, delicada y compleja, siga acompañando a quienes te rodean, dejando recuerdos que se perciben antes de ser nombrados, sensaciones que llegan sin palabras y calidez que se queda mucho tiempo después de tu presencia.
Que la vida te sorprenda con aromas de alegría, risas compartidas, momentos tranquilos y secretos guardados, como esas notas que componen tu perfume, tan "tuyo" e inconfundible.
Hoy celebramos no solo tu cumpleaños, sino la manera en que tu presencia se despliega como un aroma que envuelve, acompaña y deja una marca imborrable en todos nosotros.



SEC***